Argentina no aprobó una ley de vacunación obligatoria contra el covid-19 y las vacunas no modifican el genoma

Copyright AFP 2017-2020. Todos los derechos reservados.

Un video en el que Chinda Brandolino, referente del grupo negacionista de la pandemia “Médicos por la Verdad Argentina”, asegura que el Senado de ese país se preparaba para votar una ley para la vacunación masiva y obligatoria contra el covid-19 circula desde el 24 de octubre pasado en redes sociales. En él, Brandolino advierte que estas vacunas modificarán definitivamente” el genoma de quienes la reciban. Aunque el Congreso sí sancionó una ley sobre las vacunas contra el nuevo coronavirus, esta no hace referencia alguna a la supuesta obligatoriedad de su aplicación. Por otra parte, ninguna de las vacunas actualmente en desarrollo tiene incidencia en el genoma humano.

El video, de 1:06 minutos de duración, fue compartido más de 11.000 veces desde las propias redes sociales de la médica argentina (1, 2 y 3), pero también fue publicado por otros usuarios en Facebook, YouTube, Twitter y varios sitios web.

Hablando a cámara, Brandolino, referente entre los médicos que divulgan teorías conspirativas sobre el covid-19, advierte a los argentinos sobre “el inminente y terrible peligro que entraña la aprobación de la Ley de Vacunación masiva y obligatoria contra el presunto covid-19 que tratará y aprobará, probablemente, la Cámara de Senadores, ya que se trata de una inoculación de sustancias transgénicas que modificarán definitivamente nuestro genoma y muy probablemente causarán un desastre de enfermedades y muertes”. 

A continuación, la médica invita a quienes “tienen el tesoro de vivir la verdadera fe católica” a “rezar el rosario de rodillas”, para que la Virgen de Luján “salve al pueblo argentino de la aprobación de esta ley criminal”. 

Captura de pantalla realizada el 5 de noviembre de 2020 de una publicación en Facebook

El 29 de octubre, cinco días después del mensaje de Brandolino, se aprobó en la Cámara de Senadores una ley que declara de interés público la investigación, desarrollo, fabricación y adquisición de vacunas contra el covid-19, que había obtenido media sanción de Diputados el 7 de octubre. 

La norma busca habilitar al gobierno a ofrecer condiciones favorables a los laboratorios en las negociaciones que lleve adelante para adquirir las vacunas, como cláusulas que atribuyan competencia a tribunales arbitrales y judiciales extranjeros en caso de litigio, que garanticen la indemnidad patrimonial respecto de indemnizaciones relacionadas con y en favor de quien participe en algún punto del desarrollo de las vacunas, y de confidencialidad, entre otros puntos.

Estas condiciones son similares a las acordadas por la Unión Europea y Estados Unidos con los fabricantes de vacunas contra el covid-19. 

De acuerdo con el relevamiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS), había hasta el 3 de noviembre 47 vacunas candidatas para prevenir el covid-19 en fase clínica y 155 en fase preclínica. Entre ellas, diez se encuentran en la fase 3, de ensayos en seres humanos, y ninguna ha sido aprobada aún para su uso, distribución y comercialización.

Al 9 de noviembre, Argentina había anunciado la compra de 25 millones de dosis de la vacuna Sputnik V contra el coronavirus desarrollada por el Instituto Gamaleya de Rusia, prevista para diciembre o enero próximos, y la firma de un acuerdo con el laboratorio AstraZeneca para la entrega de más de 22 millones de dosis de su vacuna. Este desarrollo conjunto con la Universidad de Oxford comenzará a entregarse a partir de la primera mitad de 2021, en caso de que los ensayos en curso sean exitosos y la vacuna sea aprobada por las autoridades regulatorias argentinas. 

Además, el presidente Alberto Fernández detalló que continúan las negociaciones con otros laboratorios cuyas vacunas también están en fase 3 de las pruebas. "Podríamos llegar a vacunar a 750.000 personas con la vacuna de Pfizer que en diciembre podría llegar a estar en Argentina y podríamos a partir de marzo contar con la vacuna de AstraZeneca y Oxford", dijo el mandatario el 6 de noviembre, en una conferencia de prensa.

Previo a su aplicación en Argentina, las vacunas que se adquieran deberán ser autorizadas por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) y luego por el Ministerio de Salud, indica la nueva ley. Además, los contratos que se celebran con los laboratorios serán remitidos a la Auditoría General de la Nación, organismo que controla el estado de las cuentas del sector público.

¿Obligatorias?

El texto de la ley no hace referencia alguna a la supuesta obligatoriedad de la aplicación de las vacunas que el gobierno adquiera.

Consultada por AFP Factual sobre este punto antes de la sanción de la norma, cuando ya contaba con la aprobación de la cámara baja, la diputada del partido opositor PRO Carmen Polledo, vicepresidenta de la Comisión de Acción Social y Salud Pública, dijo: “Lo único que se ha votado es darle herramientas al Poder Ejecutivo nacional, a través del Ministerio de Salud, para llevar adelante los contratos necesarios para la compra de vacunas”. 

El objetivo, señaló la legisladora, es “adecuar la normativa jurídica para poder llevar adelante esas compras” y “no tiene nada que ver con la obligatoriedad”.

El diputado oficialista Pablo Yedlin, impulsor del proyecto y presidente de la misma comisión, detalló a AFP Factual que “las vacunas del calendario nacional son las obligatorias”. En esa guía se incluyen vacunas como las de tuberculosis (BCG), poliomielitis y varicela, entre otras. Yedlin aclaró que el calendario nacional “no tiene nada que ver con la ley en esta oportunidad”.

