Una mujer participa en una protesta contra las nuevas restricciones para mitigar la propagación del coronavirus en Buenos Aires, el 17 de abril de 2021 (Ronaldo Schemidt / AFP)

“El virus nunca fue aislado” y otras declaraciones falsas de Chinda Brandolino en Plaza de Mayo

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El video de una presentación pública de la médica argentina Chinda Brandolino en la icónica Plaza de Mayo de Buenos Aires ha sido compartido en redes sociales más de 2.000 veces desde el 17 de abril pasado. Una vez más, la  legista realizó declaraciones falaces y anticientíficas sobre el coronavirus, como que nunca fue aislado y que la vacuna “es peligrosísima”. Además, insta al público a no usar tapabocas y a “despertar conciencias”.

“No usen barbijo a menos que venga la policía. Se lo ponen para pasar el momento y se lo sacan”, dice al micrófono Brandolino en un video compartido en Facebook (1, 2), Twitter (1, 2), y que fue enviado al WhatsApp de AFP Factual para su análisis.

La exposición pública tuvo lugar el pasado 17 de abril en Plaza de Mayo, durante una manifestación en contra de las nuevas medidas de confinamiento vigentes en la región metropolitana de Buenos Aires desde el día anterior.

Brandolino es uno de los referentes de “Médicos por la Verdad Argentina”, una agrupación conformada a mediados de 2020 por médicos de distintas disciplinas que dicen oponerse a la “narrativa oficial” del covid-19.

La AFP ya ha verificado en numerosas oportunidades las afirmaciones de los integrantes del grupo (1, 2, 3).

Captura de pantalla de una publicación en Facebook hecha el 19 de abril de 2021

Brandolino dio un discurso de cerca de seis minutos en el aseguró que, como médica, se encuentra atendiendo de forma personal y por teléfono a “miles de personas que se salvan de las garras del sistema”. También conminó a los presentes a no “embanderarse” en ninguna de las principales líneas políticas del país, a las que calificó de “perversas”. Además los instó a difundir sus palabras y a llevar cada uno a 20 personas más a la siguiente manifestación.

A continuación, la verificación de las principales afirmaciones del video viral.

1. “El virus nunca fue aislado”: Falso

De acuerdo con Brandolino, el Sars-CoV-2 nunca fue aislado, es decir, nunca se tomó ni se purificó una muestra del virus de un paciente infectado para estudiarla.

Los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) anunciaron el aislamiento viral del coronavirus ya en diciembre de 2019.

“La afirmación de que no existen aislamientos virales del SARS-CoV-2 es insostenible”, dijo a AFP Factual Juan Sabatté, médico y doctor en microbiología e investigador del CONICET, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina. “El virus ha sido aislado en numerosos laboratorios del mundo, y varios de la Argentina, el Instituto Malbrán por ejemplo. Yo mismo tengo dos aislamientos en mi laboratorio”.

La secuenciación completa del genoma del SARS-CoV-2 fue publicada por primera vez en marzo de 2020.

La AFP ya ha verificado que el virus sí se aisló en varias oportunidades (1, 2).

Células que contienen el SARS-CoV-2 se observan bajo un microscopio en el laboratorio Stabilitech en Burgess Hill, Inglaterra, el 15 de mayo de 2020 (Ben Stansall / AFP)

 2. “Se califica de covid-19 a cualquier virosis respiratoria con un método que no sirve”: Falso

Una de las desinformaciones más comunes respecto del coronavirus es que la prueba diagnóstica PCR es “inespecífica”, es decir, da un resultado positivo a cualquier tipo de virus. Esta afirmación desconoce que cada protocolo de PCR se diseña para detectar un virus en particular.

Álvaro Fajardo, doctor en Ciencias Biológicas e investigador en el Laboratorio de evolución experimental de virus del Instituto Pasteur en Uruguay, explicó a la AFP que la técnica de PCR revolucionó la biología molecular y que sirve para diversos fines. Uno de los principales es el diagnóstico molecular de enfermedades infecciosas. 

“En este caso, la técnica tiene dos fortalezas: su especificidad y su sensibilidad”, detalló el especialista. “La especificidad refiere a la capacidad de detectar exclusivamente el agente infeccioso para el cual se desarrolló un determinado protocolo de PCR. Conociendo la secuencia genética de un virus, se pueden diseñar estrategias que reconozcan esa secuencia específica. La sensibilidad hace referencia a la detección incluso de una mínima carga viral”.

Esta técnica de laboratorio funciona “amplificando” segmentos de ADN presentes en una muestra que puede ser nasal, faríngea o de saliva.

3. “La vacuna es peligrosísima” y mata “seis o siete meses después de aplicada la segunda dosis”: Falso

“Ninguno se debe vacunar”, dice Brandolino a su público. “Gran parte de [la] gente morirá en este momento y después por una enfermedad autoinmune que se desencadena seis o siete meses después de inoculada la segunda dosis”.

