El estudio con afirmaciones falsas sobre las mascarillas no es de la Universidad de Stanford

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Publicaciones sobre los resultados de un supuesto estudio de la Universidad de Stanford que concluyó que “las mascarillas no son efectivas para bloquear la transmisión de covid-19” y pueden causar daños han sido compartidas cientos de veces en redes sociales desde el 9 de abril pasado. Pero la investigación no fue realizada por la universidad estadounidense, sino por un solo autor y se publicó en una revista que difunde “artículos teóricos” basados en “ideas radicales”. Además, los presuntos daños causados por los cubrebocas fueron desmentidos por especialistas consultados por la AFP.

El supuesto estudio de la Universidad de Stanford añade que las mascarillas “pueden causar deterioro de la salud y muerte prematura”, de acuerdo con páginas que lo citan (1, 2) y capturas de pantalla de estos artículos compartidas en Facebook (1, 2), Twitter (1, 2) e Instagram (1).

El contenido también circula en portugués (1), francés e inglés (1).

Captura de pantalla de una publicación en Facebook tomada el 24 de abril de 2021

Las publicaciones dirigen a los lectores a un artículo alojado en la plataforma PubMed: “Mascarillas en la era COVID-19: una hipótesis de salud”. 

Después de que el reporte se viralizó, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, un crítico frecuente del uso del cubrebocas, dijo a sus partidarios que pronto publicaría “un estudio de la Universidad de Stanford” sobre el uso de equipo de protección.

El estudio no es de la Universidad de Stanford

Muchas de las entradas advierten que las conclusiones del "estudio" –supuestamente realizado por la prestigiosa universidad estadounidense de Stanford– no fueron difundidas por los medios de comunicación.

Sin embargo, "este estudio sobre la eficacia de las mascarillas contra el covid-19 no es ‘un estudio de Stanford’", explicó a la AFP Julie Greicius, portavoz de la Facultad de Medicina de Stanford, el 20 de abril.

El artículo no fue publicado por la universidad, como se observa en su web, sino por la revista estadounidense Medical Hypotheses.

Según su guía para autores, esta revista tiene como objetivo “publicar artículos teóricos” basados ​​en “ideas científicas radicales, especulativas y no tradicionales, siempre que se expresen de forma coherente”.

La revista fue especialmente cuestionada por la comunidad científica por haber publicado en 2009 artículos que cuestionaban el vínculo entre el virus del VIH y el SIDA.

Su actual editor, Mehar Manku, explicó a la revista Science al asumir el cargo en 2010 que implementaría un proceso de “revisión por pares no convencional, hecho a medida” y “acorde con la meta y el enfoque de la revista, que es publicar ideas nuevas y radicales”.

La inclusión del estudio en la plataforma PubMed, que pertenece a la Biblioteca Nacional de Medicina y está vinculada a los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos (NIH), no da fe de su confiabilidad, contrariamente a lo que también se afirma en las redes.

"La presencia de cualquier artículo o cita específica en publicaciones físicas o electrónicas en la biblioteca, incluido PubMed, no significa una validación, aprobación o promoción de su contenido", explicó un portavoz de los NIH a la AFP en agosto de 2020.

El autor del estudio viralizado es en realidad Baruch Vainshelboim. Según la plataforma PubMed, trabajó en el servicio de Cardiología de un hospital militar en Palo Alto, que efectivamente tiene una asociación con la Universidad Médica de Stanford, pero esto no significa que sea un investigador de Stanford.

“La Universidad de Stanford nunca contrató a Baruch Vainshelboim. En 2015, fue investigador invitado en Stanford durante un año, sobre temas no relacionados con este artículo”, explicó Julie Greicius.

Según su cuenta de Linkedin, Baruch Vainshelboim es doctor en Filosofía por la Universidad de Porto, en Portugal, y fisiólogo.

A pedido del editor en jefe de la publicación y de la editorial Elsevier, el estudio fue retirado de la revista Medical Hypotheses.