Más allá de esta legislación, en un contexto de riesgo sanitario como el actual, sin embargo, la Ley 27491 de 2018 sobre el control de enfermedades prevenibles por vacunación faculta al Poder Ejecutivo para recurrir a una excepción. El artículo séptimo de esa norma establece que “las vacunas del Calendario Nacional de Vacunación, las recomendadas por la autoridad sanitaria para grupos en riesgo y las indicadas en una situación de emergencia epidemiológica, son obligatorias para todos los habitantes del país conforme a los lineamientos que establezca la autoridad de aplicación”. 

A la fecha, el gobierno no ha dicho expresamente si hará uso de esta facultad. Hubo algunas declaraciones contradictorias por parte de funcionarios.

El ministro de Salud de la Nación, Ginés González García, dijo: No vamos a llevar por la fuerza a vacunar a nadie”. Sin embargo, Lisandro Bonelli, jefe de Gabinete del Ministerio de Salud de la Nación, afirmó en una entrevista que la vacuna contra el nuevo coronavirus “será obligatoria y gratuita para toda la población”. 

El 5 de noviembre, Carla Vizzotti, secretaria de Acceso a la Salud, aseguró ante la prensa: "La aplicación de ninguna vacuna contra el covid-19 va a ser obligatoria". Y agregó: "Las vacunas del calendario son obligatorias y esta es un caso extraordinario". Según la funcionaria, el gobierno apuesta “a que se construya conciencia y se adhiera a la vacunación" de forma voluntaria.

¿Vacunas transgénicas?

En el video, Brandolino advierte sobre la peligrosidad de la aprobación de esta ley. Se trata de una inoculación de sustancias transgénicas que modificarán definitivamente nuestro genoma y muy probablemente causarán un desastre de enfermedades y muertes”, afirma. 

No es la primera vez que Brandolino asegura que las vacunas contra el covid-19 alterarán el genoma humano, una afirmación que ya verificó AFP Factual. Además, esta suposición excede a la médica argentina, por lo que AFP ya ha verificado otras afirmaciones similares.

Hay dos tipos de vacunas novedosas en estudio contra el covid-19: las basadas en ARN mensajero (ARNm), como la mRNA-1273, de Moderna/NIAID, y las basadas en vectores de adenovirus, como la vacuna ChAdOx1 de AstraZeneca/Universidad de Oxford. Ambas utilizan ingeniería genética, a diferencia de las vacunas tradicionales, que emplean virus atenuados o inactivos o toxinas inactivadas para generar una respuesta inmune.

El objetivo de las vacunas de ARN mensajero y de las vacunas basadas en vectores de adenovirus es lograr que el cuerpo fabrique la proteína spike” del SARS-CoV-2, que el sistema inmunológico reconocerá como “extraña”, induciendo una respuesta defensiva. De ese modo, las vacunas preparan al sistema inmunológico para atacar al nuevo coronavirus en caso de contagio.

Sin embargo, ninguna de ellas tiene incidencia en el genoma humano y no pueden “alterarlo”, como asegura Brandolino. Varios especialistas consultados por AFP Factual por otras afirmaciones similares de la médica negacionista, así lo aseguraron en octubre pasado.

El 14 de agosto de 2020, una científica argentina trabaja en el laboratorio mAbxience en la provincia de Buenos Aires, donde se producirá una vacuna experimental contra el covid-19

La doctora María Victoria Sánchez, investigadora del Laboratorio de Inmunología y Desarrollo de Vacunas de IMBECU-CCT-CONICET, Argentina, descartó que las vacunas de ARNm intervengan en los genes de una persona: “El proceso se lleva a cabo en el citoplasma, no en el núcleo de la célula [donde se almacena el material genético]” , explicó. “El ARN mensajero no puede ‘meterse’ en nuestro ADN”.

Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, concuerda: “El ARNm simplemente se traduce en una proteína, se degrada rápidamente y no se puede convertir en ADN”, dijo a AFP Factual.

Respecto de las vacunas basadas en vectores de adenovirus, Federico Prada, director del Decanato de la Facultad de Ingeniería y Ciencias - UADE (Universidad Argentina de la Empresa), aclaró que estos “no tienen capacidad integrativa”, por lo que “no se incorporan al genoma sino que se mantienen en una estructura que se conoce como forma episomal”, explicó. “Decir que la utilización de estos vectores supone una modificación o manipulación del genoma es erróneo”, aseveró.

Sobre la definición de Brandolino sobre estas vacunas como sustancias transgénicas”, la genetista Gisela Castro, doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional de Cuyo, Argentina, explicó a AFP Factual que un compuesto transgénico “es un organismo en cuyo ADN se ha introducido un gen extraño, perteneciente a otra especie. Por ejemplo, se inserta un gen de pez en un tomate para mejorar la resistencia de éste al frío, modificando así el ADN del tomate”.

Pero las vacunas no cumplen esa función”, enfatizó Castro y explicó:

Respecto de las vacunas de ARNm, Witwer señaló: “No puedo imaginar ninguna conexión entre las vacunas de ARNm y los organismos genéticamente modificados”.

Así como una vacuna de ARNm no puede resultar en una modificación genómica de las células expuestas, los organismos transgénicos, como el maíz resistente al gusano de la raíz o la papaya resistente al tizón, no dan como resultado la modificación genética de los animales que los comen, indicó. 

En conclusión, en Argentina no se ha aprobado una ley de vacunación masiva y obligatoria contra el covid-19, sino una norma que busca adaptar el marco legal para que el gobierno pueda negociar la compra de vacunas. Por otra parte, ninguna de las vacunas que se encuentran actualmente en desarrollo inciden en el genoma humano ni pueden “modificarlo”, como afirma Chinda Brandolino en el video viralizado.

CORONAVIRUS Vacunas