La médica no aclara a cuál vacuna de las actualmente disponibles contra el covid-19 se refiere. Pero si sus predicciones fuesen correctas, las consecuencias ya se habrían dejado ver.

Por ejemplo, los ensayos clínicos de fase 3 de las vacunas Moderna y Pfizer/BioNTech comenzaron en julio de 2020 (1, 2) —nueve meses antes del discurso en Plaza de Mayo— e involucraron en cada caso alrededor de 30.000 voluntarios mayores de 18 años.

Los primeros resultados de eficacia y los efectos adversos observados tras la administración de ambas vacunas fueron publicados por primera vez en noviembre de 2020 (1, 2). En los dos casos se notificó fatiga, dolor de cabeza y dolor e hinchazón en el sitio de la inyección como efectos más frecuentes.

La administración de ambas vacunas comenzó en Estados Unidos en diciembre pasado, tras la aprobación de emergencia de la Food and Drug Administration (FDA) (1, 2). En ese país más de 100 millones de personas han completado el esquema de dos dosis que requiere cada vacuna y no hay registro alguno de muertes por esa causa, como advierte Brandolino.

Para la vacuna Sputnik V, del laboratorio ruso Gamaleya, y la primera en aplicarse en Argentina, tampoco se han registrado reportes por muertes desde que comenzó su aplicación en diciembre pasado. Los estudios en humanos comenzaron a principios de junio de 2020.

Un trabajador de la salud aplica una dosis de la vacuna Sputnik V contra el covid-19, en la provincia de Buenos Aires, el 1 de abril de 2021 (Ronaldo Schemidt / AFP)

Lo mismo puede decirse de las enfermedades autoinmunes. Estas son afecciones por las que el sistema inmunitario del cuerpo ataca tejidos sanos. De acuerdo con Brandolino, las vacunas desencadenarán esa condición “seis o siete meses después” de recibida la vacuna.

Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins dijo a AFP Factual el pasado 4 de abril que “no hay evidencia de que ninguna vacuna contra el SARS-CoV-2 induzca autoinmunidad”. 

Y agregó: "Con más de 700 millones de vacunas administradas hasta la fecha en todo el mundo, y casi un año desde que comenzaron los primeros ensayos, a estas alturas ya habría pruebas muy claras de dichos efectos secundarios. No las hay."

La AFP ya verificó como falsa otras afirmaciones respecto de la supuesta letalidad y generación de condiciones autoinmunes de las vacunas.

5. Quienes sobrevivan a la vacuna “serán manejados en su ADN con nanopartículas”: Falso

No está claro a qué se refiere Brandolino con esta expresión, pero no es la primera vez que afirma que las vacunas incidirán en el ADN de las personas (1, 2).

Desde que comenzaron las investigaciones para desarrollar una vacuna, las basadas en ARN mensajero (ARNm), como la Moderna y la Pizer/BioNTech, y las basadas en vectores de adenovirus, como la Sputnik V y la Oxford/AstraZeneca, han sido objeto de rumores relacionados con supuestas modificaciones genómicas. Esto no es cierto en ningún caso.

El objetivo de ambos tipos de vacunas es que las células sinteticen la proteína “espiga” que se encuentra en la superficie del SARS-CoV-2. El sistema inmunológico reconocerá esa nueva proteína como “extraña”, y generará anticuerpos para defenderse ante un nuevo encuentro con el patógeno.

En el caso de las vacunas de ARNm, ese proceso tiene lugar en el citoplasma de la célula, no en el núcleo, que es donde se encuentra el genoma. La idea de que una molécula de ARNm pueda “introducirse” en el ADN “va en contra del dogma central de la biología molecular”, dijo a la AFP la genetista Jaén Oliveri, docente de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, Argentina.

“El ARNm, por definición, no se introduce en el genoma”, enfatizó. “En las vacunas, el ANRm hace lo que habitualmente hace, y no lo que es biológicamente imposible. En este caso, expresa una proteína del coronavirus que será reconocida por las células inmunitarias para crear anticuerpos”.

Por su parte, las vacunas de vectores virales “llevan la proteína ‘espiga’ del nuevo coronavirus en la membrana de adenovirus, y de ninguna manera interfieren con el material genético de nuestras células”, dijo a AFP Factual Javier Farina, director del Comité de Infectología Crítica de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva.

“Esos adenovectores no tienen capacidad integrativa, es decir, no se incorporan al genoma sino que se mantienen en una estructura que se conoce como forma episomal”, explicó a su vez Federico Prada, director del Decanato de la Facultad de Ingeniería y Ciencias - UADE (Universidad Argentina de la Empresa). “Decir que la utilización de estos vectores supone una modificación o manipulación del genoma es erróneo”.

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