El uso diario de mascarillas no provoca enfermedades neurodegenerativas, según expertos

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Usuarios en redes sociales comparten desde el 8 de enero pasado un artículo que asegura que el uso “diario” de mascarillas “provoca enfermedades neurodegenerativas”, citando a una doctora alemana. La información, compartida cientos de veces, no es correcta. Los expertos consultados por AFP Factual subrayan que las mascarillas no afectan la salud neurológica.

“El uso diario de mascarillas provoca enfermedades neurodegenerativas” es el titular del artículo compartido por usuarios en Facebook desde enero y hasta marzo, y que también circuló en Twitter. En el texto se cita a la doctora “Margarite Griesz-Brisson, especialista alemana en Neurofisiología y Neurotoxicología”, como fuente de la información.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook, realizada el 29 de marzo de 2021

Según el texto viral, Griesz-Brisson asegura que , “el uso continuo de mascarillas puede degradar gravemente las funciones cognitivas”, cuyos síntomas son “fuerte dolor de cabeza, somnolencia, mareos, problemas de concentración y reacciones lentas”. La doctora afirma que esto es por “déficit de oxígeno” provocado por las mascarillas y “saturación de dióxido de carbono”.

La experta citada en el artículo viral afirma que hay células nerviosas que “mueren si están sin oxígeno más de 3 minutos”. “El daño en el cerebro es lento y progresivo (...) a medio y largo plazo el deterioro cerebral puede ser irreversible”, según la doctora, que “califica su uso diario como muy peligroso”.

El texto viral se asemeja a las afirmaciones que la doctora realizó en un vídeo de unos 20 minutos que circula desde octubre de 2020.

Las mascarillas no provocan enfermedades neurodegenerativas

“Las mascarillas no causan enfermedades neurodegenerativas, ni demencias”, zanjó el doctor Pablo Eguía, neurólogo y vocal de la Sociedad Española de Neurología, en octubre pasado. El texto viral, al final, define como una “imposición ‘criminal’” el uso de mascarilla, “que hará en unos años aumentar notablemente los casos de demencia”.

Sobre las células nerviosas que “mueren si están sin oxígeno más de 3 minutos”, Eguía comentó que las células del cerebro “son extremadamente sensibles a la falta de oxígeno”, por lo que algunas “comienzan a morir en menos de cinco minutos después de interrumpirse el suministro de oxígeno”, pero “las mascarillas no producen este efecto, en ningún caso”, determinó el experto español.

Coincidió con su opinión Peter Berlit, secretario general de la Sociedad Alemana de Neurología: aunque hay células nerviosas que no sobreviven más de tres minutos sin oxígeno, su muerte no está causada por el uso de mascarilla, dado que ésta no provoca la falta de oxígeno.

Los síntomas a los que se refiere Griesz-Brisson en el texto (“dolor de cabeza, somnolencia, mareos, problemas de concentración y reacciones lentas”), según Berlit, no los causa el uso de mascarilla: “Esos síntomas pueden ser por una reinhalación durante mucho tiempo de CO2, por ejemplo respirando en una bolsa de plástico hermética”.

El doctor Eguía señaló: “Lo único que es cierto es que el cerebro necesita un suministro constante de oxígeno para funcionar”.

Tampoco hay déficit de oxígeno

Eguía comentó también que los tejidos que componen las mascarillas filtran “partículas, no gases” y dado que tanto el oxígeno como el dióxido de carbono son gases, “circulan a través del tejido de la mascarilla”, con lo que no hay privación de oxígeno. “Ninguna mascarilla es capaz de crear una cámara estanca y siempre habrá huecos (por los laterales, por abajo, por arriba) donde estos gases ni siquiera tendrán que atravesar el tejido”, determinó Eguía.

“La mascarilla no es un circuito cerrado, deja pasar el oxígeno”, subrayó Yves Coppieters, médico epidemiólogo y profesor de Salud Pública en la Universidad Libre de Bruselas (ULB). “Potencialmente puede afectar la respiración de una persona con problemas cardíacos o respiratorios o cuando hace mucho esfuerzo”, expuso.

Ahondando en la explicación sobre si la mascarilla provoca déficit de oxígeno, el médico jefe del Hospital Universitario del SARRE y miembro de la Sociedad alemana de Neumología y Medicina Respiratoria, Philipp Lepper, explicó a la AFP: “Como la cantidad de aire que hay tras la mascarilla es muy poca y se mezcla con aire fresco cada vez que inspiramos, no tiene ningún efecto sobre los niveles de oxígeno y dióxido de carbono medidos en el cuerpo”. “Una molécula de oxígeno tiene un tamaño de casi 260 picómetros (pm). El tamaño de los poros de las mascarillas quirúrgicas es de entre 100.000 y un millón de veces mayor que una molécula de oxígeno”, declaró en octubre de 2020.

Pasajeros en el metro de Viena el 25 de enero de 2021 ( Alex Halada / AFP)

El equipo de verificación de AFP contactó también con el doctor jefe de Neumología y Medicina de Cuidados Intensivos en el hospital alemán Kloster Grasfchaft, Dominic Dellweg, quien respondió por correo electrónico el 6 de octubre de 2020: “La mascarilla da una mayor resistencia al respirar. Nuestros músculos respiratorios tienen que trabajar más para respirar aire a través de la mascarilla, principalmente nuestro diafragma. Puede ser incómodo e incluso hace que falte el aliento”.

Sin embargo, aclaró que esto “no es una señal de falta de oxígeno en el cuerpo”. Al tener sensación de resistencia en la respiración se puede enviar una señal de falsa alarma al cuerpo. “El mayor esfuerzo [al respirar] llega al cerebro como una señal de falta de aire a través de los receptores en los músculos respiratorios, aunque los valores de oxígeno y dióxido de carbono están en un rango normal”, afirmó Dellweg.

Griesz-Brisson, la fuente del texto viral

Griesz-Brisson se presenta como neuróloga y afirma que trabaja en Londres y en Alemania. Según la página de su despacho en Londres, Griesz-Brisson posee un doctorado por la alemana Universidad de Friburgo. Una tesis escrita por Margareta Griesz, con fecha de 1989 y de temática relacionada con la neurología, está disponible en los archivos digitales de la universidad.

El equipo de verificación de AFP no encontró publicaciones científicas de Griesz-Brisson en las plataformas Google Scholar o PubMed.

Según esta grabación de un congreso en 2006, la doctora está especializada en métodos naturales de tratamiento. En esa ocasión, la neuróloga habló de la desintoxicación de metales pesados del cuerpo. También aparece su nombre relacionado con la terapia de “desintoxicación iónica a través de baños de pies”.

En este vídeo de 2017, Griesz-Brisson habla de la medicina alternativa y de cómo rechaza cualquier tratamiento que considere no natural, incluidos, por ejemplo, los apósitos. En este otro, publicado el 5 de octubre de 2020, ofrece extender certificados para eximir del uso de mascarilla a quien lo desee.

Contactada por correo electrónico en octubre de 2020, Griesz-Brisson no respondió a las preguntas de la AFP sobre su vídeo y pidió que se respetaran su trabajo y su experiencia en neurología. En su mensaje, repitió sus críticas a la obligatoriedad de llevar mascarilla en Alemania.

AFP Factual ya ha consultado a diferentes expertos sobre los miedos y creencias en torno al uso de mascarillas, quienes permitieron establecer que éstas no generan un aumento de la concentración de dióxido de carbono, ni déficit de oxígeno (o hipoxia), ni hipercapnia ni acidosis, entre otras falsedades.

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