Las vacunas contra el covid-19 no son "transgénicas" ni actúan sobre "todas las células"

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En un video compartido más de 18.000 veces en redes sociales desde el 10 de marzo la médica argentina Chinda Brandolino hace una serie de afirmaciones falsas respecto de las vacunas de ARN mensajero para prevenir el covid-19, confundiendo el tipo de vacunas existentes y tergiversando información acerca de cómo actúan sobre el cuerpo humano.

“MAS CLARO, ECHALE AGUA”, se lee en una publicación en Facebook que contiene un video de la médica argentina Chinda Brandolino.

“Las VaCUNAS son altamente PELIGROSAS”, dice otra entrada que incluye la misma secuencia.

El video es la presentación que hizo Brandolino, referente en Argentina de la agrupación autodenominada “Médicos por la Verdad”, el 4 de marzo pasado en una emisión del canal digital Toda la Verdad Primero, que ha difundido desinformación sobre el covid-19 desde el inicio de la pandemia. El evento completo, transmitido en vivo por las redes sociales del canal, duró tres horas, en las que cada participante presentó su visión acerca de la crisis sanitaria.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook hecha el 12 de marzo de 2021

La secuencia también circuló en Twitter (1, 2) y en una versión de siete minutos.

A continuación, la verificación de las afirmaciones del video viral.

1. La vacuna rusa y la china tienen ARN mensajero: Falso

“Es importante aclarar que sobre todo la vacuna rusa y la china tiene ácido ribonucleico mensajero”, asegura equivocadamente la médica.

Actualmente hay dos vacunas contra el covid-19 que utilizan ARN mensajero (ARNm) para generar una respuesta inmunitaria: aquélla desarrollada por la empresa de biotecnología Moderna y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de Estados Unidos, y la de Pfizer/BioNTech, desarrollada por el laboratorio alemán BioNTech y la firma estadounidense Pfizer. 

La vacuna Sputnik V, del laboratorio ruso Gamaleya, a la que hace referencia Brandolino, no utiliza ARNm. Esta vacuna se basa en vectores de adenovirus, es decir, utiliza partículas virales para transportar material genético a una célula huésped, en este caso, material del SARS-CoV-2 que contiene instrucciones para que el propio organismo produzca la proteína “espiga” del coronavirus. El sistema inmunológico reconocerá esa proteína como “extraña” y generará una respuesta de defensa contra ella.

Brandolino asegura también que “la vacuna china” contiene ARNm. Si bien no aclara a cuál de las vacunas desarrolladas en China se refiere, la única disponible en Argentina es la Sinopharm, del Instituto de Productos Biológicos de Pekín. Esta vacuna contiene virus inactivado, es decir, formas del SARS-CoV-2 que no tienen capacidad de provocar la enfermedad pero sí de generar una respuesta inmunitaria. Otras vacunas que utilizan virus inactivados son, por ejemplo, la de la polio y la de la hepatitis A.

2. El ARNm entra entra al núcleo de la célula: Falso

La suposición de que las vacunas para prevenir el covid-19 ingresan al núcleo celular para “modificar” o “manipular” el ADN humano no es nueva y la AFP ya ha verificado afirmaciones similares.

Al igual que en el caso de las vacunas con vectores adenovirales, el objetivo de las vacunas de ARNm es lograr que el cuerpo sintetice la proteína “espiga” del SARS-CoV-2, que el sistema inmunológico reconocerá como “extraña”, induciendo una respuesta inmunológica.

Sin embargo, el ARNm no entra al núcleo de la célula, como afirma Brandolino.

María Victoria Sánchez, investigadora del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (Imbecu), del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet),  descartó que las vacunas de ARNm intervengan en los genes de una persona: “El proceso se lleva a cabo en el citoplasma, no en el núcleo de la célula”, sostuvo. “El ARN mensajero no puede ‘meterse’ en nuestro ADN”.

Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins (JHU, por sus siglas en inglés), concuerda: “El ARNm simplemente se traduce en una proteína, se degrada rápidamente y no se puede convertir en ADN”, dijo a AFP Factual.

3. La vacuna “es un compuesto transgénico”: Falso

Brandolino asegura de manera falaz que la vacuna “es un compuesto transgénico”, una afirmación que la médica ha incluido en mensajes anteriores compartidos en redes sociales y que fueron verificados por AFP Factual (1, 2).

La genetista Gisela Castro, doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina, explicó a AFP Factual que un compuesto transgénico “es un organismo en cuyo ADN se ha introducido un gen extraño, perteneciente a otra especie. Por ejemplo, se inserta un gen de pez en un tomate para mejorar la resistencia de este al frío, modificando así el ADN del tomate”.

