Una mujer indígena zapoteca recibe una vacuna contra el covid-19 en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, México el 22 de abril de 2021 (Francisco Ramos / AFP)

“Las vacunas inoculan una solución metálica” y otras declaraciones falsas de Chinda Brandolino

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En un video compartido más de 1.500 veces en redes sociales desde el 19 de mayo, la médica argentina Chinda Brandolino asegura que las vacunas contra el covid-19 contienen una “solución metálica” que magnetiza la zona en la que se recibe la inyección. También afirma que las vacunas actúan sobre “todas las células” del cuerpo, que generan enfermedades autoinmunes y que modifican el genoma humano. Sin embargo, de acuerdo con literatura científica y expertos consultados, sus afirmaciones no tienen sustento alguno.

El video circula en Facebook (1, 2, 3), Twitter (12)  y plataformas en línea con la inscripción “¿Por que se pegan imanes en el brazo? Doctora Chinda Brandolino”.

La secuencia fue extraída de una entrevista en línea en la que también participó la bioquímica Marcela Witt, de la agrupación Epidemiólogos Argentinos Metadisciplinarios, que ha difundido desinformación sanitaria a lo largo de la pandemia. El encuentro fue moderado por un miembro de la Organización Médica Peruana de Investigación, una entidad que llama a la población a no vacunarse contra el covid-19.

En poco más de 15 minutos, la médica legista Brandolino, referente del grupo “Médicos por la verdad” en Argentina, se explaya sobre las vacunas contra el covid-19. “Estas vacunas inoculan una solución metálica”, asegura. “Las noticias son nefastas, porque va a haber una gran mortandad”.

No es la primera vez que Brandolino hace declaraciones contra las vacunas durante la pandemia, pero su discurso acerca de las mismas ha cambiado con el tiempo. En julio de 2020, en una larga entrevista al canal digital argentino TLV1 — a la que AFP Factual accedió antes de que fuera dada de baja por YouTube por violar los términos de uso de la plataforma— aseguraba que las vacunas estaban dotadas con microchips diseñados por el cofundador de Microsoft, Bill Gates, que  actuarían sobre el “ADN cerebral” para “neutralizar” rebeliones y “sentimientos religiosos e idealistas”.

Más adelante dejó de mencionar los microchips para asegurar que las vacunas, en cambio, eran “sustancias transgénicas”.

La nueva teoría de la “solución metálica” aparece días después de la viralización en numerosos países de videos que muestran a supuestos vacunados con el brazo “magnetizado” tras recibir una vacuna contra el covid-19 (1, 2, 3).

Captura de pantalla de una publicación en Facebook hecha el 20 de mayo de 2021

 

¿Qué es el informe de la “Junta Argentina de Revisión Científica”?

En el video, Brandolino cita el informe de la “JARC” como un documento científico de referencia sobre las vacunas.

Dicho documento fue elaborado por la así llamada “Junta Argentina de Revisión Científica”, de la que Brandolino forma parte. Se trata de una entidad que no figura en el Registro Nacional de Sociedades y cuya presencia online se reduce a cuentas en redes sociales (1, 2, 3) con poca actividad. 

Llamado “Cronología Target Vacuna contra COVID-19”, ese informe de 2020, que no ha sido sometido a revisión por pares ni a ningún otro procedimiento estándar para evaluar la calidad e idoneidad de una publicación científica, dice contener “devastadoras conclusiones” sobre las vacunas contra el coronavirus, a las que describe como un peligro para el futuro de la humanidad. 

AFP Factual ya ha verificado como falsas varias afirmaciones de dicho documento, en el que se asegura que las vacunas inciden sobre la fertilidad masculina y que la Organización Mundial de la Salud (OMS) modificó convenientemente la definición de pandemia para incluir la de coronavirus.

A continuación, la verificación de las principales afirmaciones del video viral.

1. Las vacunas contienen una solución metálica: Falso

Brandolino afirma que las vacunas contienen una “solución metálica” capaz de atraer imanes y desencadenar trombosis. Además, agrega, dicha solución es detectable “por antenas de tecnología diversa” con el posible objetivo de rastrear a las personas.

