Personal médico español voluntario en el Hospital El Salvador de San Salvador, tras la muerte de un paciente, víctima del COVID-19, el 12 de agosto de 2020 (Yuri Cortez / AFP)

Las afirmaciones verificadas sobre COVID-19 de la plataforma “Médicos por la verdad”

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El pasado 25 de julio se presentó en Madrid “Médicos por la verdad”, una plataforma que mantiene posturas alternativas o contrarias a cómo se está enfocando y tratando a escala política y sanitaria la pandemia de coronavirus y la enfermedad COVID-19. Por ejemplo, cuestiona la eficacia de las mascarillas o de los test PCR y afirma que el virus puede propagarse a través de las ondas electromagnéticas de las redes 5G. Sus conclusiones fueron compartidas miles de veces en redes sociales, pero no todas son ciertas, según expertos y documentos consultados.

La intervención fue difundida en un vídeo en YouTube de alrededor de una hora y media, y replicada en Facebook, a través de un resumen o de un enlace (1, 2, 3, 4). También circuló en Twitter y en artículos (1, 2, 3, 4) que han llegado a compartirse más de 14.500 veces, según la herramienta de medición de audiencia CrowdTangle.

Algunos usuarios consultaron a AFP Factual por WhatsApp la veracidad de las afirmaciones.

Captura de pantalla del vídeo de la presentación de “Médicos por la verdad” en YouTube, hecha el 31 de julio de 2020

“Médicos por la verdad”, según dijeron sus propios miembros en la presentación, es una plataforma integrada “por más de 140 médicos” que considera que “muchas de las medidas implementadas [contra el nuevo coronavirus y el COVID-19] no han sido las más adecuadas”, razón por la cual se constituyen.

El grupo, que está en contra del confinamiento y del uso generalizado de mascarillas, ha sido cuestionado por avalar teorías desacreditadas para contener o curar el COVID-19.

A continuación, algunas de sus afirmaciones verificadas:

1. La OMS no establece la obligatoriedad para la población sana del uso de las mascarillas, que tienen efectos dañinos: Engañoso

En su intervención, la doctora Natalia Prego Cancelo, colegiada en Pontevedra (noroeste de España) y especializada en medicina general, asegura que la obligatoriedad de las mascarillas solo aplica a “médicos, pacientes y cuidadores [...] pero la obligatoriedad a la población sana no está registrada”. Fundamenta su afirmación en un documento de la OMS del 6 de abril de 2020.

Efectivamente, en ese documento, la OMS decía que “no se ha demostrado que el uso de mascarillas (tanto médicas como de otros tipos) en un entorno comunitario (incluso el uso universal de mascarillas en una comunidad) por personas sanas evite la transmisión de virus respiratorios, incluido el de la COVID-19” y considera “crucial destinar las mascarillas médicas y las mascarillas autofiltrantes de manera prioritaria a los profesionales sanitarios”.

Prego Cancelo intenta reforzar su argumento posteriormente mencionando otro documento del organismo internacional de salud del 5 de junio en el que, según ella, “se volvió a corroborar que la obligatoriedad de las mascarillas, una vez más, lo habían simplemente determinado para médicos, cuidadores, sanitarios y enfermos”.

En este nuevo informe, sin embargo, la OMS actualiza su postura. Si bien reconoce que los estudios respecto de la efectividad de las mascarillas en la población sana no son concluyentes y siguen en curso, admite que, “para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19, los gobiernos deberían alentar al público general a que use mascarilla en situaciones y entornos específicos como parte de un enfoque integral para interrumpir la transmisión del SARS-CoV-2”.

Además, citando otro documento del “8 de abril”, cuya fecha real es 9 de abril, del Centro Europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC) y según ella ratificado por la OMS el 5 de junio, Prego Cancelo dice que el uso de mascarillas por parte de la población sana tiene “efectos dañinos” como “dificultad respiratoria, enfermedades respiratorias, autocontaminación, contaminación del medioambiente, alteraciones de conducta agravadas (...).

Un hombre lleva mascarilla en una mezquita en Tirana, Albania, el 31 de julio de 2020

En ese documento del 5 de junio, la OMS indica como posibles riesgos del uso de mascarillas una “falsa sensación de seguridad”, “dermatitis irritativa o empeoramiento del acné”, “la posibilidad de dolor de cabeza o dificultades para respirar”, “posible aumento de la contaminación de la mascarilla por el usuario debido a la manipulación de esta”, etc. Muchos de los riesgos coinciden con los que enumera Prego Cancelo, pero la OMS en ningún momento sostiene que las mascarillas provoquen enfermedades respiratorias.

