Una enfermera prepara una vacuna anticovid el 25 de marzo de 2021 en Los Ángeles, California ( AFP / Frederic J. Brown)

El médico que pide la “suspensión inmediata” de las vacunas anticovid se basa en estudio con fallas

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Un video en el que Joseph Fraiman, un médico de urgencias en Nueva Orleans (Luisiana), asegura que existen “pruebas concluyentes” de que las vacunas anticovid “inducen muerte súbita cardiaca” y pide que se suspenda su aplicación, ha sido viralizado en redes sociales. Sus afirmaciones, que se han compartido decenas de veces desde el 9 de enero de 2023, se basan en un estudio que lideró en 2022 pero que, según expertos consultados por la AFP, cuenta con fallas de generalización y estadística. Además, distintos peritos y autoridades sanitarias coinciden en que los beneficios de las vacunas contra el covid-19 superan ampliamente los riesgos conocidos.

Dr. Fraiman pide la suspensión de las vacunas jovid-19: ‘Tenemos pruebas concluyentes de que las vacunas inducen muerte súbita cardiaca’”, señalan entradas en Facebook (1, 2) y Twitter.

Captura de pantalla de una publicación de Facebook hecha el 14 de febrero de 2023

En la grabación, el Dr. Joseph Fraiman dice que las vacunas anticovid supuestamente inducen la muerte súbita cardiaca. Sin embargo, la AFP ya verificó que estas inoculaciones no están vinculadas con muertes cardíacas repentinas ni con otro tipo de fallecimientos o muertes súbitas en niños y adolescentes.

Otro de los argumentos de Fraiman para desaconsejar la vacunación es el exceso de mortalidad supuestamente causado por las vacunas, pese a que no se ha demostrado tal relación y los expertos afirman que las elevadas cifras de mortalidad en 2022 se correlacionan estrechamente con el número de personas que fallecieron a raíz de infecciones por coronavirus, como ya explicó la AFP.

Lo mismo ocurre con el aumento de eventos adversos causados por la vacuna anticovid. Como también verificó anteriormente la AFP, los datos se extraen de servicios como el Sistema de Notificación de Eventos Adversos a las Vacunas (VAERS, por sus siglas en inglés), un programa del gobierno de Estados Unidos dependiente de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) al que, según recoge en su página web, “cualquiera puede enviar un informe”.

En el video Fraiman también menciona el estudio “Serious adverse events of special interest following mRNA COVID-19 vaccination in randomized trials in adults”, del que él fue parte y que ya fue verificado por la AFP.

Estudio con fallas

Pese a que Fraiman anunció el 31 de agosto de 2022 que el documento está revisado por pares, es decir, evaluado por personas con competencias similares a los productores del trabajo, la AFP encontró varias fallas en la investigación y concluyó que no equivalía a una prueba de que supuestamente es más probable que las vacunas anticovid conduzcan a la hospitalización que a mantener a los pacientes fuera del hospital.

Expertos consultados en enero de 2023 por la AFP insistieron en que el estudio tiene fallas de extrapolación y generalización, ya que desarrolla las conclusiones a partir de una muestra no representativa.

Científicos también señalaron un posible “p-hackeo” o mal uso de los datos para hacer que la evidencia parezca estadísticamente significativa cuando no lo es.

Mal análisis de los datos

Este caso es complicado. No es desinformación flagrante, es solo un mal análisis de personas que deberían saber más”, explicó a la AFP sobre el estudio el virólogo Benjamin Neuman, que dirige el departamento de Ciencias Biológicas en Texas A&M University-Texarkana, donde investiga el desarrollo de medicinas para curar ciertos virus, entre ellos el covid-19.

Neuman comentó que en el informe se utilizan “pequeños conjuntos de datos cuando hay más grandes disponibles” y que sigue “un análisis defectuoso hasta una conclusión incorrecta y potencialmente bastante dañina”. De hecho, hay estudios que utilizando conjuntos de datos mucho más grandes disponibles llegan a la conclusión opuesta.

Una gran señal de alerta para mí es que existe una mezcla y manipulación de datos cuestionable para convertir un conjunto de datos muy pequeño en algo que parece más significativo de lo que es”, dijo Neuman. Por ejemplo, explicó que el estudio utiliza solo una parte de dos conjuntos de datos clínicos, con aproximadamente 15.000 personas cada uno, que recibieron o placebos o diferentes número de dosis de dos vacunas de ARNm distintas (Moderna o Pfizer).