Como ya verificó AFP Factual, las vacunas no contienen ningún componente capaz de atraer un imán. 

Teorías acerca de "ingredientes" sospechosos o secretos en las inmunizaciones contra el coronavirus comenzaron a circular meses antes de la aprobación de emergencia de las primeras vacunas, en diciembre de 2020. Sin embargo, sus composiciones no son secretas. Las de Pfizer, Moderna, AstraZeneca, Sputnik V o Sinopharm, por dar algunos ejemplos, han sido publicadas por autoridades sanitarias. 

Thomas Hope, investigador de vacunas y profesor de biología celular y del desarrollo en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, dijo a la AFP: "No hay nada en las vacunas con lo que un imán pueda interactuar; hay proteínas, lípidos, sales, agua y sustancias químicas que mantienen el pH. Eso es básicamente todo".

Con él coincide el doctor Nicolás Torres, del Laboratorio de Inmunopatología del IBYME-CONICET, Argentina: "En las vacunas hay material genético, proteínas, algún azúcar. Y ninguna de estas moléculas tiene propiedades magnéticas fuertes como para pegar un imán", dijo a AFP Factual.

Hope precisó que incluso si las vacunas tuvieran trazas de una sustancia metálica, "tendrían que colocar una pieza de metal bastante sustancial debajo de la piel para que los imanes se adhieran", y agregó que eso es imposible de administrar a través de una aguja.

AFP Factual ya ha verificado desinformación que asegura que las vacunas contienen microchips o nanobots.

2. Las vacunas de ARN mensajero actúan sobre todas las células del cuerpo humano, generando autoinmunidad: Falso

Brandolino dice que las vacunas de ARN mensajero (ARNm) actúan sobre "todas las células del cuerpo", lo que generará un "fenómeno gigantesco de autoinmunidad".

Las vacunas de ARNm, como la Moderna y la Pfizer/BioNTech, tienen la función de dar instrucciones a las células para que fabriquen la proteína "espiga" del SARS-CoV-2. Esa nueva proteína será reconocida como "extraña" por el sistema inmunológico, que generará anticuerpos contra ella.

Sin embargo, no es cierto que ese proceso tenga lugar "en todas las células".

"No a cualquier célula puede ingresar cualquier cosa, de ningún modo", dijo a AFP Factual el infectólogo Román Zucchi, del Sanatorio Sagrado Corazón de la Ciudad de Buenos Aires. "Hay células destinadas a detectar sustancias exógenas, es decir, ajenas a la compatibilidad con el cuerpo humano. Son las llamadas ‘células presentadoras de antígenos’ del sistema inmunológico".

Las células presentadoras de antígenos tienen capacidad para reconocer cuerpos extraños y "presentarlos" o exponerlos a otras células del sistema inmunológico para que "luchen" contra ellos.

El inmunólogo uruguayo Gabriel Lassabe coincide en que los dichos de Brandolino son falaces. "Son falsos y fáciles de refutar si entendemos cómo suceden los mecanismos inmunológicos que actúan cuando se inocula una vacuna", dijo a AFP Factual. 

El especialista explicó que en el caso de las vacunas contra el SARS-CoV-2, cuando se inocula el antígeno —la proteína "espiga" del coronavirus—, la respuesta del organismo comienza casi de manera inmediata con un "reclutamiento" masivo de células inmunitarias desde la sangre al sitio donde se realizó la inoculación. Esto da lugar a síntomas típicos, como la inflamación de la zona, dolor y calor.

"Acá las células dendríticas son el actor principal", señaló Lassabe. “Migran desde el sitio de la inoculación a los ganglios linfáticos para dar inicio a una respuesta inmunológica especializada que se conoce como respuesta inmune adaptativa, que es la que genera anticuerpos específicos. Esto sucede gracias a que las células dendríticas muestran componentes de la proteína espiga a los linfocitos T, activándolos, lo que a su vez da lugar a la activación de linfocitos B, que son los encargados de la secreción de anticuerpos. Esto empieza en el día cero y al día siete los anticuerpos ya pueden detectarse”.

