Los “daños irreparables” al genoma humano de las vacunas contra el covid-19 y otras afirmaciones falsas de un genetista argentino

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Un video de parte de una entrevista al médico argentino Luis Marcelo Martínez fue compartido más de 9.000 veces desde fines de agosto en redes sociales. En él, se mencionan “los peligros de la nueva vacuna contra el covid-19”, que, según afirma Martínez, busca “manipular” el genoma del ser humano a escala masiva y provocaría “daños irreparables”. Sin embargo, estas y otras aseveraciones incluidas en el video son falsas: no se sustentan en la literatura científica sobre el SARS-CoV-2 ni en el desarrollo de las vacunas actualmente en carrera.

El video circula en Facebook (1, 2, 3), Twitter (1, 2) e Instagram. “Los peligros que presenta la Nueva Vacuna contra el C0VID… Médico Genetista Luis Marcelo Martínez (M.N. 107.982). Magíster en Ingeniería Genética y Biología Molecular. Actual Presidente de la Sociedad Argentina de Genética Médica. ‘NADA JUSTIFICA QUE EL GENOMA HUMANO SEA MANIPULADO A ESCALA MASIVA’”, se lee en una de las publicaciones.

La secuencia, de poco más de 9 minutos, muestra a un hombre que se presenta como “Luis Marcelo Martínez, médico genetista y presidente de la Sociedad Argentina de Genética Médica” siendo entrevistado sobre los desarrollos en curso para producir una vacuna para prevenir el covid-19.

Captura de pantalla realizada el 29 de septiembre de 2020 de una publicación en Facebook

Una búsqueda inversa del video revela que la secuencia viralizada es en realidad un fragmento de una entrevista más extensa, de 11:10 minutos, publicada el 30 de agosto de 2020 en YouTube.  

El nombre con el que se presenta el protagonista está efectivamente registrado en el sistema integrado de información sanitaria argentino como médico genetista.

Aunque aclara que sus dichos son a título personal y no institucional, señala que es “presidente” de la Sociedad Argentina de Genética Médica, institución cuyo sitio web no está activo y cuya cuenta de Facebook no ha sido actualizada desde 2019. En la última versión archivada del sitio web, de 2017, Marcelo Martínez figura con el cargo de tesorero. AFP Factual intentó contactarse con la organización, pero no obtuvo respuestas al momento de publicación de esta verificación.

“Nada justifica que el genoma sea manipulado a escala masiva (...) y mucho menos el intento de inmunizar a la población frente a un virus que está descripto en la literatura médica tradicional como un virus de resfrío”, afirma Martínez, para quien estas vacunas están poniendo “en riesgo a la especie completa”.

Al 29 de septiembre de 2020 había 40 vacunas candidatas en fase clínica y 151 vacunas en fase preclínica según el relevamiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A continuación, la verificación de las principales afirmaciones del video sobre las vacunas actualmente en estudio para prevenir el covid-19:

1. La vacuna basada en vectores de adenovirus podría alterar la información genética del ser humano: Falso

Martínez acusa a las vacunas basadas en vectores de adenovirus (como la de AstraZeneca/Universidad de Oxford), de “intentar introducir secuencias de información genética en la información genética propia del ser humano”, lo que podría ocasionar “daños imprevisibles, transmisibles a la descendencia”.

Las vacunas basadas en vectores virales utilizan partículas del virus para transportar material genético a una célula huésped, explicó a AFP Factual Federico Prada, director del Decanato de la Facultad de Ingeniería y Ciencias - UADE (Universidad Argentina de la Empresa). “Estas partículas han sido modificadas genéticamente para que no completen su ciclo vital”, detalló.

En efecto, la vacuna ChAdOx1 de AstraZeneca/Universidad de Oxford, a la que Martínez hace referencia en el video, utiliza como vector un adenovirus de chimpancé, causante del resfrío común, inocuo para los humanos y modificado genéticamente para que no se pueda reproducir. Lleva además fragmentos del SARS-CoV-2 que contienen instrucciones para que el propio organismo produzca la proteína llamada “spike” (S), que se encuentra en la superficie del nuevo coronavirus.

La aparición de esa proteína “extraña” induce una respuesta de defensa, preparando al sistema inmunológico para atacar al nuevo coronavirus en caso de contagio.

Esta vacuna, si bien llega al núcleo de la célula muscular, no incide en el genoma ni tampoco en la información genética que transmitiremos a nuestra descendencia, como sugiere Martínez.