Captura de pantalla tomada de Medical Hypotheses el 5 de mayo de 2021

De acuerdo con una comisión editorial de la revista, “una revisión más amplia de las evidencias científicas existentes muestra claramente que las mascarillas aprobadas con correcta certificación y utilizadas de conformidad con los lineamientos son una prevención efectiva de la transmisión del covid-19”.

“Una investigación interna subsecuente a cargo del editor en jefe y la editorial ha determinado que este artículo fue revisado externamente por partes, pero no con nuestros acostumbrados estándares de rigor previo a la publicación”, añadió la revista para justificar el retiro del artículo.

Conclusiones incorrectas

El artículo de Medical Hypotheses “resume de forma exhaustiva la evidencia científica relacionada con el uso de máscaras faciales en la era del covid-19”, según su introducción.

Basándose en unas sesenta referencias elegidas por él mismo, Baruch Vainshelboim llega a tres hipótesis en su conclusión:

  1. "Los datos sugieren que las máscaras médicas y no médicas son ineficaces para bloquear la transmisión entre humanos de enfermedades virales e infecciosas como el SARS-CoV-2 y el covid-19".

  2. "Se ha demostrado que el uso de máscaras faciales tiene efectos fisiológicos y psicológicos adversos sustanciales como, entre otros, 'hipoxia, hipercapnia, dificultad para respirar y aumento de la acidez y toxicidad'".

  3. "Las consecuencias a largo plazo de usar mascarillas pueden causar un deterioro de la salud, el desarrollo y progresión de enfermedades crónicas y muerte prematura".

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que “las mascarillas son esenciales para eliminar la transmisión [del covid-19] y salvar vidas”, y deben utilizarse junto con otras medidas de prevención como “mantener el distanciamiento físico, evitar entornos cerrados y concurridos en los que haya contacto directo entre personas, una buena ventilación, lavarse las manos y cubrirse al estornudar y toser”.

Una revisión de diversos estudios sobre el tema publicada en mayo de 2020 en la revista científica Royal Society, en Reino Unido, también muestra la efectividad de las mascarillas para reducir la emisión de gotículas contaminadas.

Un artículo de The Lancet, de junio de 2020, afirma que usar una máscara reduce considerablemente las posibilidades de transmisión entre humanos del virus. Un tercer estudio, publicado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos en enero de 2021, llegó a una conclusión similar.

Una investigación realizada por la organización sin fines de lucro Mayo Clinic en diciembre de 2020 concluyó que el uso de mascarillas es “la medida más importante para reducir el riesgo de exposición al covid-19”.

Desde el inicio de la pandemia, la AFP ha refutado numerosas afirmaciones sobre supuestos efectos nocivos del uso de máscaras, como que dicha medida preventiva provocaría falta de oxígeno, “daño neurológico permanente" o incluso cáncer de pulmón.

Consultado por AFP en mayo de 2020, Claudio Méndez, profesor de Salud Pública de la Universidad Austral de Chile, negó que el uso de mascarillas pudiera provocar hipoxia, ya que su material deja pasar el aire.

“Hasta el momento, las mascarillas N95 -o las simples- están hechas a prueba de no alterar las funciones fisiológicas de las personas”, explicó.

En su sección sobre mitos sobre el covid-19, la OMS explica que las mascarillas no son peligrosas para la salud, si se usan correctamente:

Las mascarillas no provocan hipoxia ni hipercapnia, ni un peligroso aumento de la tasa de acidosis en la sangre, según múltiples expertos consultados por AFP.

Finalmente, Alejandro Videla, neumonólogo del Hospital Universitario Austral, y Rafael Bojalil, médico inmunólogo y docente en la Universidad Autónoma Metropolitana de México, explicaron que el uso de mascarillas no supone un riesgo para el sistema inmunológico ni provoca la aparición de enfermedades.

"Los profesionales de la salud pasan ocho horas al día con una máscara y no desarrollan infecciones secundarias o problemas de salud", añadió Yves Coppieters, epidemiólogo y profesor de salud pública en la Universidad Libre de Bruselas (ULB).

EDIT 05/05/21: Agrega mención sobre el retiro del estudio de Medical Hypotheses.
François D'Astier
Traducción y adaptación
COVID-19