Más engaños y falsedades sobre los efectos del uso de cubrebocas

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Memes y carteles que aseguran que el uso de las mascarillas provoca hongos, bacterias, cáncer, cefaleas, somnolencia, mareos, acidificaciones y/o intoxicación han sido compartidos en redes sociales más de 1.300 veces al menos desde noviembre de 2020. Sin embargo, es engañoso afirmar que los tapabocas pueden causar todos esos perjuicios y las autoridades sanitarias recomiendan su uso para reducir los contagios, durante la pandemia de covid-19.

“Investiga…”, “ESTO ES... UN PROTOLOCO DE SALUD O.M.S. Perdón!. Quize decir "protocolo!.”, señalan las publicaciones difundidas en Facebook (1, 2).

Captura de pantalla de una publicación en Facebook realizada el 14 de septiembre de 2021

Una búsqueda inversa de la imagen en Google llevó a un registro similar, de una fotografía publicada en febrero de 2021 en la que una persona lleva un cartel atribuido al grupo Acción Humanista Revolucionaria en Perú con las mismas advertencias sobre los tapabocas.

Gráficos con otros diseños pero con las mismas advertencias circulan en redes desde noviembre de 2020, y seguían haciéndolo en septiembre de 2021.

En el contexto de la pandemia de covid-19, las autoridades sanitarias impusieron el uso obligatorio de las mascarillas en determinadas circunstancias (1, 2). A medida que la vacunación avanzó, su uso se ha ido restringiendo (1, 2).

Al inicio de la pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había recomendado reservar las mascarillas solo para los trabajadores de la salud. Sin embargo, en junio de 2020, este organismo aconsejó a los gobiernos que alentaran el uso general de cubrebocas entre la población.

Actualmente, la OMS considera que “las mascarillas son esenciales para eliminar la transmisión [del covid-19] y salvar vidas”. Sostiene que deben utilizarse junto con otras medidas de prevención como “mantener el distanciamiento físico, evitar entornos cerrados y concurridos en los que haya contacto directo entre personas, una buena ventilación, lavarse las manos y cubrirse al estornudar y toser, y muchas otras”.

Varios estudios han demostrado la efectividad de los tapabocas para frenar la propagación del SARS-CoV-2, el virus causante del covid-19. Por ejemplo, un artículo de The Lancet de junio de 2020 afirmó que usar una máscara reduce considerablemente las posibilidades de transmisión del virus entre humanos. Otro estudio, publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos en enero de 2021, llegó a una conclusión similar.

Una investigación realizada por la organización sin fines de lucro Mayo Clinic en diciembre de 2020 concluyó que el uso de mascarillas es “la medida más importante para reducir el riesgo de exposición al covid-19”.

AFP Factual consultó expertos y documentos oficiales para ratificar la veracidad de las supuestas consecuencias del uso de las mascarillas señaladas en las publicaciones en redes:

1. Hongos y bacterias: Engañoso

Utilizar por períodos que superan las horas recomendadas o reutilizar el tapabocas puede propiciar la aparición de hongos y bacterias, pero incluso en tal situación es poco probable que esto cause enfermedades, explicaron en agosto de 2020 y febrero de 2021 varios especialistas consultados por AFP Factual.

Daniel Pahua, académico de Salud Pública de la Universidad Autónoma de México (UNAM), explicó a la AFP en junio de 2020 que “en condiciones normales los humanos tenemos bacterias normales en la boca y la cavidad nasal, y cuando hablamos, expulsamos gotitas de saliva. Ahí puede haber hongos o bacterias que se van a alojar en el cubrebocas”.

Sin embargo, señaló que “la mayoría de esos agentes no producen una enfermedad, porque son bacterias que tenemos en nuestra boca. A menos que seamos nosotros los que tenemos una enfermedad”.

2. Cáncer: Falso

No existe evidencia científica que avale la afirmación de que los cubrebocas provocan cáncer. Varios expertos lo explicaron a la AFP en verificaciones pasadas de publicaciones con esta misma aseveración (1, 2, 3).

“Todos los fenómenos inflamatorios que pueden llegar a generar cáncer son crónicos y no por utilizar mascarillas un año o una determinada cantidad de horas”, explicó en febrero pasado el oncólogo clínico argentino Tomás Soulé. “El mejor ejemplo de esto son los japoneses”, ilustró, “usan mascarillas mucho tiempo y no está demostrado el aumento en la incidencia de ningún tipo de tumor [en esa población].

