Las mascarillas no provocan “enfermedades neurodegenerativas”

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Las declaraciones de una neuróloga alemana que dice que el uso de mascarilla provoca un “daño neurológico permanente” y “enfermedades neurodegenerativas” circulan desde al menos el 10 de octubre pasado en redes sociales. Unos 4.000 usuarios han compartido su mensaje en español, pero, según varios expertos consultados por AFP, lo que dice es falso.

“Las mascarillas causan enfermedades neurodegenerativas que no tienen cura”, titula esta página web, compartida por más de 3.300 usuarios en Facebook, según la herramienta CrowdTangle. “Neuróloga alemana advierte sobre el uso de mascarillas: ‘la falta de oxígeno causa daño neurológico permanente’”, expone otro artículo, compartido unas 200 veces.

Las declaraciones, sea enlazando estas páginas, este vídeo en YouTube o copiando el mensaje viral, circularon en Facebook, Instagram y Twitter.

Captura de pantalla, realizada el 29 de octubre de 2020 de la página web con el mensaje de la doctora alemana

El mismo mensaje circuló, aparte de en alemán y español, en portugués, inglés y francés.

Las páginas y publicaciones se basan en un vídeo de unos 20 minutos de la neuróloga alemana Margareta Griesz-Brisson.

En la grabación, Griesz-Brisson critica las medidas tomadas por las autoridades alemanas para frenar la propagación del covid-19. A mediados de octubre, el Gobierno dirigido por Angela Merkel endureció las restricciones, imponiendo el uso de mascarilla obligatorio en las calles muy concurridas.

La doctora alemana afirma, entre otras cosas, que el uso de mascarilla provoca falta de oxígeno y un envenenamiento del usuario por inhalación de dióxido de carbono. También asegura que hay células nerviosas que, una vez destruidas por la falta de oxígeno, no se regeneran.

¿Quién es Margareta Griesz-Brisson?

Griesz-Brisson se presenta como neuróloga y afirma que trabaja en Londres y en Alemania. Según la página de su despacho en Londres, Griesz-Brisson posee un doctorado por la alemana Universidad de Friburgo. Una tesis escrita por Margareta Griesz, con fecha de 1989 y de temática relacionada con la neurología, está disponible en los archivos digitales de la universidad.

Según esta grabación de un congreso en 2006, la doctora está especializada en métodos naturales de tratamiento. En esa ocasión, la neuróloga habló de la desintoxicación de metales pesados del cuerpo. También aparece su nombre relacionado con la terapia de “desintoxicación iónica a través de baños de pies”.

En este vídeo de 2017, Griesz-Brisson habla de la medicina alternativa y de cómo rechaza cualquier tratamiento que considere no natural, incluidos, por ejemplo, los apósitos. En este otro, publicado el 5 de octubre de 2020, ofrece extender certificados para eximir del uso de mascarilla a quien lo desee.

El equipo de verificación de AFP no encontró publicaciones científicas de Griesz-Brisson en las plataformas Google Scholar o PubMed. Según dice la doctora en el vídeo de Bitchute, es porque no le gusta escribir ni hablar.

Tras ver y traducir el vídeo viral sobre el presunto daño cerebral de las mascarillas, el equipo de verificación de AFP contactó con expertos de varios países para contrastar la información.

Tres mujeres palestinas se toman una foto al atardecer en Gaza, el 12 de octubre de 2020

Las mascarillas no provocan falta de oxígeno

“La reinhalación del aire que respiramos conduce indudablemente a una deficiencia de oxígeno y a la saturación de dióxido de carbono”, afirma la neuróloga en el vídeo, haciendo referencia a la idea de que las mascarillas provocan hipoxia, muy extendida en publicaciones contrarias a su uso, pero que ya fue verificada por AFP Factual.

Sin embargo, hay quien siente, en ocasiones, que le cuesta más respirar o jadea con la mascarilla. ¿Eso puede ser por falta de oxígeno? La hipoxia es “la falta de oxígeno sobre un tejido determinado. Puedo tener hipoxia cerebral, muscular, renal, pulmonar, etc.”, explicó en conversación telefónica con AFP Factual el doctor Emilio Herrera, académico del programa de Fisiopatología de la Universidad de Chile y experto en hipoxia.

El doctor Pablo Eguía, neurólogo y vocal de la Sociedad Española de Neurología, explicó en correo electrónico a AFP Factual el 28 de octubre: “El tejido del que están compuestas las mascarillas filtra partículas, no gases. Y el oxígeno, al igual que el dióxido de carbono, son gases. Por lo tanto, tanto el oxígeno como el dióxido de carbono circulan a través del tejido de la mascarilla”.

El equipo de verificación de AFP contactó además con el doctor jefe de Neumología y Medicina de Cuidados Intensivos en el hospital alemán Kloster Grasfchaft, Dominic Dellweg, quien respondió por correo electrónico el 6 de octubre de 2020: “La mascarilla da una mayor resistencia al respirar. Nuestros músculos respiratorios tienen que trabajar más para respirar aire a través de la mascarilla, principalmente nuestro diafragma. Puede ser incómodo e incluso hace que falte el aliento”.