Por otro lado, el documento del ECDC solo especifica que las mascarillas pueden ser perjudiciales para grupos de población como niños o personas con enfermedades respiratorias previas, pero recomienda ampliamente su uso, también en personas sanas.

AFP Factual ha verificado numerosas informaciones falsas o engañosas respecto de las mascarillas y el supuesto daño que producen, incluyendo que causan pleuresía y albergan virus, que “producen hipoxia”, que “provocan cáncer” y que “tapan el sistema de ventilación natural”.

2. Las pruebas PCR no son eficaces para detectar el nuevo coronavirus: Engañoso

La doctora Prego Cancelo asegura que la prueba PCR (Reacción en Cadena de Polimerasa) “no determina virus infeccioso”, basándose en un documento de la OMS del 9 de julio. Acto seguido, interviene María José Martínez Albarracín. Tanto el presentador como registros no oficiales la acreditan como licenciada en Medicina y catedrática de Procesos Diagnósticos Clínicos, aunque no aparece en la lista de médicos colegiados en España.

A la fecha de publicación de esta verificación, AFP Factual no obtuvo respuesta de la Universidad de Murcia, donde podría haber completado su licenciatura, para corroborar si efectivamente posee el título en Medicina, ni si ha ejercido la profesión. Tampoco se encontraron registros de una cátedra de Procesos Diagnósticos Clínicos”. Su nombre también aparece en internet asociado a una clínica de homeopatía en Murcia, pero, al llamar, el servicio telefónico anuncia que ese número no existe.

Martínez Albarracín hace referencia a los estudios que identificaron la estructura del nuevo coronavirus publicados en el New England Journal of Medicine y la revista Nature, y asegura: “Esta estructura ya recompuesta (...) se compara con coronavirus y se ve que parece ser que es un coronavirus y que, además, es muy parecido, aproximadamente el 80% de su secuencia genética coincide con el Sars-CoV-1 (...).

“Con este aislamiento más que dudoso lo que se empieza a realizar rápidamente son pruebas diagnósticas que se van a basar en este virus, pero no en el virus completo”, prosigue. Son “test que pueden dar positivo a cualquier fragmento de ARN de un coronavirus o incluso de otras cosas”, asevera Martínez Albarracín, en referencia a los PCR.

Joan Carles March, doctor en Medicina, experto en salud pública y profesor de la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) respondió a AFP Factual que es cierto que la OMS dijo que la PCR “no determina virus infeccioso” en el documento del 9 de julio. Sin embargo, matiza lo siguiente: “Aunque una prueba PCR no puede captar la presencia del virus en su totalidad, o determinar al 100% que una persona tenga el virus, es el medio más sensible que tenemos para detectar que el virus ha estado ahí”.

“Es tan absurdo plantear la ineficacia total de las PCR por que no contengan toda la cadena del virus como plantear que son absolutamente eficaces en determinar si la persona está infectada y lo transmite. Hoy por hoy, sin embargo, es el medio más eficaz para determinar esa presencia, por mínima que sea. Podemos no tomar medidas porque no sabemos con toda la certeza si la PCR detecta el virus totalmente o da algunos falsos positivos, y exponernos a un riesgo descontrolado; o podemos tomarlas preventivamente en base a los indicios que nos da la PCR”, dijo March.

En el mismo sentido se expresó en declaraciones a AFP Factual Magdalena Montt Guevara, doctora en Neurociencia y Ciencias Endócrinas-Metabólicas en la Universidad de Pisa. Esta técnica “es extremadamente sensible, con cuantificación confiable de bajos niveles de virus y alta precisión y reproducibilidad en un amplio rango dinámico”, dijo y destacó que, “de todas las técnicas de cuantificación disponibles, tiene la más alta sensibilidad, reproducibilidad, simplicidad”.

Montt Guevara también precisó que “no se necesita una carga elevada [de SARS-CoV-2] para estar enfermo”.

Una mujer se somete a una prueba PCR en Katmandú, el 28 de julio de 2020

Por otro lado, el investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET) y miembro de la Asociación Argentina de Virología (SAV) Juan Carballeda, afirmó a AFP Factual: “La PCR tiene ventajas y desventajas pero lo que detecta es la presencia de genoma de virus y eso es indudable”.

