Australia no recogió vacunas sino que suspendió el desarrollo de un inmunizante anticovid en 2020

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Publicaciones en redes sociales aseguran que el gobierno de Australia anunció el retiro de 50 millones de dosis de la vacuna contra el covid-19 porque provocaban falsos positivos en la prueba del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Las entradas, que se han compartido más de 2.800 veces desde el 11 de febrero de 2022, circulan junto a un video de un informativo en un medio australiano. Sin embargo, el gobierno no suspendió la aplicación de ningún inmunizante contra el SARS-CoV-2: el informe refería a una candidata a vacuna contra el covid-19 que no se aprobó en diciembre de 2020, por lo que no fue comercializada ni distribuida a la población.

“Mientras tanto en Australia, recogieron 50 MILLONES de dosis de 'vacuna' ya que desencadenaron 'falsos positivos' en pruebas de VIH. La magnitud de esto está más allá de la comprensión. ¡Experimento que salió muy mal!”, dicen las publicaciones en Facebook (1, 2), Telegram (1), Instagram y Twitter (1, 2), donde también se han compartido entradas semejantes (1, 2).

Contenidos similares también han circulado en inglés, francés, portugués (1) y serbocroata.

Captura de pantalla de un tuit hecha el 18 de febrero de 2022

Las publicaciones comparten un fragmento de un informe del medio australiano 7News, realizado el 10 de diciembre de 2020. En la grabación, el primer ministro de Australia, Scott Morrison, informa que el desarrollo de la vacuna contra el covid-19 llevado adelante por la Universidad de Queensland y la empresa de biotecnología CSL“no podrá continuar”.

El motivo fue el descubrimiento de que un fragmento de proteína utilizado en la posible vacuna podría desencadenar un resultado falso de positivo en algunas pruebas de VIH, virus que ataca el sistema inmunitario y que puede causar sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida).

En octubre de 2020, CSL y el gobierno de Australia firmaron un acuerdo para producir 51 millones de dosis de ese inmunizante, pero en diciembre decidieron no avanzar en las fases 2 y 3 del proceso, por lo que esa producción nunca se concretó.

El fragmento del video donde aparece Morrison corresponde a una conferencia de prensa brindada el mismo día junto al ministro de Salud, Greg Hunt, y al secretario Brendan Murphy, donde señala que la decisión fue tomada “de acuerdo a asesoramiento científico”.

El 11 de diciembre de 2020, la Universidad de Queensland comunicó que la vacuna en desarrollo, en estudios de fase 1, “demostró que provoca una respuesta sólida al virus y tiene un perfil de seguridad sólido”, y que “no se informaron eventos adversos graves ni problemas de seguridad en los 216 participantes de la prueba”.

La universidad también informó en el comunicado que “no hay ninguna posibilidad de que la vacuna cause infección”. Los “falsos positivos”, explicaron, se deben a que el inmunizante generaba anticuerpos contra fragmentos de una proteína (gp41, utilizada para estabilizar la vacuna) que está presente en la envoltura del VIH.

Y señaló que “CSL estaba trabajando para encargarse del ensayo clínico de fase 2/3 y la fabricación a gran escala de la vacuna, una vez finalizadas las pruebas con éxito”.

El sitio web del gobierno australiano detalla que las vacunas contra el covid-19 que son aplicadas en el país son: Comirnaty (Pfizer), Spikevax (Moderna), Vaxzevria (AstraZeneca) y Novavax.

Búsquedas por palabras clave en Google no mostraron registros de que Australia haya recogido vacunas.

Algunas de las publicaciones viralizadas (1, 2) también hacen referencia a que esta situación fue advertida por Luc Montagnier, quien dirigió de 1972 al 2000 la Unidad de Oncología Viral del Instituto Pasteur. “En 2008, sus trabajos sobre el descubrimiento del virus del sida en 1983 le valieron el Premio Nobel de Medicina, que compartió con la profesora Françoise Barré-Sinoussi”, explica el instituto en su página web.

Sin embargo, Montagnier también ha sido desacreditado por la comunidad científica por su posicionamiento contra las vacunas anticovid o por defender teorías como la emisión de ondas electromagnéticas por el ADN, o recetar la papaya como remedio para determinadas enfermedades.

Las vacunas contra el covid-19 no debilitan el sistema inmunitario o causan sida, aseguraron expertos a la AFP en anteriores verificaciones (1, 2).

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