“Las vacunas de vectores virales que están en fase 3 en este momento incluyen la proteína S del nuevo coronavirus en la membrana de estos adenovirus, y de ninguna manera interfieren con el material genético de nuestras células”, dijo a AFP Factual Javier Farina, director del Comité de Infectología Crítica de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva.

“Estos adenovectores no tienen capacidad integrativa, es decir, no se incorporan al genoma sino que se mantienen en una estructura que se conoce como forma episomal”, explicó a su vez Federico Prada. “Decir que la utilización de estos vectores supone una modificación o manipulación del genoma es erróneo”.

“Nunca habíamos empleado un vector viral para utilizar las células de nuestro músculo como fábrica de proteínas, pero la ciencia nos ha demostrado que se puede avanzar en ese sentido”, agregó el especialista. “La biotecnología aplicada a la vacunación promete ser una posible solución a lo que estamos viviendo, siempre y cuando el proceso sea aprobado por comités de bioética y los ensayos clínicos correspondientes”.

2. Las vacunas que utilizan vectores de adenovirus se basan en la terapia génica: Falso

Martínez asegura que las vacunas basadas en vectores de adenovirus podrían modificar nuestro ADN, pero a la vez sugiere que estas no funcionarán ya que la “teoría de la terapia génica”, en la que se basan, no es sólida.

“La terapia génica es un procedimiento terapéutico que se ha intentado mayormente a nivel experimental. Allí, a través de diferentes procesos de ingeniería genética, los adenovirus han sido utilizados como herramientas para lograr que sean capaces de insertar un gen de interés dentro del genoma humano”, dijo a AFP Factual Juan Sabatté, médico y doctor en microbiología e investigador del CONICET, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina.

Sin embargo, las vacunas a las que refiere Martínez en el video no tienen relación alguna con la terapia génica, salvo por la utilización de adenovirus. “Cuando los adenovirus son utilizados como vacunas no modifican el genoma humano, tan solo portan fragmentos del SARS-CoV-2 de forma tal que el sistema inmune del individuo vacunado lo reconozca y genere una respuesta inmune contra esos fragmentos”, señaló Sabatté.

El investigador agregó que los adenovirus pueden ser utilizados con diferentes fines terapéuticos, pero que cuando se los utiliza como vacunas “de ninguna manera tienen la capacidad de ‘reemplazar un gen alterado y cambiar su secuencia por la secuencia normal’”, como afirma Martínez.

Federico Prada concuerda: “Ninguna de las estrategias existentes hoy en día relacionadas con la utilización de vectores virales tiene como objetivo ‘reemplazar’ una información dañada en el genoma. La función de estos vectores es la de producir, dentro del propio organismo, las proteínas que van a entrenar el sistema inmunológico”.

3. Las vacunas de ARN mensajero podrían interferir en el funcionamiento de ciertos genes: Falso

Martínez asegura que las vacunas hechas a base de ARN mensajero podrían “interferir en el funcionamiento de ciertos genes del organismo, entre ellos el gen de moléculas que tienen relación con la fertilidad y la reproducción humana”.

Las vacunas de ARN mensajero (ARNm) aprovechan el proceso natural que usan las células para producir proteínas. En ese proceso, una molécula ARNm lleva información genética desde el ADN (que se encuentra en el núcleo de la célula) al citoplasma, donde esa información es descifrada para producir proteínas determinadas según las características indicadas.

Al 28 de septiembre de 2020 había dos vacunas de ARN mensajero para prevenir el covid-19 en la última fase de estudios clínicos en humanos: la mRNA-1273, de Moderna/NIAID, y la BNT162, de BioNTech/Fosun Pharma/Pfizer. Ambas están conformadas por un fragmento de ARN mensajero con instrucciones para producir una proteína de SARS-CoV-2. El objetivo es similar al de la vacuna ChAdOx1: lograr que nuestro cuerpo fabrique dicha proteína.

“Esa nueva proteína extraña será reconocida por nuestro sistema inmunológico, que ‘montará’ una respuesta inmune de memoria”, dijo a AFP Factual la doctora María Victoria Sánchez, investigadora del Laboratorio de inmunología y desarrollo de vacunas de IMBECU-CCT-CONICET, Argentina. “Cuando hay un nuevo encuentro con el patógeno, esa respuesta inmune será capaz de reconocerlo y lo atacará más eficientemente”, explicó.

