Las vacunas de ARN mensajero generan una respuesta inmunológica y no afectan la longevidad

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Un video en el que una profesora irlandesa asegura que las vacunas contra el covid-19 basadas en ARN mensajero reducen la esperanza de vida, esterilizan y provocarán reacciones alérgicas años después de recibidas ha sido compartido más de 7.000 veces en redes sociales desde mediados de abril. Pero todas sus afirmaciones son falsas de acuerdo con literatura científica y expertos consultados.

“Toda la cronología de donde estamos se basa en mentiras. Que el coronavirus es letal, que no hay prevención ni tratamiento, que es una emergencia que requiere distancia social y mascarilla”, dice la investigadora irlandesa Dolores Cahill en un video subtitulado al español, compartido en Facebook (1, 2, 3) y Twitter (1, 2, 3). 

En la misma secuencia, asegura que las personas mayores de 70 que reciban vacunas de ARN mensajero (ARNm) “morirán tristemente dentro de 2 o 3 años”, y que todas las personas verán su esperanza de vida reducida drásticamente: “si tienes 30 años, morirás dentro de 5 a 10 años”, dice. Añade además que la infertilidad es la peor consecuencia de la vacuna.

Captura de pantalla de una publicación en Twitter hecha el 26 de abril de 2021

Dolores Cahill es una investigadora especializada en proteómica que trabajó como profesora en el instituto médico del University College Dublin, pero fue alejada de sus funciones en marzo pasado debido a sus repetidos comentarios falsos acerca del coronavirus. También presidió el partido de derecha "Irish Freedom Party", al que renunció días después de haber perdido su contrato con la universidad. La AFP ya ha verificado varias de sus afirmaciones falsas (1, 2, 3, 4).

El video viral fue publicado por primera vez el 31 de marzo en la cuenta de Facebook de la Freedom Alliance Island of Ireland. Allí se explica que la presentación de Cahill tuvo lugar en Belfast en el Día de San Patricio.

En español, el video fue recogido por el sitio bles.com, que suele publicar desinformación respecto del coronavirus, como que las vacunasviolan el Código de Nurembergo que las mascarillas provocan hipoxia, afirmaciones ya verificadas como falsas por AFP Factual (1, 2).

Vacunas de ARN mensajero

Actualmente hay dos vacunas contra el covid-19 que utilizan ARNm para generar una respuesta inmunitaria: la desarrollada por la empresa de biotecnología Moderna y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID) de Estados Unidos, y la de Pfizer/BioNTech, del laboratorio alemán BioNTech y la firma estadounidense Pfizer.

El objetivo de las vacunas de ARNm es dar instrucciones a las células para que sinteticen la proteína “espiga” que se encuentra en la superficie del SARS-CoV-2. El sistema inmunológico reconocerá a esa proteína como “extraña”, desarrollando anticuerpos capaces de defender al organismo ante un encuentro con el virus. Este proceso tiene lugar en el citoplasma de la célula, no en su núcleo, que es donde se encuentra el ADN.

¿Consecuencias años después?

De acuerdo con Cahill, las vacunas de ARNm matan a quienes las reciben dos, tres, cinco o diez años después. La profesora no explica por qué ni cómo ocurriría eso.

Sin embargo, expertos consultados por la AFP descartan esta posibilidad.

“No hay absolutamente ninguna base científica para las afirmaciones sobre la mortalidad tardía después de las vacunas de ARNm”, dijo a AFP Factual Abinash Virk, codirectora del programa de administración de vacunas de la Clínica Mayo, Estados Unidos. “El ARNm de la vacuna ingresa a la célula para darle instrucciones para producir SOLO la proteína espiga, y no afecta ninguna otra función del cuerpo”. La especialista agregó que el ARNm se degrada uno a dos días después de la inyección.

Eric Muraille, biólogo e inmunólogo en la Universidad Libre de Bruselas, concuerda: "El cuerpo fabrica proteínas virales gracias al ARNm de las vacunas, pero lo hace por un tiempo limitado: no es estable; el tiempo de persistencia en los animales se ha estimado en 48 horas, tras los que el ARNm ya no está presente en nuestras células”, explicó.