“Si hay presencia de genoma de virus, es porque hay presencia del virus. Ese genoma puede estar dentro de una célula infectada, dentro de un exosoma [vesículas extracelulares], o en partículas virales liberadas en el hisopado que se le hizo a la persona. En todos esos casos hay infección viral y la persona tiene presencia de SARS-CoV-2”, agregó.

En concreto, sobre que las PCR puedan confundir el SARS-CoV-2 con otros coronavirus como el SARS-CoV-1, Kenneth Witwer, profesor de patología y neurología molecular y comparativa en la Escuela de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, en Estados Unidos, explicó a AFP Factual que los dos virus están estrechamente relacionados, y algunas pruebas que fueron diseñadas originalmente para el SARS-CoV-1 también podrían "funcionar" para el SARS-CoV-2. “De hecho, nuestro amplio conocimiento del SARS-CoV-1 nos permitió identificar el SARS-CoV-2 como un virus relacionado casi de inmediato”, dijo.

Witwer también aseguró que quienes como él trabajan con PCR toman “medidas para garantizar que las pruebas sean exquisitamente específicas”.

Además, Witwer recordó que el SARS-CoV-1 ya no circula en la población humana, con lo que, a menos que exista la necesidad clínica de diagnosticarlo nuevamente, un test que reaccione a ambos virus no supone un problema.

La OMS, que defiende el uso de pruebas PCR para detectar el alcance y los focos de la infección, publicó en enero pasado un documento con guías para aplicar esta metodología para el SARS-CoV-2.

3. Correlación entre la vacuna de la gripe y formas graves de COVID-19: Sin pruebas

Prosiguiendo con su intervención, Martínez Albarracín dice que “hay estudios estadísticos que correlacionan con bastante probabilidad la vacuna de la gripe con el COVID-19 grave”, sin mencionar cuáles.

La integrante de Médicos por la Verdad dice que no están negando la enfermedad, pero llama a investigar la correlación y plantea: “Una segunda vacuna podría proporcionar una enfermedad muchísimo más grave y entonces luego decirnos que es una segunda ola, un rebrote o yo qué sé qué”.

Este supuesto vínculo entre la vacuna de la gripe y el COVID-19 ya ha sido evocado anteriormente. Quienes lo defienden se basan en un estudio realizado en Estados Unidos llamado “Vacunación contra la influenza e interferencia del virus respiratorio entre el personal del Departamento de Defensa durante la temporada de influenza 2017–2018”, disponible aquí.

El doctor Jason McLellan, profesor asociado de biociencias moleculares de la Universidad de Texas en Austin, dijo al equipo de verificación de la AFP que los datos en los que se basa el estudio corresponden a la temporada de gripe 2017-2018, antes de que se descubriera el nuevo coronavirus. Por ese motivo "no se pueden hacer afirmaciones sobre las vacunas contra la gripe y el SARS-CoV-2 / COVID19".

Además, el autor del texto, Greg G. Wolff, aseguró lo siguiente en una carta posterior a la publicación del estudio, para contrarrestar la polémica: “Los datos de este estudio no pueden y no deben ser interpretados para representar ningún tipo de relación o asociación de la vacuna contra la gripe con la enfermedad COVID-19. Los resultados de este estudio no respaldan la posición antivacunas de evitar la vacuna de la gripe estacional y, de hecho, deben interpretarse de la manera opuesta, ya que la protección contra la gripe se asoció a la recepción de la vacunación y también se observó una ligera disminución en las probabilidades de infección por otros virus respiratorios”.

Los resultados del estudio muestran que un 7,8% de las personas que recibieron una vacuna contra la gripe dieron positivo para un coronavirus, en comparación con el 5,8% de las personas que no recibieron una vacuna contra la gripe. Pero según Wolff, el coronavirus en cuestión corresponde a cuatro coronavirus anteriores al SARS-Cov-2: 

“Los resultados de coronavirus en este estudio representaron las cuatro cepas endémicas de coronavirus que circularon regularmente (229E, NL63, OC43 y HKU1) durante la temporada de gripe 2017-2018, no el nuevo coronavirus (COVID-19)”.

Además, el doctor Jason Newland, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington, dijo en el mismo sentido a la AFP que se trata de “un virus nuevo. La vacuna contra la gripe no tendrá impacto alguno, ni para bien ni para mal".