El experto criticó que todas las estadísticas se presenten como eventos por cada 10.000 personas cuando no hay seguridad de que en cada grupo de tratamiento se llegue a estudiar ese número de sujetos. “Es arriesgado tratar de extrapolar un pequeño conjunto de datos para sacar grandes conclusiones, a menos que los riesgos sean muy claros. En este caso, no lo son”, dijo.

Una enfermera administra la vacuna de refuerzo de Pfizer en Los Ángeles el 5 de mayo de 2022 ( AFP / Frederic J. Brown)

Estudio revisado por pares

El Dr. Jesse Erasmus, virólogo de la Universidad de Washington que trabajó en el desarrollo de un replicante de la vacuna de ARN utilizada para combatir el COVID-19, señaló que es “desafortunado” que el artículo artículo haya pasado por una revisión por pares sin consultar con expertos en estadística. “El consenso general es que los autores utilizaron análisis estadísticos defectuosos”.

Es muy común que los análisis estadísticos defectuosos se realicen a través de la revisión por pares, ya que muchos expertos biomédicos, incluido yo mismo, no reciben una capacitación detallada en estadísticas”, comentó Erasmus.

El experto incidió en que, por lo general, cuando se realizan grandes ensayos clínicos, “se requieren expertos en estadística para realizar los análisis”. “No creo que ninguno de los autores del artículo sea estadístico. Y es probable que ninguno de los revisores por pares lo fuera”, agregó.

Por su parte, Neuman comentó “señales de alarma” en la metodología del estudio porque “no se utilizan pruebas estadísticas”, es decir, métodos que permiten establecer la probabilidad de que una conclusión que se obtiene a partir de una muestra sea aplicable a la población de la cual se obtuvo. “Los autores están comparando un conjunto de datos muy pequeño con uno muy grande, algo que los estadísticos suelen tratar de evitar”.

Además, añadió que “hay fallas en el proceso de revisión por pares”. “Documentos como este se procesan de vez en cuando. La revisión por pares en realidad no se detiene con la publicación: hay vías para la retractación y la corrección en todas las revistas acreditadas”.

Lo mismo opinó el estadista Raúl Fernández Naranjo, que ha trabajado en modelación de datos epidemiológicos con la escuela de medicina de la Universidad de las Américas en Ecuador: “El hecho de que el artículo se haya publicado no garantiza que el mismo sea apropiado”.

A mi parecer, la orientación de los revisores no fue demasiado concluyente y se debió haber brindado más atención a la validación de los resultados con métodos estadísticos”, comentó a la AFP y predijo que el artículo “es ejemplo de una serie de documentos que se publican y años más tarde son refutados por otros investigadores con nuevos artículos donde prueban que todas las conclusiones son erradas empleando novedosos contrastes estadísticos”.

Fallos en las estadísticas

Los distintos expertos consultados por la AFP coincidieron en que existen fallos en las estadísticas utilizadas en el estudio. Fernández Naranjo señaló a la AFP que “el artículo que se emplea como base para decir que las vacunas son nocivas, carece de contexto analítico”.

De hecho, lo concibe como un “análisis descriptivo” en el que “no se hicieron contrastes estadísticos”. “Lo cual resta credibilidad a las conclusiones del estudio”, comentó.

Si bien se incluyen los riesgos relativos y otras medidas de interés, no se efectuaron contrastes estadísticos. Por ejemplo comparar que el número de efectos o secuelas es diferente a nivel de cada estrato de edad”, señaló el experto, que añadió que “si bien es un articulo indexado y publicado, sucede que muchas veces los revisores no tienen suficientes bases estadísticas y por esa razón las conclusiones se pueden generalizar”.

Fernández Naranjo también encontró deficiencias en la muestra, “pues los indicadores se relacionan a cada 10.000 habitantes y no se muestran pautas explícitas de cómo se seleccionó la muestra para el estudio”. “Inclusive no hay una directriz transparente de cómo se emplearon los resultados ya disponibles”, añadió.

El video solo es un sensacionalismo que busca desprestigiar a las vacunas empleando un artículo que carece de soporte y aval estadístico en su análisis”, subrayó Fernández Naranjo.

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