Personal médico revisando el equipamiento y las camas de un hospital para enfermos por coronavirus en Siliguri, India, el 19 de mayo de 2021 (Diptendu Dutta / AFP)

Una patente de 2014 detalla el uso del dióxido de cloro para fumigar, no para curar enfermedades

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En un vídeo de casi cuatro minutos, un hombre muestra una patente sobre gas de dióxido de cloro registrada en España en 2014 para argumentar que, desde entonces, esa sustancia está considerada “como método eficaz para tratamiento de virus respiratorios” y criticar que las autoridades lo desacreditaran como cura del covid-19. La grabación, compartida cientos de veces en redes sociales desde el 24 de mayo, muestra un documento real pero el producto “es para fumigar una sala, no para administrarlo a una persona”, explicó a la AFP la Oficina Española de Patentes y Marcas. Además, al contrario de lo expresado en el vídeo, el dióxido de cloro puede ser dañino para el organismo, según expertos.

PORQUE ATACAN EL DIÓXIDO DE CLORO SI TIENE PATENTE DESDE EL 2014 COMO UN PODEROSO DESTRUCTOR DE VIRUS RESPIRATORIOS COMO EL COVID-19? ESTÁN ENGAÑANDO A LA HUMANIDAD”, se indignaba uno de los usuarios que compartieron la grabación en Facebook (1, 2, 3) y en Twitter (1, 2, 3).

Captura de pantalla de una publicación en Twitter realizada el 9 de junio de 2021

En el vídeo, una voz masculina explica los detalles de la “patente de invención”, registrada en 2014 por la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM), y narra el proceso para encontrarla en la página del organismo. Enfocando todo el tiempo a la pantalla del ordenador, el narrador destaca frases del documento como: “la presente invención se refiere a dióxido de cloro para su uso en el tratamiento de infección por virus respiratorio” y “entre ellos se incluyen virus influenza, virus parainfluenza, rhinovirus, virus de la gripe aviar, virus del SRAS, coronavirus”. Más adelante, el hombre asevera que el dióxido de cloro “es seguro” y “no tiene toxicidad para seres humanos en las dosis adecuadas”

El dióxido de cloro

De acuerdo con la Agencia para Sustancias Tóxicas y Registros de Enfermedades de Estados Unidos (ATSDR), el dióxido de cloro es un gas peligroso de tono amarillo o amarillo-rojizo que se descompone rápidamente en el aire. “Debido a que es un gas peligroso, el dióxido de cloro siempre se manufactura en el lugar donde habrá de usarse”, agrega.

Ante la aparición del SARS-CoV-2, el virus causante del covid-19, se difundió la idea de que el consumo de dióxido de cloro podría ser un método de prevención y cura de la nueva enfermedad. El Colegio de Médicos de Barcelona, la Policía Nacional española y la Agencia Española de Medicamentos (AEMPS) denunciaron estos remedios, presentados como milagrosos, y advirtieron de los riesgos que entrañaban para la salud. Lo mismo hicieron las autoridades de países como Perú, Argentina y Uruguay, entre otros.

AFP Factual también verificó publicaciones que promovían su uso contra el SARS-CoV-2 (1, 2).

Uno de sus principales defensores en España es Josep Pàmies, un agricultor y herbolario que, como se cuenta en el vídeo viral, se ofreció en mayo de 2020 a ser contagiado de coronavirus para tratarse con este método. Según el narrador, Pàmies fue “desacreditado e insultado” y “el Gobierno [español], el Ministerio de Sanidad y los líderes de todos los partidos políticos” tacharon ese remedio de “mentira” y “tóxico”. En su opinión, la patente de 2014 representa “una grieta más por donde se resquebraja todo este plan orquestado, fabricado, de la plandemia”.

Personal sanitario haciendo una prueba rápida de covid-19 en Warendorf, Alemania, el 10 de junio de 2021 (Ina Fassbender / AFP)

La patente de 2014

Algunas de las publicaciones que difunden el vídeo enlazan la patente de 2014 que se muestra en la secuencia. Como se lee en el título, esta se refiere al “gas de dióxido de cloro para su uso en el tratamiento de infección por virus respiratorio”. Su titular es el Taiko Pharmaceutical Co. y el inventor, Norio Ogata.