4. La hidroxicloroquina es efectiva en el tratamiento de una forma leve de COVID-19: Sin pruebas

Martínez Albarracín continúa evocando los tratamientos para el COVID-19: “Lo que se ha visto es que la COVID-19 empieza primeramente con un síndrome leve que a lo largo de una semana en algunas personas puede agravarse mucho. Entonces, cuando el síndrome es leve se puede tratar muy bien con hidroxicloroquina (…).

Ante esto, Gorka Orive, doctor en Farmacia y profesor titular de la misma disciplina en la Universidad del País Vasco (España), asegura que “no hay ninguna evidencia que demuestre la eficacia de la hidroxicloroquina en pacientes de coronavirus, ni en síndrome leve o grave”.

“Al principio de la pandemia salieron unos ensayos experimentales hechos en hospitales franceses que dieron al gobierno de ese país razones para creer que la hidroxicloroquina podría ser eficaz. La misma postura adoptó Estados Unidos. Sin embargo, eran estudios pequeños que han sido contradichos por estudios más amplios y que han obligado a retirar la hidroxicloroquina porque, realmente, a día de hoy, no se observa su eficacia a gran escala, más allá de casos aislados”, dice Orive.

“Es más, esos estudios más amplios han mostrado que la hidroxicloroquina puede tener efectos adversos a nivel cardiaco y ni siquiera se ha observado su eficacia en modelos animales”, añade.

Por su parte, el doctor Julian Leibowitz, experto en coronavirus y profesor de patogénesis microbiana e inmunología en la Universidad de Texas A&M, se pronunció en el mismo sentido por correo electrónico a finales de julio: “Múltiples estudios muestran que esto [la eficacia de la hidroxicloroquina] es incorrecto”.

La doctora Shelley Payne, directora del Centro LaMontagne Center para Enfermedades Infecciosas en la Universidad de Texas en Austin, coincidió con las afirmaciones anteriores.

“No son curas del virus. No hay evidencia de que la hidroxicloroquina sea efectiva ni como tratamiento ni como profiláctico”, dijo por correo electrónico.

Además, el doctor Benjamin Neuman, experto en coronavirus que dirige el departamento de Ciencias Biológicas en la Universidad de Texas A&M, dijo también vía correo electrónico que la “hidroxicloroquina y la azitromicina dieron buenos resultados, juntas y separadas, en algunos estudios pequeños que generaron una gran esperanza”. Sin embargo, “ambas fallaron claramente más allá de la duda razonable en estudios más amplios”, necesarios para determinar si son, de hecho, efectivas.

En junio, la FDA (Agencia de Estados Unidos para los Medicamentos y los Alimentos) “determinó que la cloroquina y la hidroxicloroquina son poco efectivos en el tratamiento de la COVID-19”, después de que se hubiese autorizado su uso en casos de emergencia que permitía su aplicación en pacientes hospitalizados por la enfermedad.

La OMS también anunció en julio que interrumpió los ensayos con hidroxicloroquina en pacientes con esta nueva enfermedad, al considerar que no reduce “la mortalidad en los enfermos de COVID-19 hospitalizados o dan lugar a una disminución muy leve”.

5. Anticoagulantes, antiinflamatorios y respiradores ineficaces: Engañoso

“Hasta que unos médicos italianos valientes no empezaron a hacer autopsias y vieron que lo que había un síndrome de coagulación intravascular diseminada, y que había que dar anticoagulantes y antiinflamatorios, no se empezaron a salvar vidas, porque los respiradores tampoco valían con un pulmón que está absolutamente con todos sus vasos, los endotelios vasculares destrozados”, prosigue Martínez Albarracín.

Un trabajador desinfecta la Plaza del Duomo de Milán, en Italia, el 31 de marzo de 2020

Es cierto que existe un estudio sobre autopsias en cadáveres de fallecidos por COVID-19 en Italia. En él se señala que se observaron trombos en pequeños vasos sanguíneos en 33 de los 38 pacientes analizados. Los autores concluyen que el COVID-19 está vinculado con “problemas de coagulación de la sangre y con trombosis”

El texto, que fue publicado el 22 de abril, sostiene además que todos los pacientes tenían neumonía. “En el momento de su hospitalización, todos los pacientes dieron positivo y mostraron signos clínicos y radiológicos de neumonía”, dicen los resultados del estudio, aún no revisado por pares, un paso imprescindible para corrobrar la validez e idoneidad de una investigación científica.

