El documento "Investigación COVID revisada por pares” sobre mascarillas no fue hecho por la OMS

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Una imagen que parece mostrar una publicación oficial de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha sido compartida cientos de veces en redes sociales desde principios de junio en entradas que buscan con ello demostrar que el organismo no recomienda el uso de mascarillas durante la pandemia de COVID-19. Pero el documento no es auténtico, no fue hecho por la OMS. Además, los estudios científicos que aparecen mencionados allí fueron citados de manera incompleta y sacados de contexto. La OMS, al igual que muchos otros organismos de salud, recomienda el uso de máscaras para ayudar a frenar la propagación del nuevo coronavirus.

La imagen del supuesto documento circula en Facebook (1, 2 y 3), Twitter e Instagram (1 y 2). “El documento que evidencia la inefectividad de la mascarilla, en base a las propias recomendaciones de la OMS”, se lee en algunas entradas que incluyen una imagen con el logo de la OMS y el título “Investigación COVID revisada por pares” fechada el 5 de junio de 2020. A continuación, la imagen incluye cuatro afirmaciones extraídas de diferentes artículos científicos.

El mismo texto fue compartido en inglés.

Captura de pantalla realizada el 26 de agosto de 2020 de una publicación en Instagram

1. “No hay evidencia directa (de estudios sobre COVID-19 y personas sanas en la comunidad) sobre la efectividad del enmascaramiento universal [sic] de personas sanas”: Engañoso

Esta afirmación es presentada como una cita extraída de un estudio de 2012 titulado "Mascarillas, higiene de las manos y la gripe entre los adultos jóvenes: Un ensayo de intervención aleatoria".

Pero ese estudio se llevó a cabo durante la temporada de gripe de 2007-2008, y no durante la pandemia de COVID-19, con el objetivo de evaluar si el uso de las mascarillas y de una buena higiene de manos permitía reducir los índices de enfermedades similares a la gripe.

Los autores concluyeron que las mascarillas y la higiene de las manos combinadas pueden reducir la tasa de casos” y que “estas medidas no farmacéuticas deberían recomendarse en lugares muy concurridos al comienzo de una pandemia de gripe”.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de  Estados Unidos (CDC) señalaron recientemente un estudio que descubrió que el uso universal de mascarillas ayudó a mitigar la propagación del nuevo coronavirus en un salón de belleza de Missouri en el que dos estilistas portadores del SARS-CoV-2 entraron en contacto con 139 clientes antes de ser sintomáticos. No se sabe de ningún cliente que haya sido infectado.

Erin Silverman, Coordinadora de Investigación Clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad de Florida, dijo a AFP por correo electrónico: "El abrumador peso de la evidencia apoya el uso de mascarillas para la prevención de la transmisión por aire y por gotas".

2. “Un estudio que evaluó el uso de una máscara de tela en un centro de atención médica descubrió que los trabajadores de la salud que usaban máscaras de tela de algodón tenían un mayor riesgo de contraer enfermedades similares a la gripe en comparación con aquellos que usaban una máscara médica”: Engañoso

Esta afirmación cita un estudio de 2015 publicado en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos titulado "Un ensayo aleatorio de un grupo de máscaras de tela comparadas con máscaras médicas en trabajadores de la salud".

La investigación concluye que los trabajadores que sólo llevaban máscaras de tela tenían mayores tasas de infección, pero sus autores sin embargo sí defienden la necesidad de protección. 

Además, los mismos autores publicaron una nota a la luz de la pandemia de COVID-19, en la que abogan por que los trabajadores de la salud sólo estén expuestos a los pacientes cuando dispongan de una protección respiratoria adecuada.

3. “Muchos países han recomendado el uso de mascaras de tela/cubiertas faciales para el público en general (A partir de junio de 2020), el uso generalizado de mascaras por parte de personas sanas en el entorno comunitario aún no esta respaldado por evidencia científica directa o de alta calidad. Hay posibles daños a considerar”: Verdadero, pero...

Esto fue incluido por la OMS en la guía sobre el uso de mascarillas actualizada y publicada el 5 de junio pasado, como puede verse en la captura a continuación. 

Sin embargo, las publicaciones viralizadas en redes sociales omitieron el párrafo que le sigue, en el que la OMS se señala que, teniendo en cuenta los estudios sobre la transmisión en pacientes presintomáticos y asintomáticos, los datos del uso de mascarillas en varios países, entre otros parámetros, “la OMS ha actualizado las orientaciones con miras a aconsejar que, para prevenir la transmisión comunitaria de la COVID-19, los gobiernos deberían alentar al público general a que use mascarilla en situaciones y entornos específicos como parte de un enfoque integral para interrumpir la transmisión del SARS-CoV-2”.

