Las vacunas contra el covid-19 no actúan por “proximidad física” ni sobre los no vacunados

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Publicaciones compartidas más de 2.000 veces en redes sociales desde fines de abril aseguran que Pfizer ha “admitido” que su vacuna contra el covid-19 incide “por proximidad física” en quienes no han sido vacunados, provocando efectos adversos graves, especialmente en las mujeres embarazadas. Sin embargo, el laboratorio no lo ha admitido, y la información que las entradas utilizan para “probar” que sí lo ha hecho se desprende de una comprensión errada de un protocolo de ensayos clínicos.

“Vacunados ponen en riesgo a no vacunados en documentos de Pfizer”, se lee en un artículo publicado en el medio digital Ciencia y Salud Natural. “Manténgase alejado de los vacunados, ya es oficial en los propios documentos de Pfizer”, titula, por su parte, el sitio El Remanente.

Contenidos similares también circularon en otras publicaciones (1, 2, 3) y fueron replicados en Facebook, donde se asegura que si una mujer no vacunada se “expone” a otra mujer vacunada, puede perder su embarazo, “envenenar” a su hijo a través de la leche materna o “tener bebés con dificultades cognitivas” (1, 2).

Captura de pantalla de una publicación en Facebook hecha el 10 de mayo de 2021

Los sitios Ciencia y Salud Natural y El Remanente han publicado desinformación sanitaria desde el inicio de la pandemia de covid-19, como que las vacunas de ARN mensajero (ARNm) modifican el genoma humano, que el coronavirus no fue aislado o que las mascarillas causan hipoxia. AFP Factual ha verificado como falsas todas esas afirmaciones (1, 2, 3).

Origen de la desinformación

Las publicaciones citan un documento de Pfizer asegurando que el propio laboratorio “ha admitido” que quienes recibieron su vacuna ponen en riesgo a los no vacunados.

Titulado “Estudio de las fases 1/2/3 para describir la seguridad, tolerabilidad, inmunogenicidad y eficacia de los candidatos a la vacuna de ARN contra el COVID-19 en individuos sanos”, el documento es público y describe el protocolo para llevar adelante ensayos clínicos de la vacuna contra el covid-19.

La sección en la que Pfizer supuestamente señala el daño que su vacuna causa a los no vacunados, en especial a las mujeres embarazadas, es la 8.3.5: “Exposición durante el embarazo o la lactancia y exposición ocupacional”. Esta parte del protocolo detalla determinados casos que deben reportarse y monitorearse, relacionados con el embarazo, la lactancia y otras interacciones en el contexto de los ensayos clínicos.

Por ejemplo, si una mujer que participa en el ensayo clínico recibe la vacuna sin saber que estaba embarazada o se embaraza poco después, debe reportarlo.

Otro caso de exposición es el de un hombre que ha recibido la vacuna durante el ensayo clínico y “expone a una pareja femenina”, es decir la embaraza.

Una mujer embarazada recibe una dosis de la vacuna Pfizer/BioNTech en Tel Aviv, Israel, el 23 de enero de 2021 (Jack Guez / AFP)

Otra posibilidad hace referencia a la exposición ambiental a la vacuna (a la que en el protocolo se llama “intervención”) por parte de una persona embarazada o que está dando de amamantar. En el protocolo se lee:

“Ejemplos de exposición ambiental incluyen que un miembro femenino de la familia o un proveedor de atención médica que ha estado expuesto a la intervención por inhalación o contacto con la piel, o un miembro de la familia o proveedor de atención médica masculino que ha estado expuesto a la intervención del estudio por inhalación o contacto con la piel y luego expone a su pareja femenina antes, hacia o alrededor del momento de la concepción”.

Este es el pasaje que las publicaciones virales utilizan para afirmar que la vacuna de Pfizer puede “transmitir” efectos colaterales por proximidad física.

¿Vacunas que actúan por proximidad?

De acuerdo con el sitio Ciencia y Salud Natural, “Claramente, en este caso, Pfizer está reconociendo que algo tan simple como un proveedor de atención médica o un miembro de la familia que ha estado expuesto a un receptor de una vacuna de ARNm a través de ‘inhalación o contacto con la piel’ (es decir, proximidad física) podría generar un evento adverso y / o afectar los resultados del estudio”.

Esta interpretación, sin embargo, es errónea.

“El documento aquí se refiere a casos en los que la vacuna, en formulación líquida, podría escapar de su vial de una forma u otra y entrar en contacto con la piel, ser inhalada, etc.”, explicó a AFP Factual Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, Estados Unidos. “En realidad, es muy poco probable que el contacto con la piel tenga algún efecto, adverso o de otro tipo”, dijo.

El especialista descartó que las vacunas tuvieran la capacidad de “transmitirse” por cercanía: “Una vacuna que se haya administrado con éxito en el brazo de un receptor no representará un riesgo de exposición de ningún tipo para nadie más”.

El equipo de comunicaciones de Pfizer en Argentina, país en el que se desarrollaron ensayos clínicos de la vacuna contra el covid-19, detalló a AFP Factual que esta está basada en ARN mensajero y no contiene partículas del virus. “Desde ya, no se genera ningún desprendimiento de la vacuna desde el cuerpo humano que la recibió. Las personas vacunadas, por el solo hecho de estar vacunadas, no influyen y/o afectan la salud de otras personas no vacunadas”.

Consultado por AFP Factual, el doctor Gregory Poland, director del Grupo de Investigación de Vacunas de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, dijo que la circulación de afirmaciones falsas respecto de las vacunas contra el covid-19 “incluye la noción no científica de que de alguna manera las personas vacunadas representan un riesgo para las personas no vacunadas”.

“Quienes difunden esta información falsa señalan el protocolo de estudio de ensayos clínicos de fase 3 de Pfizer que, como todos los protocolos de estudio, requiere la recopilación de información. En lo que respecta a la reproducción, se recogen datos sobre la mujer embarazada y los resultados de su embarazo”, señaló Poland. “En un estudio clínico, debes reunir TODA la información relevante y luego la analizas para determinar si existe algún indicio de un problema de seguridad que necesite más investigación”.

No solo las vacunas no pueden funcionar “por proximidad” y así afectar a una mujer embarazada, sino que “no se ha encontrado ninguna sugerencia o señal de alerta en los estudios. Decenas de miles de mujeres embarazadas han recibido esta vacuna sin efectos adversos en la madre o el bebé", agregó el experto.

Estudios preliminares sobre las vacunas de ARNm en personas embarazadas publicados en abril pasado confirman su seguridad. De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, los datos disponibles al respecto son limitados pero “tranquilizadores” y, al igual que la Organización Mundial de la Salud, señalan que las mujeres embarazadas tienen un mayor riesgo de sufrir una infección grave de covid-19 que las mujeres no embarazadas.

Mitos acerca de la relación supuestamente dañina entre la inmunización contra el covid-19, la fertilidad y el embarazo han circulado en redes sociales y sitios de pseudociencia desde antes de la aprobación de las primeras vacunas, en diciembre de 2020.

La AFP ya ha verificado como falso que las vacunas esterilicen a hombres y mujeres, que afecten el desarrollo normal de la placenta y que incidan en los testículos.

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