El mismo Ministerio de Salud de Italia negó en un comunicado del 29 de mayo que el país hubiera encontrado la cura para el COVID-19. “Las terapias disponibles actualmente se siguen basando en el tratamiento de los síntomas de la enfermedad, proporcionando terapias de apoyo (por ejemplo, terapia de oxígeno, manejo de líquidos) a personas infectadas”, señala.

A la fecha de publicación de este artículo, la OMS indica que “ningún medicamento ha demostrado prevenir o curar esa enfermedad”.

Por su parte, el doctor Carlos Jiménez, presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) señaló a AFP Factual vía telefónica que “una de las complicaciones que se han detectado en la enfermedad [COVID-19] son coagulaciones en su fase tardía, en forma de tromboembolismo pulmonar”.

En este sentido, Jiménez afirma que, “si los parámetros clínicos y analíticos lo aconsejan, se pueden aplicar anticoagulantes que pueden llegar a salvar la vida del paciente”.

Sobre el uso de antiinflamatorios, Jiménez recuerda que, al igual que el uso de anticoagulantes, no se puede afirmar tajantemente que sean fármacos eficaces contra el COVID-19 porque su aplicación siempre depende de los criterios clínicos y analíticos sobre cada paciente.

“Necesitamos ensayos clínicos perfectamente controlados para obtener conclusiones claras. Ahora mismo, las conclusiones sobre el uso de estos fármacos no son suficientemente claras para afirmar que este fármaco u otro es eficaz o no lo es”, dice.

Por su parte, el profesor de Farmacia Gorka Orive añade que la cortisona, un antiinflamatorio, “sí se ha mostrado eficaz” en casos específicos. Pero insiste, al igual que Jiménez, en que “las soluciones saldrán de los grandes estudios en curso, no de casos concretos de éxito como el de un equipo médico italiano, por ejemplo”.

El profesor insiste en que, en la actualidad, los grandes ensayos clínicos Recovery, a cargo de la Universidad de Oxford, y Solidaridad, a cargo de la OMS y aún no concluidos, permitirán un conocimiento más global sobre la eficacia de fármacos contra el COVID-19, más allá de aquellos ejemplos particulares y aislados que han salido a la luz en los últimos meses.

Acerca del uso apropiado de los ventiladores o respiradores, el doctor Jiménez asegura, de nuevo, que la ventilación mecánica no invasiva o invasiva debe aplicarse siempre de acuerdo a parámetros clínicos y analíticos de cada caso. La ventilación mecánica, “utilizada de manera correcta, ha salvado muchas vidas”, afirma.

La guía de la OMS sobre el manejo clínico de la IRAG (infección respiratoria aguda grave), dice: “Aunque la mayoría (81%) de las personas con COVID-19 presentan cuadros leves sin complicaciones (…) aproximadamente un 5% debe ser tratado en unidades de cuidados intensivos (UCI). De los enfermos críticos, la mayoría requiere ventilación mecánica. El diagnóstico más frecuente en los pacientes con COVID-19 grave es la neumonía grave”.

6. El dióxido de cloro, el ozono y el peróxido de hidrógeno son tratamientos preventivos comprobados contra el COVID-19: Falso

Martínez Albarracín también asegura que el “ozono, el dióxido de cloro y el peróxido de hidrógeno” son “tratamientos preventivos” contra el COVID-19, algo que ella dice que está “comprobado”.

Consultada por estas tres sustancias, la doctora Ana Ferrer Dufol, responsable de la Unidad de Toxicología Clínica del Hospital Clínico Universitario de Zaragoza y presidenta de la Fundación Española de Toxicología Clínica (FETOC), aseguró a AFP Factual que estos productos “solo se han propuesto para fines desinfectantes o potabilizadores de agua a niveles muy bajos”.

“Estas tres sustancias son químicamente oxidantes intensos, lo que quiere decir que destruyen las proteínas (...) Son sustancias con efectos cáusticos que destruyen las células con las que entran en contacto y terminan por producir necrosis, pasando antes por la inflamación”, añade, en referencia a la inhalación de estas sustancias en forma de gas o su ingesta en forma de líquido.

Por su parte, Daniel Pérez, epidemiólogo del Hospital de Infectología de La Raza en Ciudad de México, dijo a AFP Factual que el dióxido de cloro sólo es efectivo para prevenir el esparcimiento del nuevo coronavirus en superficies o en agua.

“El clorito de sodio y el dióxido de sodio son sustancias muy corrosivas. El clorito al ponerlo sobre piel sana produce quemaduras químicas. Inhalarlos, inyectarlos o consumirlos pueden generar daños a la salud, ni hablar de ingerirlo porque puede causar una intoxicación”, advirtió.

