No existen vacunas con “ARN digitalizado” ni capaces de “activarse” mediante 5G

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Publicaciones compartidas más de 6.000 veces en redes sociales desde febrero pasado aseguran que en 2019 una vacuna con “ARN digitalizado” fue suministrada de manera obligatoria en China y “activada” en Wuhan mediante “ondas 5G a 60GHZ” y “polvo inteligente”. Según las entradas, esa combinación lograría “activar” el nuevo coronavirus dentro de una persona de manera remota. Lo cierto es que el concepto “ARN digitalizado” no existe, no hay 5G a 60 GHZ en China, y tampoco evidencias de la existencia del “polvo inteligente”. La entrada también asegura que la responsable de esa vacunación es la iniciativa ID2020; un proyecto que trabaja para proveer documentación digital.

El texto que circula en Facebook (1, 2) lleva por encabezado “La trampa de la vacuna contra el COVID-19” y asegura que una vacuna fue suministrada de manera obligatoria a “todos los chinos” en 2019. Y agrega: “La vacuna contenía ARN DIGITALIZADO (controlable) replicante que se activó mediante ondas 5G de 60Ghz [...] con el 'polvo inteligente' que todos en el mundo han estado inhalando a través de chemtrails”. 

Las publicaciones llaman a rechazar la “vacuna obligatoria”, ya que “nuestras vidas dependen de ello”.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook realizada el 23 de julio de 2020

¿ARN “digitalizado”?

Una búsqueda en Google y Google Scholar de la expresión “ARN digitalizado” en español e inglés no arrojó ningún resultado. Tampoco los hubo en la base de datos especializada en ciencias de la salud PubMed.

“No conozco el concepto de ARN digitalizado”, dijo a AFP Factual María Victoria Sánchez, investigadora del Laboratorio de inmunología y desarrollo de vacunas de IMBECU-CCT-CONICET, Argentina. Juan Manuel Carballeda, investigador especializado en virología molecular del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de CONICET, Argentina, dio una respuesta similar: “Nunca en mi vida escuché esa expresión”.

El mensaje que circula en Facebook afirma además que dicho “ARN digitalizado” es “replicante”. Tal combinación de palabras probablemente provenga de una confusión respecto del tipo de vacunas actualmente en investigación para prevenir el COVID-19.

Un grupo de estas vacunas utilizan mRNA o RNA mensajero: una molécula que contiene información genética para sintetizar la proteína espiga (o “spike”) del nuevo coronavirus, como se explica en el artículo “Vacunas para SARS-CoV-2, diferentes estrategias de los desarrollos en curso”, publicado en la Revista del Hospital Italiano de Buenos Aires, Argentina.

Otro grupo de vacunas son las llamadas de “vector viral replicante”, donde el vector viral (virus genéticamente modificado para “transportar” material genético) ingresa en las células del organismo y se replica permitiendo la expresión de las proteínas del nuevo coronavirus.

Sobre vacunas obligatorias en China

Las publicaciones virales llevan el título “La trampa de la vacuna contra el COVID-19”, y aseguran a continuación que “todos los chinos recibieron vacunas obligatorias en otoño pasado”.

Si el mensaje sugiere que la vacuna contra el COVID-19 fue suministrada en el otoño chino (septiembre a noviembre) de 2019, la información es falsa. El brote epidémico provocado por el nuevo coronavirus comenzó en Wuhan en diciembre de ese año y no se empezó a trabajar en la elaboración de vacunas para su prevención hasta fines de enero de 2020. Al mes de julio aún no hay inmunización contra la enfermedad.

Si el texto sugiere que hay vacunas obligatorias en China, es cierto. La política vacunatoria en el país establece que cada niño debe estar protegido contra 12 enfermedades infecciosas antes de su séptimo cumpleaños. El suministro de vacunas para prevenir el sarampión, la tuberculosis, la hepatitis B y otras nueve enfermedades se despliega durante todo el año.

Sobre vacunas “activadas” con 5G a 60GHZ

Las entradas aseguran que la vacuna que supuestamente se inoculó masivamente en China en 2019 fue “activada” con “ondas 5G a 60GHZ”.

Esa afirmación forma parte de una serie de teorías sin sustento acerca de la composición de la futura vacuna contra el COVID-19, y la incidencia de la tecnología 5G en el organismo. Varias han sido verificadas por AFP Factual, incluyendo la aseveración de que la vacuna contendrá un microchip, de que “el 5G a 60 GHz impide al cuerpo humano absorber oxígeno”, o que “actúa a nivel celular”.

El 5G es una tecnología que aumentará la velocidad de conexión móvil, reducirá al mínimo el tiempo de respuesta de la web, y permitirá aumentar el número de dispositivos conectados. 

Ninguna de las vacunas en fase clínica o preclínica para prevenir el COVID-19, ni ninguna vacuna existente, contiene algún elemento que pueda activarse de manera remota. “Eso no existe”, dijo a AFP Factual María Victoria Sánchez.