Varias vacunas contra el SARS-CoV-2, como la de Moderna, Pfizer/BioNTech, y la Sputnik V, requieren dos dosis. "Se decide dar una segunda dosis para lograr respuestas más robustas y aumentar la eficacia", explicó Lassabe. "Acá el proceso se repite, pero la respuesta será más rápida y potente ya que hay una memoria inmunológica que se generó con la primera dosis".

El infectólogo Zucchi refutó, por último, que las vacunas causen cuadros de autoinmunidad, como sugiere Brandolino: "Una enfermedad autoinmune ya debería haberse visto en los efectos adversos de las vacunas o en los vacunados contra el SARS-CoV-2. Y no ha sido así", dijo.

Con él coincide Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins: "No hay evidencia de que ninguna vacuna contra el SARS-CoV-2 induzca autoinmunidad", dijo a AFP Factual, y agregó que con cientos de millones de vacunas administradas hasta la fecha en todo el mundo, y a un año del comienzo de los primeros ensayos clínicos, "a estas alturas ya habría pruebas muy claras de dichos efectos secundarios. No las hay."

3. Las vacunas contra el covid-19 modifican el genoma humano: Falso

Brandolino asegura que todas las vacunas desarrolladas contra el covid-19 penetran en el núcleo de la célula, modifican el genoma, y esa modificación será transmitida a la descendencia. "Su hijo va a tener esa modificación; no sabemos si es que va a ser un psicópata, va a tener orejas largas, va a ser depresivo. No sabemos cuál es la modificación que han hecho porque no sabemos la secuencia del genoma humano donde va a accionar ese ARN mensajero que se inocula marcado".

No está claro qué quiere decir Brandolino con la palabra "marcado". En cualquier caso, desde que comenzaron las investigaciones para desarrollar una vacuna, las basadas en ARN mensajero (ARNm), como la Moderna y la Pizer/BioNTech, y las basadas en vectores de adenovirus, como la Sputnik V y la Oxford/AstraZeneca, han sido objeto de rumores relacionados con supuestas modificaciones genómicas. Esto no es cierto en ningún caso.

El objetivo de ambos tipos de vacunas es que las células sinteticen la proteína "espiga" que se encuentra en la superficie del SARS-CoV-2 para que el sistema inmunológico genere anticuerpos con los que podrá defenderse ante un nuevo encuentro con el patógeno.

Una mujer embarazada recibe una dosis de la vacuna Pfizer/BioNTech en Tel Aviv, Israel, el 23 de enero de 2021 (Jack Guez / AFP)

En el caso de las vacunas de ARNm, ese proceso tiene lugar en el citoplasma de la célula, no en el núcleo, que es donde se encuentra el genoma. La idea de que una molécula de ARNm pueda "introducirse" en el ADN "va en contra del dogma central de la biología molecular", dijo a la AFP la genetista Jaen Oliveri, docente de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina.

“El ARNm, por definición, no se introduce en el genoma”, enfatizó Oliveri. “En las vacunas, el ARNm hace lo que habitualmente hace, y no lo que es biológicamente imposible. En este caso, expresa una proteína del coronavirus que será reconocida por las células inmunitarias para crear anticuerpos”.

Por su parte, las vacunas de vectores de adenovirus "llevan la proteína ‘espiga’ del nuevo coronavirus en la membrana de adenovirus, y de ninguna manera interfieren con el material genético de nuestras células", dijo a AFP Factual Javier Farina, director del Comité de Infectología Crítica de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva.

“Esos adenovectores no tienen capacidad integrativa, es decir, no se incorporan al genoma sino que se mantienen en una estructura que se conoce como forma episomal”, explicó a su vez Federico Prada, director del Decanato de la Facultad de Ingeniería y Ciencias - UADE (Universidad Argentina de la Empresa). “Decir que la utilización de estos vectores supone una modificación o manipulación del genoma es erróneo”.

AFP Factual ya ha verificado otras publicaciones virales que aseguran que las vacunas contra el covid-19 son "transgénicas" y manipulan el ADN (1, 2, 3).

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