Un hombre con mascarilla junto a un mural en Madrid el 24 de febrero de 2021 (Gabriel Bouys / AFP)

Las mascarillas para evitar contagios de covid-19 no están rociadas de “químicos cancerígenos”

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Publicaciones que aseguran que las mascarillas están rociadas de “químicos cancerígenos” y que las vacunas son una “inyección experimental” han sido compartidas más de 5.000 veces en Facebook desde el pasado 1 de mayo. Sin embargo, varios expertos consultados por la AFP explicaron que los tapabocas cumplen con los requisitos de seguridad y eficacia establecidos en la legislación de productos sanitarios; también que las vacunas que se están suministrando para inmunizar contra el SARS-CoV-2 han pasado los filtros habituales previos a su distribución.  

“Tú que respiras tus deshechos pulmonares todo el día… Tú que te cubres la cara con una mascarilla rociada de químicos cancerígenos… Tú que te has puesto una inyección experimental que no sabes ni qué contiene… Me estás diciendo a mi , que yo amenazo a tu salud??”, se lee en un meme que ha sido difundido en Facebook (1, 2, 3).

La entrada incluye una imagen de una mano con un guante de látex que manipula una jeringuilla con un fluido verde. 

Contenido similar circula en Facebook (1, 2) y en Instagram con el mismo texto, pero añadiendo una advertencia más: “Tu que te pusiste una inyección que no sabes ni que contiene y de la cual nadie se hara responsable y que modificara tu ADN para siempre...”.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook, realizada el 10 de mayo de 2021

A continuación, se verificarán una a una las aseveraciones que aparecen en los memes virales.

1. Usar mascarilla provoca que se respiren los “deshechos pulmonares todo el día”: Falso

Desde el inicio de la pandemia, las mascarillas han sido acusadas de provocar diferentes perjuicios, como ser un cultivo de bacterias causante de infecciones respiratorias, "incubar” cáncer o provocar acidosis e hipercapnia. Los expertos consultados por AFP Factual en todas las ocasiones coincidieron en que, bien usados, los tapabocas no representan ningún riesgo para la salud.

En el meme viral se asegura que el uso de tapabocas provoca que las personas respiren los “deshechos pulmonares todo el día”. De este modo, las mascarillas no dejarían pasar suficiente oxígeno y el usuario reinhalaría el dióxido de carbono expulsado por los pulmones. Sin embargo, médicos e investigadores descartaron tal posibilidad. 

“La mascarilla no es un circuito cerrado, deja pasar el oxígeno”, explicó Yves Coppieters, médico epidemiólogo y profesor de Salud Pública en la Universidad Libre de Bruselas (ULB). “Potencialmente puede afectar la respiración de una persona con problemas cardíacos o respiratorios o cuando hace mucho esfuerzo”, matizó.

En cuanto a la estructura de los tapabocas, el doctor Pablo Eguía, neurólogo y vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN), señaló: “El tejido del que están compuestas las mascarillas filtra partículas, no gases. Y el oxígeno, al igual que el dióxido de carbono, son gases. Por lo tanto, tanto el oxígeno como el dióxido de carbono circulan a través del tejido de la mascarilla”.

También Emilio Herrera, académico del programa de Fisiopatología de la Universidad de Chile, explicó a la AFP que “los desechos respiratorios son gases con partículas muy pequeñas que sí atraviesan la mascarilla. El principal desecho es el dióxido de carbono, cuyas partículas también la atraviesan y no se acumulan”.

2. La mascarilla está “rociada de químicos cancerígenos”: Verificamos

En el mercado existen distintos tipos de mascarillas, con varios niveles de protección y que pueden ser utilizadas por distintos profesionales o personas en situaciones concretas. Se pueden encontrar mascarillas quirúrgicas y mascarillas consideradas equipos de protección individual (EPI), además de las higiénicas, que no son consideradas ni un EPI ni un producto sanitario.

En España, las mascarillas quirúrgicas son consideradas un producto sanitario y, por tanto, son competencia de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). 

Al igual que en el resto de los países de la Unión Europea (UE), para comercializar productos sanitarios en España tienen que estar provistos del marcado CE. Este distintivo declara la conformidad del producto con los requisitos de calidad establecidos en la legislación de productos sanitarios de la Directiva 93/42/EEC y debe figurar en el etiquetado y el prospecto del producto. 

Para obtener dicho marcado CE, el fabricante debe evaluar que el producto cumpla con los requisitos europeos de seguridad, calidad y eficacia. Este proceso incluye realizar ensayos para comprobar, entre otros, la eficacia de filtración bacteriana, la respirabilidad y  la ausencia de contaminación microbiana en la mascarilla.

El Ministerio de Sanidad español explicó a la AFP que “las mascarillas quirúrgicas por lo general no son productos estériles por lo que no se someten a ningún ciclo de esterilización ni agentes esterilizantes”. No obstante, “en el caso en el que alguna mascarilla quirúrgica sea estéril o indique que incorpora alguna sustancia que disminuye la contaminación microbiana, estas mascarillas requieren de la intervención de un Organismo Notificado que comprueba que la mascarilla, sus materiales y el proceso de esterilización son adecuados y no suponen en un riesgo para el usuario”, puntualizó la institución. 