La patente detalla que “el gas de dióxido de cloro tiene un fuerte poder oxidativo y poder de esterilización así como un fuerte poder de desactivación de virus”

La OEPM, consultada por la AFP a finales de mayo de 2021, aclaró que la idea registrada “es para fumigar una sala, no para administrárselo a una persona con el fin de evitar o aminorar que el virus se propague”.

Aludiendo a la página 3 del informe, en la que se describe el procedimiento para la desinfección de un determinado espacio, la OEPM explicó que “la idea es que los aerosoles donde podrían estar los virus flotando (‘floating virus’, en la versión en inglés) queden inactivados”

“Es cierto que en las líneas 45-52 de la misma página dice cosas que pueden resultar confusas”, reconoció la OEPM, poniendo como ejemplo las frases: “Puede llevarse a cabo eficazmente el tratamiento de una posible enfermedad respiratoria (por ejemplo neumonía) que puede desarrollarse tras la infección” y “Puede llevarse a cabo eficazmente el tratamiento de diversos posibles síndromes (por ejemplo ataque de fiebre, goteo nasal, dolor de garganta, etc.) que pueden desarrollarse tras la infección”.

Sin embargo, el producto patentado tiene la finalidad de “rebajar la carga viral en el ambiente de una sala”, aseguró la OEPM.

De todos modos, el organismo español recordó que “una patente es tan sólo un derecho exclusivo frente a terceros, pero no da una autorización de comercialización”, y explicó que eso corresponde a la AEMPS, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), o la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en el caso de Estados Unidos. 

Además, “tampoco la patente es una garantía de excelencia técnica”, “lo único que se valora en una patente es si tiene novedad, actividad inventiva y aplicación industrial con respecto al estado de la técnica anterior”, concluyó la OEPM.

Una artista pintando un mural para destacar el papel de los trabajadores de primera línea durante la pandemia en Katmandú, Nepal, el 10 de junio de 2021 (Prakash Mathema / AFP)

¿El dióxido de cloro es “inocuo” y “seguro” para las personas?

La confusión entre el uso del dióxido de cloro como desinfectante y como tratamiento de salud ya ha sido objeto de otras verificaciones de AFP Factual, como esta sobre un arco de desinfección de noviembre de 2020. En aquella ocasión, el químico y profesor en la Universitat de Barcelona Xavier Giménez Font explicó que “el dióxido de cloro es bueno como biocida, como sistema de desinfección, y es malo como medicamento”, es decir, ingerido.

El dióxido de cloro “se puede utilizar, por ejemplo, para desinfectar quirófanos, vaporizándolos”, argumentó Giménez, aunque con una advertencia: “No es ni la mejor sustancia ni la forma más efectiva de hacerlo”, ya que “existen otros métodos de desinfección”, como el óxido de etileno o el agua oxigenada, que “son tanto o más efectivos como el dióxido de cloro”.

Asimismo, José Antonio López Guerrero, profesor titular de microbiología de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), indicó por correo electrónico el pasado 28 de octubre a AFP Factual que las maquinarias usan este producto “como desinfectante-viricida”. “El dióxido de cloro de alta pureza y estable se utiliza como VIRICIDA, externo, NUNCA INGERIDO”, exclamó.

Varios expertos explicaron también por qué esa sustancia es eficaz como desinfectante pero no para consumo humano. La química Bárbara Herrera, profesora de la Universidad Católica de Chile, explicó a la AFP que el dióxido de cloro es una molécula que se utiliza como limpiador y desinfectante industrial así como para clorar el agua, ya que “oxida las membranas de los patógenos”

En la misma línea que los anteriores expertos, la viróloga de la Universidad de Chile Vivian Luchsinger explicó a AFP Factual en agosto de 2020 que el dióxido de cloro es una sustancia tóxica que no debe ser consumida. Agregó que en el supuesto de “matar” microorganismos como virus y bacterias del cuerpo humano, esto no sería beneficioso: “Existe algo llamado microbioma, que son las bacterias ‘buenas’ que habitan en nuestro organismo, por ejemplo en el intestino, y son fundamentales para nuestro equilibrio”

Marli Bettini, subdirectora del Centro de Información Toxicológica de la Universidad Católica de Chile (CITUC), afirmó  a la AFP: “No hay ninguna evidencia científica que respalde la seguridad y eficacia de esta sustancia para su uso en humanos ni en coronavirus, ni en ninguna otra enfermedad para las cuales se presenta como un tratamiento o cura casi milagrosa”

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