Por lo demás, en China la tecnología 5G no utiliza la banda de frecuencias de 60 GHz, como asegura la publicación viral. Los operadores autorizados para desplegar 5G en China —China Mobile, China Telecom y China Unicom—, utilizan bandas de 3.7 GHz a 4.2 GHz.

“Polvo inteligente”

Según las entradas virales, la suma de “ARN digitalizado”, de “5G a 60 GHZ” y de “polvo inteligente que todo el mundo está inhalando a través de chemtrails”, logra que se pueda controlar al organismo humano de manera remota para “reactivar el virus”.

La noción de “polvo inteligente”, que las publicaciones en Facebook traducen como “chemtrails” (“estelas químicas”, en español), es parte de una teoría conspirativa que asegura que las estelas blancas que dejan los aviones en pleno vuelo contienen químicos tóxicos que se arrojan desde el aire con diversos fines secretos: esterilización, control mental, reducción de la población o control del clima.

El Grupo Keith de la Universidad de Harvard, dedicado a la investigación en ciencia, tecnología climática y geoingeniería, publicó un artículo sobre esa teoría, concluyendo que carece de fundamento y que desplegar un programa de esas características a gran escala no podría ocultarse. El mensaje en Facebook, por ejemplo, asegura que se arrojó “polvo inteligente” sobre Wuhan, una ciudad con más de 11 millones de habitantes, y también que “todo el mundo lo está inhalando”.

“Si realmente hubiera un programa a gran escala que arrojara material desde una aeronave, tendría que haber un gran programa operativo para fabricar, cargar y dispersar esos materiales”, dice el artículo. “Si tal programa existiera en la escala denunciada, requeriría miles o quizás decenas de miles de personas. Sería extraordinariamente difícil mantener un programa de este tipo en secreto porque sería muy fácil para una sola persona en el programa revelarlo usando documentos filtrados, fotografías o hardware real”.

La Revista Nuevo Hospital del Complejo Asistencial Zamora, en España, publicó en su edición de junio de 2018 un estudio acerca de las conspiraciones alrededor de los “chemtrails”, ya que en el país habían surgido numerosas teorías conspirativas al respecto, como la presencia de aviones “fumigando a la población” o “manipulando el clima y las comunicaciones globales”.

Admitiendo que la aviación puede tener un impacto sobre el medio ambiente a causa de la combustión emitida por las turbinas, el estudio explica que las estelas que dejan los aviones están compuestas por vapor de agua condensado y productos de combustión, y señala que muchas de las conspiraciones tienen que ver con una mala comprensión de investigaciones meteorológicas realizadas en distintos puntos de España.

5G en el crucero Diamond Princess

Según las publicaciones en Facebook, el contagio por COVID-19 en el crucero Diamond Princess en febrero pasado se debió a que éste estaba “equipado con 60Ghz 5G [sic]”.

Pero la afirmación carece de sustento. No solo el 5G no es responsable de transmitir el COVID-19, sino que el Diamond Princess no utiliza dicha tecnología.

Equipado con un cibercafé con computadoras y provisto también de conexión WiFi, el Diamond Princess obtiene su señal de internet a través de un sistema de red inalámbrica llamada MedallionNet, por vía satelital.

Sobre ID2020

El mensaje viral sostiene que la responsable del “experimento” en China es la iniciativa ID2020, una organización que ha sido objeto de teorías conspirativas desde el inicio de la pandemia. Las mismas afirman, por ejemplo, que ID2020 es propiedad de Bill Gates y responsable del plan de inocular microchips o “identidades digitales” junto con la vacuna para prevenir el COVID-19. Tal afirmación ya fue verificada por AFP Factual.

ID2020 o Alianza Digital por la Identidad es una coalición de organizaciones públicas y privadas que nació en 2016 para avanzar en uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas: “proporcionar acceso a una identidad legal para todos”, según el sitio.

Ethan Veneklasen, director de comunicación de ID2020, dijo a AFP Factual que “una de cada siete personas en todo el mundo carece de una forma reconocida de demostrar su identidad. Esto significa que no pueden acceder a servicios sociales vitales, ejercer sus derechos como ciudadanos y votantes y participar en la economía moderna”.

El objetivo de la iniciativa es cerrar esa brecha a través del desarrollo de un sistema digital en el que el individuo tenga control sobre su identificación personal y datos de salud, y pueda acceder a ellos cuando lo desee, según su sitio web.

En resumen, todas las afirmaciones de la publicación viral resultan falsas. No existen vacunas con “ARN digitalizado” que se activen en el organismo humano de manera remota mediante tecnología 5G a 60 GHZ, combinada con “polvo inteligente”. No hubo en China una inoculación masiva de la vacuna para prevenir el COVID-19 en 2019: a julio de 2020, aún no hay inmunización contra la enfermedad. Tampoco es cierto que el crucero Diamond Princess esté equipado con tecnología 5G, y que detrás de todo este plan se encuentre la iniciativa ID2020; una organización cuyo fin es proveer documentación digital a indocumentados.

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