El 20 de abril, la Asociación Toxicológica Argentina publicó un comunicado detallando los peligros de consumir la sustancia: “Se comercializan productos a base de dióxido de cloro y/o clorito de sodio publicitados como tratamiento médico, sin ninguna evidencia científica que apoye su seguridad y eficacia y que, además, representan un riesgo cierto para la salud de las personas que lo consumen”.

La FDA se expresó en un sentido parecido sobre los productos de consumo de dióxido de cloro, también conocidos como Solución Mineral Milagrosa (MMS, por sus siglas en inglés), cuya ingesta comparó con beber “lejía”.

Por su parte, la Asociación Internacional del Ozono (IOA, por sus siglas en inglés) señala que no existen pruebas de la eficacia de este gas contra el nuevo coronavirus. “Mientras que el ozono es altamente eficaz para la inactivación de muchos virus, la IOA no tiene conocimiento de ninguna investigación ni de pruebas que se hayan realizado específicamente con el coronavirus SARS-CoV-2”, dice el comunicado.

El profesor Orive, por otro lado, aclara que el dióxido de cloro, el ozono y el peróxido de hidrógeno “son productos de tipo desinfectante en objetos o superficies, unos mecanismos de transmisión del virus que, con el paso del tiempo, están más descartados”.

“El ozono se ha usado en algunas terapias como desinfectante o antiséptico, pero en las grandes revistas científicas no hay ningún tipo de documentación sobre estos productos en relación con el nuevo coronavirus”, añade.

Por último, sobre el peróxido de hidrógeno, se ha mostrado su efectividad parcial contra el nuevo coronavirus como desinfectante en los alimentos. 

Virginia Natero, magíster en Nutrición y Salud Pública, profesora adjunta del Departamento de Alimentos de la Escuela de Nutrición, de la Universidad de la República, Uruguay, explicó a la AFP a fines de  mayo que, aunque existen varios estudios (1) que han explorado el uso del agua oxigenada (peróxido de hidrógeno) como desinfectante de alimentos “no hay un consenso internacional” acerca del mismo. 

“Las publicaciones plantean que [el agua oxigenada] se puede usar, pero hay otras metodologías más efectivas y hay algunos alimentos en los cuales el peróxido de hidrógeno puede dañar la calidad, como las frutillas [fresas] o los hongos”, detalló la nutricionista.

7. El nuevo coronavirus se puede extender a través de la tecnología 5G: Falso

El presentador del evento, el doctor Ángel Ruiz Valdepeñas, conocido en España por ser un negacionista de la pandemia, asegura que el nuevo coronavirus puede extenderse a través de la “contaminación electromagnética de la tecnología 5G”

La OMS niega que las redes o antenas 5G de telefonía móvil puedan facilitar la propagación del virus.

“Los virus no se desplazan por las ondas electromagnéticas ni las redes de telefonía móvil. La COVID-19 se está propagando en numerosos países en los que no existe una red 5G”, dice la OMS.

Un hombre protesta contra la tecnología 5G en Bruselas, el 5 de junio de 2020

Por su parte, el doctor Luis A. Pérez Romasanta, jefe de Oncología Radioterápica en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, añadió, en declaraciones a AFP Factual en mayo: “No se ha observado en los seres vivos expuestos a ondas 5G ninguna alteración respiratoria ni del metabolismo energético a nivel celular. Mucho menos las alteraciones respiratorias dramáticas propias de la neumonía por SARS-CoV-2”.

AFP Factual ya ha hecho otras verificaciones sobre por qué el COVID-19 y la aplicación de la tecnología 5G no están relacionadas.

 

En conclusión, las principales afirmaciones de “Médicos por la verdad” en su acto de presentación oficial, supuestamente fundamentadas en la OMS y otras fuentes oficiales, son engañosas porque se basan en ensayos, información y casos aislados sobre los que no se pueden extraer conclusiones absolutas. Además, algunas de sus afirmaciones han sido ampliamente contradichas por la comunidad científica o no se cuenta, en la actualidad, con la evidencia suficiente para respaldarlas.

*Esta verificación fue realizada en base a la información científica y oficial sobre el nuevo coronavirus disponible a la fecha de esta publicación

EDIT 21/08: Añade tabla con número de casos de contagios y muertes.
Rafael Martí
AFP Factual
CORONAVIRUS