3. Hipoxia: Falso

La hipoxia es un “trastorno en el que hay una disminución del suministro de oxígeno a un tejido”, según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos.

“Es imposible” que la hipoxia sea generada a causa del uso de tapabocas, explicó a la AFP Factual en mayo de 2020 el doctor Emilio Herrera, académico del programa de Fisiopatología de la Universidad de Chile y experto en esta dolencia. “Para eso, tendría que ser una mascarilla sellada en toda nuestra piel. Lo que limitan las mascarillas son el paso de moléculas más grandes” que el oxígeno, agregó.

Otros expertos expresaron opiniones similares al ser consultados por la AFP para otras verificaciones, como esta y esta.

El director de una fábrica muestra una mascarilla N95 para niños, cerca de Changodar, India, el 17 de julio de 2020 ( AFP / Sam Panthaky)

4. Cefalea: Engañoso

Tanto los dolores de cabeza —o cefalea— como los dolores en el rostro no son causados por respirar con un cubrebocas puesto y sí por el contacto de los materiales con partes de la cara, explicaron diversos expertos a AFP Factual en mayo de 2020.

Un estudio, llevado a cabo en un hospital de Singapur, observó que de los 158 trabajadores de un centro de salud, 128 (81%) presentaron dolores de cabeza asociados al uso de equipo de protección personal (como anteojos protectores, escudos faciales y mascarillas N95). La mayoría de estos localizaron sus dolencias en las zonas que están en contacto con las mascarillas, escudos y anteojos, como fue graficado en esta imagen.

Los dolores de cabeza son normales en el personal de salud tras usar mascarillas por varias horas, explicó la enfermera Ximena Rebolledo, también académica de la Escuela de Enfermería de la Universidad Diego Portales, en Chile. “Duele la cabeza, las orejas y el tabique nasal. Es por el uso en turnos de 12 horas con una máscara”, sostuvo en septiembre de 2020.

Nicolás Torres, del Laboratorio de Inmunopatología del IBYME-CONICET de Buenos Aires, comentó a la AFP Factual que el uso de taabocas, sobre todo los más herméticos, puede generar que una persona respire más CO2, aunque estos niveles sean bajos. Esto puede producir síntomas similares a los de cuando se hace ejercicio, entre ellos dolores de cabeza.

5. Somnolencia y mareos: Engañoso

“No hay ningún elemento que sugiera que [el uso de tapabocas] puede aumentar el sueño, la somnolencia” o generar mareos, que “son síntomas médicos, clínicos, muy inespecíficos, que podrían suceder por muchísimas causas”, argumentó a AFP Factual el neurólogo uruguayo Federico Preve, también profesor adjunto del Instituto de Neurología del Hospital de Clínicas de Montevideo. “Básicamente por la explicación de que no afecta el intercambio gaseoso, ni la inhalación ni exhalación de dióxido de carbono u oxígeno”, dijo en septiembre de 2021.

Expertos consultados anteriormente explicaron que los poros de las mascarillas quirúrgicas permiten el intercambio gaseoso y, por lo tanto, la salida de las partículas de dióxido de carbono.

Por su parte, Torres, en una verificación de marzo pasado, puntualizó que si hay un aumento de dióxido de carbono es “un poco”, al igual que una reducción en los niveles de oxígeno, pero esto no es “realmente importante a nivel fisiológico como para que usar mascarillas sea peor que no usarlas”. Consultado nuevamente en septiembre de 2021, comentó a AFP Factual que a una persona el tapabocas le podría llegar a generar malestar, como somnolencia o mareo, por ejemplo en el caso hipotético de estar en el “subte [metro] en verano Buenos Aires con 40 grados”.

Un hombre con mascarilla pasa por murales en el barrio Padre Carlos Mugica, también conocido como Villa 31, en Buenos Aires, el 25 de julio de 2020 ( AFP / Alejandro Pagni)

6. Acidificación celular: Engañoso

Cuando se habla de acidificación celular se refiere a que “el interior de las células se tornó ácido”, explicó Torres a AFP Factual. Pero esto, puntualizó, no está “relacionado con el uso de las máscaras”.

“Hay zonas en el cuerpo que por tener una menor perfusión sanguínea ya de por sí son más ácidas, y en estos tejidos la acidez celular es fisiológica, es decir, normal”, comentó el especialista.

