Las mascarillas no provocan un nivel excesivo de CO2 en personas sanas

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Desde principios de septiembre, un vídeo compartido miles de veces en redes sociales en diferentes idiomas muestra un experimento con un aparato medidor de CO2, asegurando que las mascarillas recomendadas para prevenir la propagación del nuevo coronavirus llevarían a un aumento de los niveles de dióxido de carbono perjudicial para quienes las llevan. Esto no es cierto: usadas correctamente, las mascarillas no provocan un nivel excesivo de CO2 ni bloquean el oxígeno.

El vídeo, cuyo sonido original está en alemán, ha circulado a través de publicaciones (1, 2, 3, 4, 5) en Facebook de usuarios en español alrededor de 3.000 veces. Una de las entradas muestra el vídeo doblado al español. También está en Instagram.

Las imágenes también se han difundido miles de veces en publicaciones en alemán (1), croata (1), serbio, holandés y turco.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook, hecha el 24 de septiembre de 2020

La publicación más antigua que encontró el equipo de verificación de AFP la subió el 3 de septiembre una usuaria de Facebook austríaca, la mujer que aparece en el vídeo, según confirmó ella misma a la AFP vía telefónica. Apenas un día después, Hannes Brejcha, organizador de las manifestaciones contra las medidas tomadas para frenar la pandemia en Austria, compartió las imágenes dándoles más popularidad.

El 5 de septiembre, numerosas páginas como “Killuminati Germany”, “Bitte wach auf - pleasewakeup” o “Qanon Austria” también difundieron el vídeo, alcanzando éste miles de compartidos.

En el vídeo, la mujer lleva una mascarilla quirúrgica sobre la que se lee “reizstoff” (sustancia irritante, en alemán) y mide supuestamente la concentración de dióxido de carbono en el aire. Para ello usa un dispositivo que muestra la cifra “433 ppm”, un valor que sería normal. “Ppm” significa “partes por millón” y se usa como unidad de concentración. En el momento en que la mujer coloca el dispositivo debajo de la mascarilla, el valor incrementa repentinamente. El aparato comienza a sonar y el valor sigue aumentando, hasta que, después de un minuto y medio aproximadamente, alcanza la cifra de 10.000 ppm. 

El aparato que usa para el experimento es un instrumento de medición de CO2 ordinario de la marca Kecheer, como confirmó a la AFP la propia protagonista del vídeo.

En las imágenes también se escucha la voz de un hombre que habla en alemán con acento austríaco y comenta: “Si esta mujer estuviese trabajando ahora, con la mascarilla puesta, trabajaría durante horas con una concentración de CO2 mayor a 10.000 ppm. Si eso es saludable o no, está por ver”.

Los textos en la leyenda de las publicaciones en español hablan de los niveles de concentración de CO2 supuestamente tolerables o dañinos para la salud humana y el efecto que provocaría la mascarilla en la concentración del gas.

Por ejemplo, una dice: “A partir de 1000 ppm suena la alarma porque ya es peligroso y habría que ventilar. Con bozal la concentración de CO2 multiplica por 10 esa cantidad”.

Concentración de CO2 en el aire

Para suministrar energía a nuestras células, el cuerpo necesita oxígeno. Este lo recibimos del aire cuando inhalamos. Cuando exhalamos, emitimos dióxido de carbono o CO2. Desprendemos entre 20 y 40 litros de CO2 al aire cada hora durante una actividad normal, según señala un artículo de 2017 del grupo de trabajo en aire en espacios cerrados del Ministerio de Agricultura, Bosques, Medio Ambiente y Gestión del Agua de Austria.

En un edificio residencial, un valor de 400 a 700 ppm sería el normal, según indica el mismo documento en su página 11. Cocinar o permanecer en una habitación sin ventilación podría llevar rápidamente a valores más altos. En aulas, oficinas, dormitorios u otros lugares donde la gente pasa largos períodos de tiempo, el grupo recomienda que no se exceda un valor de 1.000 ppm (página 3).

