Las vacunas contra el covid no afectan la placenta ni una proteína que ayuda a su formación

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Distintas publicaciones, compartidas más de 5.500 veces en redes sociales desde el 18 de noviembre pasado, afirman que las vacunas basadas en ingeniería genética para prevenir el covid-19 afectarán la fertilidad femenina porque crearán una respuesta inmunológica contra una proteína clave en la formación de la placenta. Sin embargo, las afirmaciones son falaces, de acuerdo con expertos consultados.

“La vacuna contra el SARS-CoV-2 puede desencadenar una reacción inmune contra la sincitina-1, esto podría resultar en infertilidad de duración indefinida en mujeres vacunadas” se lee en una publicación en Facebook que comparte un enlace al sitio Ciencia y Salud Natural, titulado: “La vacuna contra el covid-19 puede afectar el desarrollo normal de la placenta”.

La misma información ha sido difundida en distintos idiomas y sitios  web (1, 2, 3) y compartida en cuentas en español. También circuló en Twitter (1, 2, 3) y en publicaciones en inglés, francés y portugués.

Captura de pantalla de una publicación en Twitter hecha el 21 de diciembre de 2020

Las publicaciones señalan el origen de la teoría: una petición fechada el 1 de diciembre —hoy retirada de la web pero archivada aquí— firmada por Michael Yeadon, exinvestigador de Pfizer, quien dejó la empresa en 2011 según su LinkedIn, y Wolfgang Wodarg, médico alemán.

El texto, de 43 páginas, está dirigido a la Agencia Europea de Medicamentos (EMA, por sus siglas en inglés) y enumera los supuestos peligros potenciales vinculados, según sus autores, a la vacuna Pfizer/BioNTech. Esta vacuna ha recibido luz verde de las autoridades sanitarias de varios países. Comenzó a administrarse el 8 de diciembre en Reino Unido mientras que en Estados Unidos se aprobó el 11 de diciembre

En la sección número 7 del documento se plantea la cuestión de la proteína sincitina-1, sugiriendo que los anticuerpos contra la proteína espiga (S) del nuevo coronavirus, inducidos por la vacuna, podrían también atacar a la sincitina-1. El texto argumenta que ambas proteínas son homólogas.

Los autores plantean que, dado que la sincitina-1 tiene un papel importante en la formación de la placenta, la fertilidad de las mujeres que reciban ese tipo de vacuna contra el covid-19 podría estar en riesgo. Sin embargo, el texto mismo especifica que no hay ninguna indicación" que apunte a que los anticuerpos contra la proteína S "actuarían también como anticuerpos contra la sincitina-1.

Vacunas basadas en ingeniería genética

Las vacunas para prevenir el covid-19 han sido objeto de desinformación a lo largo de la pandemia. En particular, las vacunas basadas en ARN mensajero (ARNm), como la de Pfizer/BioNTech, y las producidas con vectores de adenovirus, como la ChAdOx1 de AstraZeneca/Universidad de Oxford. Ambos tipos utilizan ingeniería genética para generar una respuesta inmunitaria, a diferencia de las vacunas tradicionales que emplean virus atenuados o inactivos, o toxinas inactivadas.

El objetivo de estas vacunas es dar instrucciones a las células para que fabriquen la proteína “espiga” (S) del SARS-CoV-2.

“Esa nueva proteína será reconocida como extraña por el sistema inmunológico, que ‘montará’ lo que se llama una respuesta inmune de memoria”, explicó a AFP Factual la doctora María Victoria Sánchez, investigadora del Laboratorio de Inmunología y Desarrollo de Vacunas de IMBECU-CCT-CONICET, Argentina. “Cuando hay un nuevo encuentro con el patógeno, esa respuesta inmune será capaz de reconocerlo y lo atacará más eficientemente”, concluyó.

La sincitina-1 y la proteína espiga del SARS-CoV-2 no son homólogas

La sincitina-1, en efecto, es una proteína que contribuye a la formación de la placenta, explicó a AFP Factual Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins (JHU), Estados Unidos.

