Las vacunas no generan magnetismo y su composición pública no incluye grafeno

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Usuarios en redes sociales compartieron cientos de veces desde el 21 de mayo pasado que las vacunas contra el coronavirus contienen grafeno, que aporta “gran electromagnetismo al organismo” humano, según algunas publicaciones, mientras que otras apuntan que se pretende convertir a las personas “en antenas humanas”. Pero estas afirmaciones no tienen sustento científico.

Un vídeo con más de 14.000 reproducciones en Instagram expone la teoría de que las vacunas llevan grafeno. “Nos decían que estas vacunas tenían que estar sujetas a unas condiciones específicas, congeladas prácticamente”, comenta en el vídeo Ricardo Delgado, quien se presenta como estadístico y experto universitario en genética clínica. “El grafeno tiene propiedades térmicas a partir de las cuales adquiere propiedades magnéticas”, por ejemplo, al estar a la temperatura de un cuerpo humano, asegura. El vídeo fue compartido por otros usuarios en Facebook y se publicó también en una página donde días antes otro vídeo se planteaba la presencia del grafeno en las vacunas.

La afirmación circuló, sin el vídeo, en Facebook. “Todo apunta que es el grafeno el nanomaterial magnético inoculado con las vacunas”, dice este usuario, mientras que este otro apunta que “los vacunados podrán ser controlados con la tecnología 5G”, gracias al grafeno. En el mismo sentido, esta usuaria alerta de que el “electromagnetismo” de este material “se puede activar a distancia desde una antena 5G, y puede afectar al cerebro y a la conducta”.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook, realizada el 1 de junio de 2021

Los vacunados, ¿tienen actividad magnética después?

AFP Factual verificó en otras ocasiones que las vacunas no contienen componente alguno susceptible de “magnetizar” o “electromagnetizar” el cuerpo humano, como dicen las publicaciones virales.

Meses antes de la aprobación de emergencia de las primeras vacunas contra el coronavirus, circularon las primeras teorías sobre los posibles “ingredientes” sospechosos o secretos, para engañar a la población y utilizarla de algún modo. Sin embargo, sus composiciones no son secretas. Las de Pfizer, Moderna, AstraZeneca o Janssen, por ejemplo, han sido publicadas por las autoridades sanitarias.

Thomas Hope, investigador de vacunas y profesor de biología celular y del desarrollo en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern, dijo a la AFP: “No hay nada en las vacunas con lo que un imán pueda interactuar; hay proteínas, lípidos, sales, agua y sustancias químicas que mantienen el pH. Eso es básicamente todo".

Con él coincide el doctor Nicolás Torres, del Laboratorio de Inmunopatología del IBYME-CONICET, Argentina: “En las vacunas hay material genético, proteínas, algún azúcar. Y ninguna de estas moléculas tiene propiedades magnéticas fuertes como para pegar un imán", dijo a AFP Factual.

Hope precisó que incluso si las vacunas tuvieran trazas de una sustancia metálica, tendrían que colocar una pieza de metal bastante sustancial debajo de la piel para que los imanes se adhieran", y agregó que eso es imposible de administrar a través de una aguja.

AFP Factual ya ha verificado desinformación que asegura que las vacunas contienen microchips o nanobots.

Ni imán, ni grafeno en las vacunas

El grafeno es un nanomaterial basado en carbono que no se ha incluido ni en las vacunas contra el covid-19 ni en otras, y esto es algo que puede saberse más allá de la lectura de sus componentes.

El grafeno no es soluble, por tanto, un dispositivo de grafeno no se podría inyectar en disolución, dijo a AFP Factual Diego Peña, investigador del Centro Singular de Investigación en Química Biológica y Materiales Moleculares, España. “Si hubiese grafeno las vacunas serian suspensiones de color oscuro”.