Sin embargo, estas vacunas no tienen incidencia en el núcleo de la célula, donde se encuentra el genoma, y por lo tanto, no pueden “interferir” en él, como afirma Martínez.

“El proceso de traducción del código genético en una proteína se lleva a cabo en el citoplasma, no en el núcleo de la célula”, sostuvo Sánchez. “El ARN mensajero no puede ‘meterse’ en nuestro ADN”.

Por su parte, la médica infectóloga de la Universidad de Chile Jeannette Danbach Peña dijo a la AFP que es “absolutamente falso” que estas vacunas modifiquen nuestros genes: “No manipulan el ADN humano; no podrían hacerlo. Solo están diseñadas para que expresen determinadas proteínas y nuestro organismo logre identificarlas y producir las defensas necesarias. Por lo demás, esto es lo que naturalmente hace un virus, y no manipula nuestros genes: expresa proteínas”.

Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, concuerda: “El ARNm simplemente se traduce en proteína, se degrada rápidamente y no se puede convertir en ADN”, dijo a AFP Factual.

Una sanitaria recibe una vacuna covid-19 producida por la empresa china Sinovac Biotech, en Porto Alegre, Brasil, el 8 de agosto de 2020

4. No está confirmado que el nuevo coronavirus haya sido aislado ni caracterizado: Falso

Para el genetista, las vacunas hechas a base de virus atenuados “podrían ser la mejor alternativa” para prevenir el covid-19, pero advierte que estas no podrán desarrollarse porque no hay certeza de que el nuevo coronavirus haya sido “aislado ni caracterizado” y añade: “El relato científico no ha sido claro en ese respecto”.

Martínez identifica incorrectamente a las vacunas con virus atenuados en investigación para prevenir el covid-19 como “las vacunas chinas”. En realidad, las vacunas de ese país que se encuentran en fase 3 de estudios clínicos están desarrollándose a partir de virus inactivados (que ya no son infecciosos), no atenuados.

De las vacunas actualmente en desarrollo, según los datos de la OMS, cinco están siendo desarrolladas a partir de virus atenuados. Las cinco se encuentran apenas en la primera fase, preclínica.  

El uso de virus vivos atenuados o debilitados es uno de los procedimientos clásicos para desarrollar vacunas. Se utilizó por ejemplo para las vacunas contra el sarampión y la viruela.

No obstante, al contrario de lo que asegura Martínez, el SARS-CoV-2 sí fue aislado. Su genoma fue secuenciado por primera vez en marzo de 2020. Forma parte de los coronavirus, una amplia familia de virus que, de acuerdo con la OMS, se encuentran tanto en animales como en humanos, pero se trata de un virus que era desconocido hasta entonces.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) se refirieron al aislamiento del virus en este artículo de mayo pasado.

“La afirmación de que no existen aislamientos virales para producir vacunas atenuadas o inactivadas es insostenible”, dijo a AFP Factual Juan Sabatté. “El virus ha sido aislado en numerosos laboratorios del mundo, y varios de la Argentina, el Instituo Malbrán por ejemplo. Yo mismo tengo dos aislamientos en mi laboratorio”.

Científicos de distintos países han ido elaborando además mapas de los genomas de las cepas que circulan localmente y todos esos datos son recolectados en la base de datos GISAID (Global Initiative on Sharing All Influenza Data).

En Argentina, el Consorcio interinstitucional para la Secuenciación del genoma y estudios genómicos de SARS-CoV-2 (Proyecto PAIS), ya identificó más de 450 genomas virales de SARS-CoV-2

Además, la Sociedad Argentina de Inmunología (SAI) señaló en un comunicado que se han capturado micrografías electrónicas del virus (fotografías tomadas con microscopios de muy alta resolución) en varios países.

5. El nuevo coronavirus está descripto como un virus de resfrío: Falso

En el video, después de afirmar que el nuevo coronavirus no ha sido aislado ni caracterizado, Martínez asegura que se trata de un virus de resfrío. Esto es falso, de acuerdo con los expertos consultados.

“No es cierto”, aseguró a AFP Factual Pablo Scapellato, miembro de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI). “Los coronavirus eran un tipo de virus del que solo se conocía que produjera cuadros respiratorios banales (entre ellos, resfriado). Pero luego, a principios de los 2000, conocimos a un coronavirus que produjo SARS y a otro que produce MERS. Este es otro tipo distinto de coronavirus”, añadió.