Por su parte, Jordi Remón, oncólogo y secretario científico de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), explicó a la AFP que, a pesar de no tener referencias específicas, “las mascarillas quirúrgicas que se deben llevar en espacios públicos son las mismas que utilizan los equipos de cirugía dentro de los quirófanos y no hay un aumento de la incidencia de cáncer entre los cirujanos y el personal sanitario que trabaje con tapabocas. Por tanto, es falso [lo que dicen los memes]. Remón sostuvo que esta explicación se aplica a todo tipo de mascarilla homologada.

Una sanitaria poniendo la vacuna contra el coronavirus en Donostia Arena, San Sebastián, el 31 de mayo de 2021 (Ander Gillenea / AFP)

Respecto a las mascarillas de protección individual, el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo (INSST), órgano científico técnico de la Administración General de España que se encarga del asesoramiento en materia de seguridad y salud en el trabajo, afirmó a la AFP que los equipos de protección individual (EPI) que se comercializan en la Unión Europea “deben cumplir con los requisitos establecidos en el Reglamento (UE) 2016/425

Dicha normativa señala que “los EPI deberán diseñarse y fabricarse de tal manera que no ocasionen riesgos” y que sus materiales constitutivos, incluyendo cualquiera de sus productos de descomposición, “no deberán afectar a la salud o la seguridad de los usuarios”

Además, según se expone en la página 93 de la guía europea PPE Regulation Guidelines, “los materiales constitutivos no pueden, en las condiciones previsibles de uso normal, liberar o degradar para liberar sustancias conocidas como tóxicas, cancerígenas, mutágenas, alergénicas, teratogénicas o nocivas de otro modos”.

“Por lo tanto, una mascarilla puesta en el mercado cumpliendo estrictamente con la legislación aplicable será un producto seguro garantizando la salud y seguridad del potencial usuario de la misma”, concluyó el instituto. 

Hasta la fecha hubo una alerta sobre posibles riesgos a la salud humana en un tipo específico de tapabocas, los fabricados con grafeno, que se están estudiando. 

El 2 de abril de 2021 el Ministerio de Salud de Canadá publicó una evaluación preliminar en la que “identificó que las partículas de grafeno tenían potencial para causar toxicidad pulmonar temprana en animales”. “El riesgo para la salud de las personas de cualquier edad no está claro”, indica el texto. Pero por precaución, la recomendación al público fue no utilizar tapabocas fabricados con este material hasta que las autoridades completen “una evaluación científica exhaustiva”.

Este anuncio ya fue objeto de desinformación verificada por la AFP.

La AEMPS también anunció el cese de la comercialización de las mascarillas quirúrgicas tipo IIR con grafeno fabricadas en China.  

María Ángeles González, médica de familia en el Centro de Atención Primaria (CAP) en Barcelona, explicó a la AFP que “aún no se conoce el potencial para las personas de inhalar partículas de grafeno de las mascarillas. La cantidad, la duración de la exposición y las características de la mascarilla podría ser un riesgo para la salud, y por ello, se recomienda no utilizar este tipo de tapabocas”

Sin embargo, “la existencia de mascarillas de grafeno no significa que este componente sea inhalado y que provoque toxicidad pulmonar indefectiblemente”, señaló la doctora española y “retirarlas e investigar es una medida de protección y seguridad”.

Una mujer recibiendo una dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech en el estadio Camp Nou, en Barcelona, el 27 de mayo de 2021 (Lluís Gené / AFP)

3. Las vacunas contra el covid-19 son “experimentales”: Falso

Los memes hablan de “inyección experimental” de forma genérica, sin especificar si refieren a las vacunas desarrolladas contra el covid-19. No obstante, estas han sido tachadas de “experimentales” en redes en muchas ocasiones por la rapidez con la que se han obtenido inmunizantes para esta nueva enfermedad.

De acuerdo a las autoridades sanitarias, las vacunas contra el covid-19 disponibles a la fecha dieron resultados lo suficientemente sólidos en cuanto a su eficacia y su seguridad para recibir autorizaciones de uso de emergencia en numerosos países, aun cuando no se hubiera completado la recopilación de todos los datos de la fase 3 de ensayos clínicos. Estas vacunas, incluyendo las de Moderna, Pfizer/BioNTech, Oxford/AstraZeneca y Sputnik V, pasaron por ensayos preclínicos y estudios en animales, y por las fases 1 y 2, involucrando estudios con hasta 1.000 seres humanos, antes de comenzar la fase 3. 

La última vacuna en ser aprobada con el uso de emergencia por la Organización Mundial de la Salud fue la Sinovac. 