Sin embargo, aclaró que esto “no es una señal de falta de oxígeno en el cuerpo”. Al tener sensación de resistencia en la respiración se puede enviar una señal de falsa alarma al cuerpo. “El mayor esfuerzo [al respirar, NDLR] llega al cerebro como una señal de falta de aire a través de los receptores en los músculos respiratorios, aunque los valores de oxígeno y dióxido de carbono están en un rango normal”, afirmó Dellweg.

“La mascarilla no es un circuito cerrado, deja pasar el oxígeno”, subrayó Yves Coppieters, médico epidemiólogo y profesor de Salud Pública en la Universidad Libre de Bruselas (ULB). “Potencialmente puede afectar la respiración de una persona con problemas cardíacos o respiratorios o cuando hace mucho esfuerzo”, expuso.

El doctor Eguía señaló al respecto: “Ninguna mascarilla es capaz de crear una cámara estanca y siempre habrá huecos (por los laterales, por abajo, por arriba) donde estos gases ni siquiera tendrán que atravesar el tejido”.

Un médico en el hospital Profesor Alejandro Posadas, en El Palomar (Argentina), el 18 de septiembre de 2020

El médico jefe del Hospital Universitario del SARRE y miembro de la Sociedad alemana de Neumología y Medicina Respiratoria, Philipp Lepper, explicó: “Como la cantidad de aire que hay tras la mascarilla es muy poca y se mezcla con aire fresco cada vez que inspiramos, no tiene ningún efecto sobre los niveles de oxígeno y dióxido de carbono medidos en el cuerpo”.

“Una molécula de oxígeno tiene un tamaño de casi 260 picómetros (pm). El tamaño de los poros de las mascarillas quirúrgicas es de entre 100.000 y un millón de veces mayor que una molécula de oxígeno”, declaró a AFP.

Y ¿hay peligro para las neuronas?

El mensaje viral de la doctora Griesz-Brisson menciona, como una consecuencia del uso de mascarilla, la demencia y un daño al cerebro que “no puede ser reparado”. “Las mascarillas no causan enfermedades neurodegenerativas, ni demencias”, zanjó el doctor Pablo Eguía. También dice la alemana que es peligroso especialmente para niños o adolescentes, a lo que Eguía responde: “Las mascarillas tampoco detienen el desarrollo cognitivo de los niños o de los adolescentes”.

En el vídeo viral, la doctora Griesz-Brisson dice: “Sabemos que el cerebro humano es muy sensible a la falta de oxígeno. Hay células nerviosas, por ejemplo en el hipocampo, que no pueden estar sin oxígeno durante más de 3 minutos porque no sobreviven”.

Eguía confirmó que las células del cerebro “son extremadamente sensibles a la falta de oxígeno”, por lo que algunas “comienzan a morir en menos de cinco minutos después de interrumpirse el suministro de oxígeno”, pero “las mascarillas no producen este efecto, en ningún caso”, determinó el experto español.

Coincidió con su opinión Peter Berlit, secretario general de la Sociedad Alemana de Neurología: aunque hay células nerviosas que no sobreviven más de tres minutos sin oxígeno, su muerte no está causada el uso de mascarilla, dado que ésta no provoca la falta de oxígeno.

De nuevo en el vídeo, Griesz-Brisson insiste en que “los síntomas de alerta agudos son dolores de cabeza, somnolencia, mareos, problemas de concentración y tiempo de reacción retardado, que son reacciones del sistema cognitivo”. Berlit insistió en que eso no lo causa una mascarilla: “Esos síntomas pueden ser por una reinhalación durante mucho tiempo de CO2, por ejemplo respirando en una bolsa de plástico hermética”.

La doctora afirma que, “cuando se sufre una privación crónica de oxígeno, todos esos síntomas desaparecen a medida que uno se acostumbra. Pero su funcionamiento sigue siendo deficiente y la falta de oxígeno del cerebro continúa progresando”. “No llevo mascarilla, necesito que mi cerebro piense”, continúa su mensaje.

El doctor Eguía señaló al respecto: “Lo único que es cierto es que el cerebro necesita un suministro constante de oxígeno para funcionar”.

Contactada por correo electrónico el 14 de octubre pasado, Griesz-Brisson no respondió a las preguntas de la AFP sobre su vídeo y pidió que se respetaran su trabajo y su experiencia en neurología. En su mensaje, repitió sus críticas a la obligatoriedad de llevar mascarilla en Alemania.

En resumen, pese a las palabras de la médica alemana, varios expertos de diferentes países niegan que las mascarillas provoquen hipoxia, ya que dejan pasar el aire. Quien lleva tapaboca no reinhala ni respira CO2 y llevarlo varias horas no afecta al cerebro ni provoca daños neurológicos irreversibles.

Traducción y adaptación
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