El dióxido de cloro no debe ingerirse pero puede usarse como desinfectante contra el covid-19

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Una noticia emitida por la televisión regional madrileña el 31 de julio pasado circula en redes sociales, donde miles de usuarios la compartieron con mensajes que critican que el dióxido de cloro “antes era malo y ahora es bueno”. Las entradas afirman que esta sustancia “no tiene efectos adversos” tomado como remedio para el coronavirus. Sin embargo, el científico español tras el proyecto presentado en la noticia alerta de que el dióxido de cloro debe ser usado como desinfectante-viricida externo, “nunca ingerido” como sugieren las entradas virales.

“El gobierno dijo que el dióxido de cloro era nocivo para la salud”, dice una publicación en Facebook del 6 de agosto, que explica que el vídeo de la noticia muestra un “arco nebulizador que esparce dióxido de cloro, y te dicen claramente que es inocuo. ¿Antes era malo y ahora es bueno?”, se pregunta el usuario, que afirma: “Ya somos millones y millones de personas (...) las que tomamos dióxido de cloro. No tiene efectos adversos”.

Otra entrada se pregunta igual: “¿Antes era malo y ahora es bueno?”. “No decían que el dióxido de cloro era peligroso? Ahora resulta que es la solución!!!”, señala una usuaria.

Captura de la publicación en Facebook, realizada el 29 de octubre de 2020

La noticia enlazada por estas publicaciones fue emitida por el canal regional Telemadrid el 31 de julio de 2020. Informaba de la presentación de un “arco nebulizador que ‘destruye’ el coronavirus”, que podría ser utilizado como control de acceso a ciertos lugares públicos y que fue diseñado por científicos e ingenieros españoles.

La pieza informaba de la presentación, ese mismo día en Madrid, del prototipo de un arco nebulizador que toma la temperatura y rocía con un compuesto de dióxido de cloro al usuario. El periodista comenta que la máquina le echa “dióxido de cloro”. “Es absolutamente inocuo: ni se me va a caer el pelo ni voy a tener una dermatitis”, bromeaba el reportero.

De acuerdo con la Agencia para Sustancias Tóxicas y Registros de Enfermedades de Estados Unidos (ATSDR), el dióxido de cloro es un gas peligroso de tono amarillo o amarillo-rojizo que se descompone rápidamente en el aire. “Debido a que es un gas peligroso, el dióxido de cloro siempre se manufactura en el lugar donde habrá de usarse”, agrega.

Ante la aparición del nuevo coronavirus, se difundió la idea de que el consumo de dióxido de cloro podría ser un método de prevención y cura. Pero autoridades y expertos desaconsejan ingerirlo con este fin y advierten de sus consecuencias, como verificó AFP Factual aquí y aquí.

A diferencia de lo que señalan las publicaciones que comparten la pieza informativa, ese arco desinfectante no es una prueba de que la postura sobre el uso del dióxido de cloro haya cambiado recientemente. El director científico del proyecto, José Antonio López Guerrero, explica en el vídeo que el compuesto de dióxido de cloro utilizado en la máquina está “acreditado por ENAC [Entidad Nacional de Acreditación, NDLR] como viricida”. De hecho, el Ministerio de Sanidad publicó en septiembre una advertencia a través de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) sobre los riesgos “graves” que puede tener para la salud el consumo de dióxido de cloro.

El dióxido de cloro: sí para uso externo, nunca ingerido

López Guerrero indicó por correo electrónico el 28 de octubre a AFP Factual que la máquina utiliza el producto “como desinfectante-viricida”. “El dióxido de cloro de alta pureza y estable se utiliza como VIRICIDA, externo, NUNCA INGERIDO”, exclamó.

“Los amantes del MMS, sin el menor rigor científico, ponen en peligro sus vidas al ingerir este producto”, recordó el científico, que subrayó: “El consumo de dióxido de cloro es una locura”.

López Guerrero se refiere con las siglas MMS al clorito de sodio más ácido cítrico, sobre cuyo consumo alertan igualmente los científicos y cuya eficacia frente al nuevo coronavirus también verificó AFP Factual. Los términos “dióxido de cloro” y “MMS” (clorito de sodio, llamado también Solución Mineral Milagrosa), así como “CDS” (dióxido de cloro o CIO2), se usan a menudo como sinónimos.