“Pero las vacunas no cumplen esa función”, enfatizó Castro, descartando que fuesen capaces de modificar el ADN humano. “Las vacunas actúan sobre las células del sistema inmunológico para generar una respuesta de defensa. No se introducen en el ADN de ninguna manera”.

Witwer señaló a su vez: “No puedo imaginar ninguna conexión entre las vacunas de ARNm y los organismos genéticamente modificados”.

“Así como una vacuna de ARNm no puede resultar en una modificación genómica de las células expuestas, los organismos transgénicos, como el maíz resistente al gusano de la raíz (...), no dan como resultado la modificación genética de los animales que los comen”, explicó.

4. La vacuna “sintetiza una proteína extraña en todas las células del organismo” y la respuesta inmune se da “seis o siete meses después” de recibida: Falso

Brandolino asegura que el proceso de síntesis de la proteína “espiga” del nuevo coronavirus tras la vacunación se desarrolla en “todas las células del cuerpo” y que la respuesta inmunitaria se da a los “seis, siete meses”. Agrega que esa respuesta generará una enfermedad autoinmune que destruirá “los riñones, el corazón, y cada órgano donde aparezca esa proteína”.

Al respecto, el infectólogo Román Zucchi, del Sanatorio Sagrado Corazón de la Ciudad de Buenos Aires, descartó que la vacuna incida en “todas las células” del organismo: “No a cualquier célula puede ingresar cualquier cosa, de ningún modo”, dijo a la AFP. “Hay células destinadas a detectar sustancias exógenas, es decir, ajenas a la compatibilidad con el cuerpo humano. Son las llamadas ‘células presentadoras de antígenos’ del sistema inmunológico”.

Las células presentadoras de antígenos tienen capacidad para reconocer cuerpos extraños y “presentarlos” o exponerlos a otras células del sistema inmunológico para que “luchen” contra ellos.

El inmunólogo uruguayo Gabriel Lassabe coincide en que los dichos de Brandolino son falaces. “Son falsos y fáciles de refutar si entendemos cómo suceden los mecanismos inmunológicos que actúan cuando se inocula una vacuna”, dijo a AFP Factual. 

El especialista explicó que en el caso de las vacunas contra el SARS-CoV-2, cuando se inocula el antígeno —la proteína “espiga” del coronavirus—, la respuesta del organismo comienza casi de manera inmediata con un “reclutamiento” masivo de células inmunitarias desde la sangre al sitio donde se realizó la inoculación. Eso da lugar a síntomas típicos, como la inflamación de la zona, dolor y calor.

“Acá las células dendríticas son el actor principal”, señaló Lassabe. “Migran desde el sitio de la inoculación a los ganglios linfáticos para dar inicio a una respuesta inmunológica especializada que se conoce como respuesta inmune adaptativa, que es la que genera anticuerpos específicos. Esto sucede gracias a que las células dendríticas muestran componentes de la proteína espiga a los linfocitos T, activándolos, lo que a su vez da lugar a la activación de linfocitos B, que son los encargados de la secreción de anticuerpos. Esto empieza en el día cero y al día siete los anticuerpos ya pueden detectarse”.

Zucchi concuerda: “La respuesta inmunológica de casi cualquier vacuna ocurre entre el día 10 y el 14 de la administración del esquema completo. Y de hecho se ha visto con anterioridad”.

Varias vacunas contra el SARS-CoV-2, como la de Moderna, Pfizer/BioNTech, y la Sputnik V, requieren dos dosis. “Se decide dar una segunda dosis alrededor del día 20 para lograr respuestas más robustas y aumentar la eficacia”, explicó Lassabe. “Acá el proceso se repite, pero la respuesta será más rápida y potente ya que hay una memoria inmunológica que se generó con la primera dosis”.

El infectólogo Zucchi refutó, por último, que las vacunas causen cuadros de autoinmunidad, como sugiere Brandolino: “Una enfermedad autoinmune ya debería haberse visto en los efectos adversos de las vacunas o en los vacunados contra el SARS-CoV-2. Y no ha sido así”, dijo.

Brandolino ha hecho declaraciones falsas acerca de las vacunas para prevenir el covid-19 a lo largo de la pandemia, pero su discurso acerca de las mismas ha cambiado con el tiempo. En julio de 2020, en una larga entrevista al canal digital argentino TLV1 —eliminada por YouTube por violar reglas de uso de la plataforma— aseguró que las vacunas contenían microchips diseñados por el cofundador de Microsoft, Bill Gates, que actúan sobre el “ADN cerebral” para “neutralizar” rebeliones y “sentimientos religiosos e idealistas”.

Unos meses después dejó de hablar de microchips para asegurar que las vacunas esterilizan a los varones, algo también verificado como falso por AFP Factual (1, 2).

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