Suministrar vacunas no está tipificado como crimen de guerra

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Publicaciones que aseguran que el personal médico que suministra vacunas contra el covid-19 podría ser acusado por responsabilidad en crímenes de guerra han sido compartidas más de 1.500 veces en redes sociales desde febrero pasado. Pero la afirmación es falsa. El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de la Haya, que define los crímenes de guerra, no incluye entre estos la vacunación.

“ADVERTENCIA PARA TODOS LOS MÉDICOS Y ENFERMERAS ‘Sólo estaba cumpliendo órdenes’ NO es una defensa legal. PODRA IR A JUICIO POR RESPONSABILIDAD EN CRÍMENES DE GUERRA”, se lee en un meme que circula en Facebook (1, 2, 3). 

Para sustentar esa afirmación, la publicación asegura que la vacuna contra el covid-19 es “experimental” e incluye referencias a la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO y la “Declaración” de Ginebra, además del Código de Nuremberg.

Captura de pantalla de una publicación en Twitter hecha el 10 de mayo de 2021

La misma afirmación también circula en Twitter (1, 2) e Instagram.

¿Un crimen de guerra?

“Tiene que haber una situación de conflicto armado interno o entre Estados para que se aplique el Derecho Internacional Humanitario que cubre los crímenes de guerra”, dijo a AFP Factual Francisco Yermo, asesor de política humanitaria en la ONG ActionAid.

Los crímenes de guerra son violatorios de las leyes de la guerra definidas en la Convención de La Haya y de Ginebra, que regulan la conducción de hostilidades en un conflicto bélico y la protección de civiles, personal médico y otros.

Estos crímenes están detallados en el artículo 8 del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Entre ellos figuran el ataque y bombardeo a civiles, la deportación o el traslado ilegal o el confinamiento ilegal, la toma de rehenes y muchos otros.

“Nunca he escuchado nada en torno a vacunas asociado a crímenes de guerra”, dijo Yermo a la AFP. En efecto, no hay referencia alguna a las vacunas en el documento. En cambio, sí se describe como crimen de guerra “la tortura o los tratos inhumanos, incluidos los experimentos biológicos”.

¿Vacuna “experimental”?

De acuerdo con el meme, la vacuna es “experimental” y, por lo tanto, aplicarla supone realizar “experimentos biológicos” en humanos. Sin embargo, es una afirmación falaz.

Las vacunas contra el covid-19 disponibles a la fecha dieron resultados lo suficientemente sólidos respecto de eficacia y seguridad para recibir autorizaciones de uso de emergencia en numerosos países, aun cuando no se hubiera completado la recopilación de todos los datos de la fase 3 de ensayos clínicos. Estas vacunas, incluyendo las de Moderna, Pfizer/BioNTech, Oxford/AstraZeneca y Sputnik V, pasaron por ensayos preclínicos y estudios en animales, y por las fases 1 y 2, involucrando estudios con hasta 1.000 seres humanos, antes de comenzar la fase 3.

De acuerdo con el artículo de 2019 “Experimentos biológicos con seres humanos en el marco del derecho de los conflictos armados”, de la doctora en Derecho por la Universidad de Sevilla y diplomada por la Academia de Derecho Internacional de la Haya, Ana Cristina Gallego Hernández, la prohibición de realizar experimentos biológicos a seres humanos se viola “cuando se lleva a cabo un acto contrario a la salud; cuando dicho acto tiene una relación directa o indirecta con un conflicto (ya sea internacional o nacional); y cuando el autor o autores del hecho son conscientes de que su actuación es una violación grave contrario al derecho o, al menos, que no cumple con los principios éticos y profesionales sobre los que se rige su profesión”. Entre esos principios éticos se encuentra el consentimiento informado del paciente.

En este sentido, y más allá de que las vacunas contra el covid-19 no se estén aplicando como consecuencia o en el contexto de un conflicto armado, los ensayos clínicos de fase 1, 2 y 3 se han efectuado sobre candidatos voluntarios. La Organización Mundial de la Salud, por su parte, recomienda la no obligatoriedad de la vacuna.