Sin embargo, el especialista descartó que la proteína espiga del SARS-CoV-2 y la sincitina-1 fuesen homólogas, como plantean Yeadon y Wodarg en su petición.

“La única similitud de la glicoproteína sincitina-1 y la proteína espiga es que tienen una función original similar. La sincitina-1 sirvió antiguamente como proteína de ‘fusión’ para un virus, mientras que la espiga es la proteína de fusión para el SARS-CoV-2. Aquí es donde termina la similitud. Las proteínas de fusión viral interactúan con las proteínas ‘receptoras’ de las células huésped. Y las proteínas receptoras de la sincitina-1 y la espiga son completamente diferentes”.

Witwer también explicó a la AFP que la identidad de secuencia (el porcentaje de coincidencias de aminoácidos entre la sincitina-1 y el SARS-CoV-2) es insignificante. “Podemos pensar en las proteínas como párrafos de un texto, utilizando un ‘alfabeto’ de aminoácidos de 20 letras”, graficó el especialista. “La sincitina-1 tiene 538 letras. La proteína espiga tiene 1.273 letras. No hay una superposición significativa de ‘letras’ entre esas proteínas. Afirmar que las dos proteínas son idénticas o casi idénticas es como tomar dos párrafos de dos textos diferentes y afirmar que en realidad son el mismo párrafo simplemente porque la palabra ‘y’ aparece en ambos”.

Además, el experto Witwer descartó que los anticuerpos generados contra el SARS-CoV-2 puedan actuar sobre las sincitinas, que tienen dos o tres aminoácidos en común con la proteína espiga. Los anticuerpos, explicó, reconocen secuencias de cinco a diez aminoácidos. “Es muy poco probable que los anticuerpos generados contra el nuevo coronavirus reconozcan a las sincitinas”, concluyó.

Consultado por la AFP, Frédéric Altare, especialista en inmunidad del centro de investigación Inserm, en Francia, concuerda: “No existe una semejanza suficiente entre la sincitina-1 y la proteína espiga”. Señaló además que la teoría de Yeadon y Wodarg no presenta ninguna evidencia que demuestre que los anticuerpos contra la proteína S también se dirigen a la sincitina-1”.

Annette Beck-Sickinger, profesora de bioquímica y química biorgánica de la Universidad de Leipzig, Alemania, dijo a la AFP que “si el argumento de la sincitina fuera cierto, todas las mujeres infectadas con el virus se habrían vuelto estériles, pero no es así.

Todas las personas infectadas con SARS-CoV-2 “han producido anticuerpos contra la proteína espiga y no hay indicios de que eso haya impedido que las mujeres queden embarazadas”, agregó Altare.

Si eso no ocurrió de forma natural con el virus, no hay razón para que lo haga con otra cosa”, insistió el especialista.

Ninguna mujer embarazada fue incluida en los ensayos clínicos de las vacunas para prevenir el covid-19, pues se ha querido determinar que son seguras en adultos sanos antes de probarla en poblaciones más vulnerables, como se explica en el sitio de noticias Hub de la JHU.

“Desde luego, las mujeres deben hablar con sus médicos por cualquier inquietud relacionada con la vacuna”, señaló Witwer. “Sin embargo, no existe una base científica para la noción de que los anticuerpos contra la proteína espiga del SARS-CoV-2 generarían infertilidad por su supuesta similitud con la sincitina-1. Estas proteínas no son idénticas ni casi idénticas y, de hecho, son muy diferentes”.

El equipo de verificación de la AFP ya ha desmentido afirmaciones anteriores de Yeadon.

En conclusión, no hay ninguna evidencia de que las vacunas de ARN mensajero para prevenir el covid-19 tengan incidencia en la fertilidad femenina. La especulación acerca de que los anticuerpos contra el covid-19 también atacarían a la proteína sincitina-1, evitando así la formación de la placenta, no tienen sustento, según expertos consultados.

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