El uso de cubrebocas, sobre todo los que producen un mejor sello alrededor del rostro, puede generar acidez de este tipo, que es similar a la que se experimenta al hacer ejercicio físico leve. Cuando esto ocurre, “el cuerpo pone en marcha mecanismos compensatorios para mantener su normal funcionamiento” y, “como los niveles de CO2 que se alcanzan con el uso de mascarilla son bajos, el cuerpo puede controlar esa acidificación sin mayores complicaciones”, dijo Torres. “Se pueden tener síntomas parecidos a los del ejercicio: falta de aire a pesar del aumento de la frecuencia respiratoria, mareo ligero, dolor de cabeza, etc.”, destacó.

El profesional planteó un ejemplo: “Los apneístas profesionales toleran acidificaciones de la sangre altísimas e incluso en esos casos las células probablemente no lleguen a acidificarse”. De todos modos, esto varía entre personas porque “la tolerancia al CO2 puede mejorar con el paso del tiempo”, agregó.

La acidez del interior de la célula es uno de los parámetros que la célula más controla. “No es fácil de modificar”, puntualizó. “Es como una tormenta: afuera puede llover a cántaros, pero a mi casa el agua no entra porque una de las cosas que más cuido es mi techo. Para las células es lo mismo: afuera puede estar ácido, pero para que esté ácido adentro tiene que haber pasado algo muy, muy catastrófico”, por ejemplo, un tumor, explicó.

7. Acidificación sanguínea: Falso

La acidosis —acidificación sanguínea— se produce por “los cambios en las concentraciones de los gases que uno respira”, específicamente “cuando el pH cae por debajo de 7,38”, comentó a la AFP en octubre de 2020 el médico hematólogo argentino Daniel Sutovsky.

“No hay evidencia de que el uso de una mascarilla durante períodos prolongados provoque una elevación de los niveles de CO2 [también conocida como hipercapnia] o acidosis” en la sangre,agregó Shane Shapera, director del Programa de Enfermedad Pulmonar Intersticial del Hospital General de Toronto y profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Toronto. “Una mascarilla quirúrgica no es un sistema cerrado. Casi todo el aire que expulsas se escapa y, por lo tanto, no inhalas tu propio CO2”, afirmó.

“Si no entrara y saliera aire con normalidad a través de la mascarilla, como sucede cuando se respira a través de una bolsa de plástico o papel cerrada a nivel de la garganta, entonces podría dejar de eliminarse el anhídrido carbónico que sale del organismo con la espiración y elevarse en sangre dando lugar a acidosis respiratoria, pero no sucede eso”, señala en el sitio de la Clínica de Neumonología Joaquín Lamela, de España, el doctor Joaquín Lamela López.

Un trabajo científico publicado en marzo de este año por ATS Journals descartó la acumulación peligrosa de los gases en la sangre por el uso del tapabocas, incluso en aquellos pacientes con insuficiencia pulmonar grave.

8. Intoxicación cerebral y pulmonar: Falso

El especialista uruguayo en Neurología Federico Preve descartó la posibilidad de que el uso de tapabocas pueda provocar una intoxicación cerebral. El uso de mascarillas no puede causar “ninguna intoxicación con ninguna sustancia, porque los gases [como el oxígeno o dióxido de carbono] son partículas muy inferiores en tamaño, que pasan libremente por los tapabocas. No así algunos aerosoles y algunas partículas más grandes como son los virus, bacterias y demás (...) Pero los gases pasan libremente, por lo tanto, no puede haber intoxicación”, explicó a AFP Factual.

Por su parte, el médico broncopulmonar de la Universidad de Chile Felipe Rivera desmintió la posibilidad de una intoxicación pulmonar y comentó: “Una mascarilla bien utilizada, bien cuidada, no tiene problemas, y los únicos problemas que dan son cuando se utilizan inadecuadamente, que no protegen”. Por ejemplo, cuando las mascarillas quirúrgicas se humedecen, ensucian o están con secreciones, así como cuando no se cambian de forma frecuente.

En una verificación de mayo de 2020, tres médicos consultados por la AFP Factual desestimaron el riesgo de intoxicación por el material de las mascarillas quirúrgicas y advirtieron sobre el uso de las caseras. “Se deben usar [cubrebocas] de empresas registradas y elaborados bajo las normas oficiales”, puntualizó entonces el doctor Daniel Pahua, académico de Salud Pública de la Universidad Autónoma de México (UNAM).

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