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), el Instituto Pasteur de Francia y el Ministerio de Salud de Italia, el nuevo coronavirus es un virus respiratorio.

“El virus que causa la COVID-19 pertenece a una familia de virus llamados Coronaviridae”, indica la Organización Mundial de la Salud (OMS). El nuevo coronavirus fue denominado SARS-CoV-2 por el Comité Internacional de Taxonomía de Virus, que detalla que el nombre corresponde a “síndrome respiratorio agudo grave coronavirus 2” (severe acute respiratory syndrome coronavirus 2, en inglés), y que pertenece a la familia de “Coronavirus relacionado con el síndrome respiratorio agudo grave”.

Según la definición de la OMS, “los coronavirus son una amplia familia de virus que se encuentran tanto ‎en animales como en humanos. Algunos infectan al ser humano y se ‎sabe que pueden causar diversas afecciones, desde el resfriado común ‎hasta enfermedades más graves como el síndrome respiratorio de ‎Oriente Medio (MERS) y el síndrome respiratorio agudo severo (SARS)". 

Algunos de los coronavirus que afectan a los seres humanos sí causan resfríos leves. Se estima que los virus HCoV-229E, HCoV-OC43, HCoV-NL63, y HCoV-HKU1 son responsables de entre el 15 y el 30% de los resfríos en adultos.

Pero no es el caso del SARS-CoV-2, causante del covid-19, que pertenece al grupo de los betacoronavirus, junto con el MERS-CoV y el SARS-CoV de 2002, que infectan el tracto respiratorio inferior y pueden causar síndromes respiratorios severos y hasta fatales. En términos de su secuencia genética, el SARS-CoV-2 tiene un 79,6% de similitud con el SARS-CoV, de 2002, que dejó un saldo de más de 8.000 contagiados y 774 fallecidos.

Además de los cuadros de neumonía, el covid-19 también puede afectar el sistema cardiovascular, a la sangre, al corazón y potencialmente a otros órganos. Aún se desconocen sus efectos a largo plazo.

 

El SARS-CoV-2 fue catalogado como un miembro de la familia de los coronavirus en base a su filogenia (origen, formación y evolución) así como la taxonomía y las prácticas establecidas.

6. Estas vacunas son un “experimento de transgénesis”: Falso

Martínez y su entrevistador describen las vacunas basadas en vectores virales y en ARN mensajero como “un experimento de transgénesis”, comparable con plantas y alimentos genéticamente modificados (OGM).

“La transgénesis es el evento mediante el cual se genera un organismo genéticamente modificado, es decir, mediante el cual un organismo pasa a tener una porción de información que originalmente no tenía”, explicó Federico Prada a la AFP. Respecto de las vacunas basadas en vectores virales, agregó: “La idea de ‘transgénesis’ no tiene relación con el principio de estas vacunas, cuyo fin es utilizar nuestras células musculares como fábricas de proteínas del nuevo coronavirus”.

El especialista detalló que esta vacuna sí contiene genes correspondientes al vector viral así como el gen de la proteína “spike” del SARS-CoV-2, “pero esos genes son instrucciones para fabricar nuevas proteínas y se mantienen fuera del genoma humano. Digamos que si el genoma es un libro, estas instrucciones son un postit”.

Respecto de las vacunas de ARNm, Kenneth Witwer dijo a la AFP: “No puedo imaginar ninguna conexión entre las vacunas de ARNm y los organismos genéticamente modificados”.

“Así como una vacuna de ARNm no puede resultar en una modificación genómica de las células expuestas, los OGM, como el maíz resistente al gusano de la raíz o la papaya resistente al tizón, no dan como resultado la modificación genética de los animales que los comen”, explicó. “Si nuestras células fueran capaces de asimilar el ARN y el ADN de la dieta, habría una clara evidencia de esto en el genoma humano.Y no hay evidencia de que esto ocurra en absoluto”.

En conclusión, es falso que las vacunas basadas en vectores virales y en ARNm modifiquen o manipulen la información genética del ser humano, como asegura el médico de un video viral, ya que no tienen incidencia alguna sobre el genoma. No es cierto tampoco que no haya pruebas de que el nuevo coronavirus fue aislado y caracterizado, y es asimismo falso que la literatura científica lo describa como un virus común de resfrío.

 
Nadia Nasanovsky
 
Ana Prieto
Vacunas CORONAVIRUS