“Solo disminuye los síntomas”

Según el meme viral, los sanitarios deben informar al paciente que las vacunas contra el covid-19 no garantizan inmunidad, sino que solo “disminuyen los síntomas”. No informarlo, supondría incurrir en un “crimen de guerra”.

Esta afirmación desconoce la eficacia demostrada de las vacunas contra el covid-19 y la función de las vacunas en general.

Cynthia Leifer, profesora asociada de microbiología e inmunología en la Universidad de Cornell, Estados Unidos, dijo a la AFP que tras recibir una vacuna contra el covid-19, el sistema inmunológico genera una respuesta que protege contra la enfermedad.

“Todos los datos muestran que las personas inmunizadas están significativamente protegidas de la infección, y si llegan a infectarse, es poco probable que enfermen gravemente”, agregó.

Sin embargo, la capacidad de las vacunas para prevenir la transmisión del covid-19 aún no está clara.

Un artículo publicado en la revista Nature en febrero pasado explica que “los análisis preliminares sugieren que es probable que al menos algunas vacunas tengan un efecto de bloqueo de la transmisión. Pero confirmar ese efecto, y cuán fuerte será, es complicado porque una caída en las infecciones en una región determinada podría explicarse por otros factores, como el confinamiento y cambios de comportamiento".

Por su parte, Cristina Bonorino, profesora de la Universidad Federal de Ciencias de la Salud de Porto Alegre (UFCSPA), explicó a la AFP que la vacunación es un esfuerzo colectivo y no individual. “La vacuna consigue generar en cada persona una inmunidad diferente, porque las personas son muy diferentes en sus sistemas inmunes, en las características que cada una tiene para responder a una u otra infección”, dijo Bonorino, miembro también del Comité Científico de la Sociedad Brasileña de Inmunología (SBI).

La experta destacó: “Nunca he visto una vacuna que funcione en el 100% de las personas”, lo cual se debe a la complejidad genética del ser humano.

No obstante, Bonorino resaltó que es importante que se vacune al mayor número posible de personas: “Puede que una vacuna no funcione muy bien en ti. Pero el caso es que, si todo el mundo a tu alrededor estuviese vacunado, la posibilidad de tener a más personas protegidas alrededor es mayor y, de esa manera, la posibilidad de que el patógeno circule alrededor es menor”, indicó.

“Daños a largo plazo”

La publicación asegura que los sanitarios también podrían incurrir en un “crimen de guerra” si no avisan a los pacientes que la vacuna puede producir daños en el largo plazo.

Supuestas consecuencias indeseadas y a largo plazo de las vacunas han circulado a lo largo de la pandemia y no se sustentan en evidencia alguna, como ya verificó AFP Factual en varias oportunidades (1, 2, 3, 4).

De acuerdo con los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), es improbable que después de recibir cualquier vacuna, incluida la vacuna contra el covid-19, se produzcan efectos secundarios graves en el largo plazo. “El monitoreo de la vacunación ha demostrado históricamente que los efectos secundarios generalmente ocurren dentro de las seis semanas posteriores a la administración de la vacuna”, se lee.

En ese sentido Kenneth W. Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, dijo a AFP Factual que si las vacunas ocasionasen los efectos adversos temidos, ya habría evidencia de ello, con millones de dosis aplicadas alrededor del mundo y ensayos clínicos que comenzaron hace un año.

UNESCO, “Declaración de Ginebra” y Código de Nuremberg

Por último, el meme invita al lector a revisar la Declaración Universal sobre Bioética y Derechos Humanos de la UNESCO, la “Declaración de Ginebra” y el Código de Nuremberg para confirmar que, en efecto, las vacunas están tipificadas allí como un “crimen de guerra”.

No es la primera vez que circula desinformación relacionada con las vacunas contra el covid-19 citando documentos internacionales que supuestamente prohíben su aplicación. AFP Factual ya ha verificado la compatibilidad de las vacunas con los principios de bioética de la UNESCO y el Código de Nuremberg.

Respecto de la Convención de Ginebra (no “Declaración”), que reúne cuatro convenios internacionales cuyo fin es proteger a quienes no participan en las hostilidades de un conflicto armado o a quienes ya no pueden participar, no hay alusión alguna a la administración de vacunas.

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