Solo hay algunos reportes en bibliografía donde se ha utilizado óxido de grafeno (un material muy distinto al grafeno) como potencial adyuvante en vacunas, dijo a AFP Factual Marcelo Mariscal, vicedecano de la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, e investigador principal del CONICET, especializado en nanotecnología. “Los adyuvantes se usan para mejorar la inmunogenicidad o capacidad para desencadenar una respuesta inmunológica. Se trata de estudios modelo en fases de ciencia básica, los cuales se encuentran aún alejados de una aplicación”.

En efecto, el óxido de grafeno se utilizó recientemente como coadyuvante en la investigación de una vacuna intranasal contra la influenza, desarrollada por el Instituto de Ciencias Biomédicas de la Universidad Estatal de Georgia, en Estados Unidos. Dicha vacuna, de momento, no ha sido desarrollada, testeada, aprobada ni comercializada.

El grafeno no tiene propiedades magnéticas de manera natural, como dan a entender algunas publicaciones virales. Diego Peña, quien estudia el potencial magnético del nanomaterial, descartó que éste pudiera generar esa reacción: “Es magnético sólo en condiciones muy específicas de laboratorio (ultra alto vacío y sobre oro). Es muy inestable, de forma que en condiciones ambientales pierde las propiedades magnéticas”, explicó. Y agregó que el magnetismo "se perdería en cuanto intentásemos disolverlo” dentro de una vacuna.

Marcelo Mariscal, por su parte, observó que es imposible que el grafeno atraiga metales a través de un fenómeno de imantación. "Las propiedades magnéticas no existen de forma natural en el grafeno", dijo el experto. “El grafeno no podría generar ese fenómeno debido a la poca cantidad de material. Hay que recordar que es un material de solo una lámina de átomos de espesor”.

Respecto de las posibles aplicaciones futuras, Peña detalló que la idea final es tener un material que se pueda usar en espintrónica (...) Esto, por ejemplo, podría permitir desarrollar computadores cuánticos para tener mayor capacidad de cálculo”.

La doctora en Química María Celeste Dalfovo y el investigador Santiago Barrionuevo, del Grupo de Sensores y Electrocatálisis INIFTA-CONICET-UNLP, expusieron: “Por sí solo, el grafeno es diamagnético. Esto quiere decir que no se ve atraído por imanes (...). Además, si bien sus características de transporte electrónico son extremadamente interesantes desde el punto de vista tecnológico y de investigación, no es un 'superconductor con actividad magnética'”, detallando que las propiedades superconductoras del grafeno rotado ha dado resultados que se limitan a condiciones de laboratorio.

Por lo demás, Mariscal observó que es imposible que el grafeno atraiga metales a través de un fenómeno de imantación. “Aunque fuese ferromagnético, el grafeno no podría generar ese fenómeno debido a la poca cantidad de material. Hay que recordar que es un material de solo una lámina de átomos de espesor”.

Por último, señalaron Dalfovo y Barrionuevo, “el grafeno no tiene propiedades mágicas que se activen con variables de temperatura y/o humedad”, como asevera el protagonista del vídeo viral.

¿Antenas humanas para controlar con la 5G?

El 5G es una tecnología que aumentará la velocidad de conexión móvil, reducirá al mínimo el tiempo de respuesta de la web, y permitirá aumentar el número de dispositivos conectados. Ya en febrero de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió un comunicado desmintiendo que el 5G afecta la salud.

Facundo Latini, investigador en la Unidad Ejecutora de Estudios en Neurociencias y Sistemas Complejos del CONICET, explicó a la AFP que “no puede lograrse con una inyección” una neuromodulación que permita “cambiar la psiquis” para actuar sobre la voluntad humana.

Además, señaló que tampoco existe “relación alguna entre esta técnica y la tecnología 5G”.

A lo largo de la pandemia han circulado varias teorías sobre la tecnología 5G y su supuesta interacción con las vacunas e incidencia en el organismo . Varias han sido verificadas por AFP Factual (1, 2, 3), incluyendo la aseveración de que en "altas concentraciones" el 5G provoca asfixia o que "actúa a nivel celular".

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