Raúl Falcón Gracia, director técnico de Intiai Eco, empresa diseñadora del prototipo, dentro de “sistemas de acceso esterilizados” y equipos como el llamado “arco nebulizador” en la noticia viral, explicó a AFP Factual en un correo electrónico el 28 de octubre que las cabinas como la del vídeo utilizan una concentración diluida de 100 partes por millón (ppm) de un biocida basado en la tecnología CLODOS Technology y ya registrado en el Ministerio de Sanidad español.

Aunque ese biocida “está compuesto por la molécula CIO2 [dióxido de cloro, NDLR], esto  “no es y nunca será MMS y no se le parece en absolutamente nada. Su uso además es como biocida ambiental y nunca como producto médico”, subrayó.

Además, aunque el concentrado Biocid TP2 como tal es “irritante y decolorante a concentraciones de 7500 ppm, hemos demostrado y certificado su efecto viricida frente al coronavirus a una concentración diluida de 100 ppm y es ésta la que usaremos en las cabinas” presentadas el 31 de julio, todavía como prototipo, explicó el ingeniero español. “Esta concentración es inocua en piel, mucosas y ojos, y estamos a la espera de recibir certificación de laboratorio acreditado al respecto, antes de nuestro lanzamiento comercial”, apuntó.

Raúl Falcón explicó que la concentración utilizada se eligió en base a “la experiencia de más de 20 años del fabricante [del viricida, NDLR] en el sector agrario, ganadero y aguas, enfrentándose a patógenos más complejos como hongos y bacterias”. Consideró, además, que es “primicia mundial” el empleo del dióxido de cloro tal como lo ofrece el prototipo, “usando un biocida a base de CIO2 [dióxido de cloro, NDLR] de alta pureza y estable en agua, certificado como viricida”.

El químico y profesor en la Universitat de Barcelona Xavier Giménez Font, autor de este artículo divulgativo en el que explica que el MMS no cura el coronavirus, dijo en conversación telefónica con AFP Factual que, respecto al dióxido de cloro “no ha cambiado nada”. “El dióxido de cloro es bueno como biocida, como sistema de desinfección, y es malo como medicamento”, es decir, ingerido, explicó. “Su comportamiento no es binario, no lo puedes analizar de ese modo”, como bueno o malo, expuso.

El dióxido de cloro “se puede utilizar como sistema de desinfección mediante este tipo de nebulización, esto no hay ningún problema”, dijo el experto. “Se puede utilizar, por ejemplo, para desinfectar quirófanos, vaporizándolos”, argumentó, aunque con una advertencia: “No es ni la mejor sustancia ni la forma más efectiva de hacerlo”, ya que “existen otros métodos de desinfección”, como el óxido de etileno o el agua oxigenada, que “son tanto o más efectivos como el dióxido de cloro”.

Expertos de varios países coinciden

El dióxido de cloro lleva meses siendo objeto de mensajes en redes sociales que lo presentan como solución contra el covid-19 y otras enfermedades. Pero expertos y autoridades sanitarias repiten: no es un fármaco sino un desinfectante.

El doctor en Ciencias Biomédicas y académico de Medicina de la Universidad de Chile Nelson Varela, por ejemplo, alertó de que si el dióxido de cloro se ingiere “morirán células de mi esófago y estómago. Eso va a producir irritación cuando es una dosis baja, o inflamación aguda cuando la dosis es alta”. “El efecto irritante del dióxido de cloro tomando contacto con un tejido puede causar ardor, malestar digestivo, diarreas, hasta cuadros de dolor esofágico, gástrico e incluso daño y perforación de la vía digestiva”, detalló a AFP Factual.

Por su parte, Amalia Laborde, toxicóloga y académica del Departamento de Toxicología de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, en Uruguay, dijo que el dióxido de cloro no está aceptado “por ningún organismo de la salud. Ningún ministerio ni agencia sanitaria ha mostrado su eficacia” como fármaco.

La subdirectora del Centro de Información Toxicológica de la Universidad Católica de Chile (CITUC), Marli Bettini, coincide con sus colegas: el dióxido de cloro es “una sustancia tóxica al ser ingerida, cuyos efectos van desde una irritación gastrointestinal con vómitos, diarrea y dolor abdominal hasta una gastroenteritis severa que puede llevar a una rápida deshidratación del paciente”. Además, aseguró que se han publicado reportes sobre la toxicidad de este producto en revistas científicas, donde se describen casos de lesiones renales y otros efectos  (1, 2, 3).

Por tanto, pese a las publicaciones virales que afirman que autoridades y expertos “ahora” dicen que el dióxido de cloro es bueno, en realidad éste sigue funcionando como viricida externo pero no se recomienda su consumo ni tiene uso médico como cura del coronavirus si es ingerido.

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