El Gobierno de España asegura que, al igual que otros inmunizantes, “las vacunas frente al COVID-19 se han probado en humanos mediante la realización de ensayos clínicos en diferentes fases, que incluyen su uso en decenas de miles de personas (fase III)”

Por su parte, la doctora en inmunología María Moreno, del departamento de Desarrollo Biotecnológico de la Universidad de la República de Uruguay, dijo a la AFP que “los estándares de exigencia para estos ensayos clínicos han sido los mismos o incluso superiores, debido al escrutinio masivo que han recibido por parte de miles de científicos de todo el mundo, que el resto de vacunas”.

En cuanto a la aprobación de emergencia, Moreno sostuvo que fue “un mecanismo que permitió acceder a la aprobación en base a acumulación de datos que surgen de análisis intermedios, siempre que estos cumplan con criterios previamente especificados, pero bajo ningún concepto implica saltarse pasos, ni fases”.

Alberto García-Basteiro, epidemiólogo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), destacó en declaraciones a la AFP la seguridad de las vacunas que están aprobadas contra el covid-19: “El excelente perfil de seguridad ha sido demostrado en los ensayos clínicos de fase 3 y en la experiencia de vacunación masiva ya en millones de personas ya vacunadas”.

Seis meses después del inicio de las campañas de vacunación, en diciembre de 2020, en el mundo se habían aplicado más de 2.000 millones de dosis de vacunas anticovid, según el recuento de la AFP.

Una vez que los ensayos clínicos muestran que una vacuna es segura y eficaz, esta debe someterse a una evaluación de las agencias reguladoras de medicamentos. En el caso de la Unión Europea, las vacunas contra el covid-19 que se están distribuyendo han sido evaluadas por la Agencia Europea de Medicamentos.  

El epidemiólogo español descartó también que esta celeridad incidiera en un riesgo para quien las reciba. “El balance riesgo-beneficio del uso de estas vacunas aprobadas para su uso en humanos, se inclina de forma incontestable a favor de la vacunación", dijo a la AFP. 

Moreno, además, señaló que la velocidad de la elaboración de la vacuna se debe a “conocimientos de desarrollos similares previos, acceso a financiación, facilidad para reclutar voluntarios, alta incidencia, entre otros factores”. “A día de hoy han sido administradas miles de millones de vacunas y han demostrado ser muy seguras”, sentenció. 

La fase 4, conocida como la farmacovigilancia, consiste en vigilar posibles efectos adversos que, por su baja frecuencia, no han aparecido en la fase 3, y estudiar la efectividad fuera de las condiciones experimentales, como también especifica la AEMPS. 

También la revista Nature explicó en este artículo cómo la pandemia impulsó “una acción rápida” que permitió “el desarrollo de vacunas en un período de tiempo sin precedentes”. Los datos preclínicos de otras vacunas en estudio contra los coronavirus SARS-CoV y MERS-CoV permitieron ahorrar tiempo al encarar la investigación de vacunas contra el SARS-CoV-2.

4. Las vacunas contra el coronavirus modifican el ADN: Falso

La idea de que las vacunas contra el coronavirus basadas en el ARN mensajero (ARNm), como son la estadounidense Moderna/NIAID, la desarrollada por el laboratorio alemán BioNTech y la firma estadounidense Pfizer, modifican el ADN humano se ha difundido en numerosas publicaciones en redes sociales, muchas de ellas ya verificadas por la AFP (1, 2). 

Las vacunas de ARNm utilizan ingeniería genética para provocar una respuesta inmunitaria en el organismo, a diferencia de las vacunas tradicionales, que contienen virus atenuados o inactivos. 

Con ellas, se inyecta en el organismo un fragmento de ARNm con instrucciones para producir una proteína de SARS-CoV-2, el virus causante del covid-19, hecho que provoca una respuesta inmunológica que el organismo memoriza. Pero eso en ningún caso altera el ADN humano, como explicaron varios especialistas a la AFP. 

La doctora María Victoria Sánchez, investigadora del Laboratorio de inmunología y desarrollo de vacunas de IMBECU-CCT-CONICET en Argentina, explicó que “el proceso se lleva a cabo en el citoplasma, no en el núcleo de la célula”. “El ARN mensajero no puede ‘meterse’ en nuestro ADN”, agregó.

Asimismo, la médica infectóloga de la Universidad de Chile Jeannette Danbach aseguró a la AFP que es “absolutamente falso” que estas vacunas modifiquen los genes: “No manipulan el ADN humano; no podrían hacerlo. Solo están diseñadas para que expresen determinadas proteínas y nuestro organismo logre identificarlas y producir las defensas necesarias. Por lo demás, esto es lo que naturalmente hace un virus, y no manipula nuestros genes: expresa proteínas”.

“El ARNm simplemente se traduce en una proteína, se degrada rápidamente y no se puede convertir en ADN”, explicó también Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins a la AFP.

En la misma línea, García-Basteiro explicó a la AFP: “No se ha demostrado que las vacunas COVID19 comercializadas modifiquen el genoma humano, ni soy consciente de que haya evidencia de esto con otras vacunas que utilizan tecnologías parecidas”.

Vacunas COVID-19