Por su parte, el comité alemán para valores de referencia del aire en espacios cerrados llegó a la misma conclusión, clasificando una concentración de CO2 menor a 1.000 ppm como “no dañina” mientras y, por encima de los 2.000 ppm, como “higiénicamente inaceptable”.

En España, según el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), la concentración de CO2 recomendada va de los 350 ppm a los 1.200 ppm, en función del tipo de estancia interior.

Por otro lado, la concentración máxima permisible de un gas, sustancia o vapor en un lugar de trabajo está regulada por el valor MAK. Las siglas significan, en inglés, Concentración Máxima en el Lugar de trabajo. En Austria, Alemania y Suiza, estos valores de CO2 llegan a un máximo promedio diario (en ocho horas) de 5.000 ppm, al igual que en España, según las guías (1) del Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Los niveles de concentración de CO2 señalados por el aparato en el vídeo superan ampliamente los máximos recomendados en la mayoría de países. Sin embargo, el modo de medición del experimento no es el correcto.

En este sentido, Heinz-Jörn Moriske, director de la comisión alemana para la higiene del aire interior, dijo a la AFP que “el experimento de medición [mostrado en el vídeo] no es el adecuado porque no hay flujo de aire hacia el aparato”. El CO2 medido dentro de la mascarilla mide los niveles del aire exhalado, pero no de todo el aire que una persona respira cuando la porta.

Durante un proceso de respiración normal, inhalamos mucho más aire del que está debajo de la mascarilla y del que mide el aparato en el vídeo. De hecho, las instrucciones de uso de este tipo de dispositivos especifican que no debe colocarse cerca del rostro, ya que la exhalación puede modificar los datos de CO2. El manual de instrucciones del aparato específico usado en el vídeo no está disponible online.

Las mascarillas no impiden la respiración

Los altos valores que se muestran en el vídeo no implican que la mascarilla sea perjudicial para la salud. El CO2 exhalado que mide el aparato no permanece atrapado bajo la mascarilla, ya que estas están diseñadas para que haya flujo de partículas.

Como verificó (1) anteriormente AFP Factual consultando a diversos expertos, las mascarillas permiten el intercambio de gases y, por tanto, la salida del dióxido de carbono.

Uno de ellos, el doctor Emilio Herrera, docente del programa de fisiopatología de la Universidad de Chile, dijo al respecto: “Nuestros desechos respiratorios son gases con partículas muy pequeñas que sí atraviesan la mascarilla. El principal desecho es el dióxido de carbono, cuyas partículas también la atraviesan y no se acumula”.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) no advierte en su página web de que el uso de mascarillas aumente la concentración de CO2 que respiramos.

En cuanto al uso específico de mascarillas quirúrgicas, como la que usa la mujer del vídeo, Herrera negó que generen problemas de respiración y oxigenación: “La respiración anda libremente. Solo se dificulta cuando se aumenta el espacio muerto, que es un espacio que no hace intercambio. Eso pasaría poniendo un tubo o una manguera”.

Por su parte, el epidemiólogo Carlos Pinto, del Instituto Nacional de Salud de Colombia, señaló que la función de los cubrebocas es filtrar gotas de saliva y mucosidad, “pero aún permiten que fluya el aire”. "Respirar CO2 en exceso es peligroso para el cuerpo. Sin embargo, las personas que usan tapabocas quirúrgicos o de tela no tienen ningún peligro”, añadió.

En conclusión, el uso del aparato de medición de la concentración de CO2 mostrado en el vídeo viral es incorrecto, porque solo mide el nivel de CO2 de la exhalación. El CO2, además, no permanece atrapado en la mascarilla, sino que fluye hacia fuera, de tal forma que los niveles que inhalamos de ese gas son los del aire del ambiente, que no debería superar valores mayores a 1.000 ppm.

Traducción y adaptación
Rafael Martí
CORONAVIRUS