"Si la proteína viral se produjera de forma continua, habría un riesgo de inflamación inmunitaria, pero no es así como funciona la vacuna", añadió. “Lo que tenemos es una presencia puntual de la proteína viral para inducir una respuesta inmune".

AFP Factual ya verificó como falsas otras afirmaciones respecto de las consecuencias a largo plazo de las vacunas de ARN mensajero.

Alergias

Cahill advierte contra reacciones alérgicas ocasionadas por las vacunas contra el covid-19 años después de ser suministradas. Sin embargo, una eventual reacción alérgica se produce en los minutos posteriores a recibirla y no meses o años después.

En enero pasado se registraron algunos casos de alergia severa o anafilaxia tras la administración de la vacuna Pfizer, sin consecuencias fatales. De acuerdo con los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), de 1.893.360 personas que habían recibido la primera dosis de la vacuna al 23 de diciembre de 2020, se identificaron 21 casos de anafilaxia. Entre ellos, 17 personas tenían antecedentes documentados de alergias o reacciones alérgicas severas.

Los CDC han elaborado una guía para que el personal sanitario responda en estos casos. Entre las disposiciones se indica implementar períodos de observación posteriores a la vacunación y tratar de inmediato a las personas que experimenten signos y síntomas de anafilaxia con una inyección intramuscular de epinefrina.

Una mujer recibe una dosis de la vacuna Pfizer-BioNTech contra el covid-19 en Cali, Colombia, el 26 de abril de 2021 (Luis Robayo / AFP)

Las vacunas de ARNm no esterilizan

Tras afirmar que quienes reciban estas vacunas morirán, Cahill sentencia que la peor consecuencia de las mismas es que ocasionan infertilidad, sin explicar cómo sucedería. Esta desinformación ha circulado ampliamente durante la pandemia y AFP Factual la verificó como falsa en numerosas oportunidades (1, 2, 3).

Se ha dicho, por ejemplo, que las vacunas de ARNm no fabricarán anticuerpos contra el SARS-CoV-2, sino contra la proteína ACE2, que es la puerta de entrada del coronavirus a las células. Varios desinformaciones aseguran que, como esa proteína se encuentra en los testículos, las vacunas “atacarán” a las células sexuales.

Javier Farina, director del Comité de Infectología Crítica de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva, dijo a la AFP: “El SARS-CoV-2 utiliza el receptor ACE2, que está en múltiples órganos del cuerpo humano, no solo en los testículos, para ingresar a la célula”.

“Pero las vacunas no actúan sobre el receptor ACE2 ni tampoco actúan en las células sexuales masculinas ni femeninas. El objetivo de las vacunas es generar anticuerpos frente al covid-19 a partir de un fragmento del virus”, añadió.

Respecto de la fertilidad femenina, se ha dicho que la proteína “espiga” es idéntica a la sincitina-1, una proteína que contribuye a la formación de la placenta. Así, al inocular las instrucciones para que el cuerpo genere la proteína espiga, se afectaría a la sincitina-1. Pero la afirmación es falsa.

En ese sentido, Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, descartó que los anticuerpos generados contra el SARS-CoV-2 puedan actuar sobre las sincitinas, ya que estas y la proteína espiga tienen dos o tres aminoácidos en común, mientras que los anticuerpos reconocen secuencias de cinco a diez aminoácidos. “Es muy poco probable que los anticuerpos generados contra el nuevo coronavirus reconozcan a las sincitinas”, concluyó.

También consultado por la AFP, Frédéric Altare, especialista en inmunidad del centro de investigación Inserm, en Francia, concuerda: “No existe una semejanza suficiente entre la sincitina-1 y la proteína espiga, ni evidencias de que los anticuerpos contra la proteína espiga también se dirigen a la sincitina-1”.

Witwer dijo a la AFP el 4 de abril pasado: "Con más de 700 millones de vacunas administradas hasta la fecha en todo el mundo [más de mil millones al 27 de abril] y casi un año desde que comenzaron los primeros ensayos, a estas alturas ya habría pruebas muy claras de tales efectos secundarios. No las hay."

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