Captura de pantalla realizada el 26 de agosto de 2020 de la página 8 de la guía sobre el uso de mascarillas de la OMS del 5 de junio de 2020

En este punto, además, la publicación viral detalla cuáles son los posibles daños” mencionados: “Una falsa sensación de seguridad, que conduce a una adherencia potencialmente menor a otras medidas preventivas criticadas”; “dificultad para comunicarse claramente” y “desventajas para las personas con enfermedades mentales, las personas mayores con deterioro cognitivo, las personas con asma o problemas respiratorios crónicos, las personas que han tenido un trauma facial, las personas que viven en ambientes cálidos y húmedos”.

Estas advertencias son algunas de las que aparecen mencionadas en la guía de la OMS.

Captura de pantalla realizada el 26 de agosto de 2020 de las páginas 9 y 10 de la guía sobre el uso de mascarillas de la OMS del 5 de junio de 2020

En el documento la OMS hace un relevamiento de ventajas y desventajas del uso de mascarillas en distintos contextos y alienta a los gobiernos nacionales a basarse en ellos así como en las circunstancias, la cultura, la disponibilidad de mascarillas, los recursos necesarios y las preferencias de la población en la localidad” para decidir sobre la obligatoriedad de su uso.

Más allá de la posición de la OMS, respecto de la falsa sensación de seguridad”, Chou señaló que existe evidencia de que, por el contrario, “la gente se distancia físicamente un poco más cuando el uso de mascarillas es obligatorio”.

En el mismo sentido, los autores de una publicación de abril de 2020 en el semanario médico The Lancet señalan: “No tenemos conocimiento de ninguna evidencia empírica de que el uso de máscaras signifique que se pasen por alto otros enfoques para el control de la infección".

Una investigación publicada el 26 de julio por investigadores de la Universidad de Cambridge y el King’s College de Londres que examinaron seis estudios sobre el tema, concluye que “cada vez hay más pruebas de que el uso de protecciones faciales reduce la propagación del SARS-CoV-2, y las limitadas pruebas disponibles no apoyan la preocupación de que su uso afecte negativamente a la higiene de las manos”.

“Aunque sigue habiendo incertidumbre acerca de la magnitud del efecto de la inclusión de las protectores faciales dentro de un paquete de medidas para reducir la transmisión, el peso de las pruebas de los estudios de laboratorio y de observación justifica su uso”, afirman los investigadores.

4. “Un estudio reciente de 455 individuos mostró que las personas asintomáticas no están causando infecciocidad [sic]”: Engañoso

Esta aseveración se basa en una investigación de mayo de 2020 titulada “Estudio sobre la inefectividad de los portadores asintomáticos de SARS-CoV-2”. Sin embargo, las conclusiones de ese documento no son tan contundentes: “La infecciosidad de algunos portadores asintomáticos del SARS-CoV-2 podría ser débil”, afirman.

Además, Erin Silverman, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Florida, junto a un equipo de investigadores han cuestionado la metodología con la que se realizó ese estudio y han argumentado que "los autores deberían haber tomado medidas para asegurar que sus hallazgos no se malinterpreten como 'prueba' de que el SARS-CoV-2 es poco o nada infeccioso".

En un correo electrónico a la AFP, Silverman explicó: “Los autores reconocieron que su trabajo estaba limitado por el hecho de que se trataba de un único estudio de caso, pero luego dieron marcha atrás y plantearon una afirmación que parece un poco contundente".

Los autores del estudio no respondieron a las consultas de la AFP.

En una revisión de evidencia publicada en junio de 2020, los investigadores Daniel Oran y Eric Topol, del Scripps Research Translational Institute, concluyeron que “las personas asintomáticas parecen representar aproximadamente entre el 40 y el 45% de las infecciones por el SARS-CoV-2, y pueden transmitir el virus a otras personas durante un período prolongado, de tal vez más de 14 días".

Como verificó AFP Factual, ser un paciente asintomático de COVID-19 no significa que no pueda contagiar la enfermedad. En esa verificación, el epidemiólogo Jorge Rodríguez, profesor e investigador del Instituto de Salud Pública de la Universidad Javeriana, en Colombia, explicó que “una persona asintomática no desarrolla el virus en su cuerpo, pero por supuesto puede llegar a ser transmisor del agente infeccioso porque tiene la carga viral”.

El infectólogo Juan Carlos Cataño, profesor de la Universidad de Antioquia, en Colombia, en tanto, sostuvo que “los asintomáticos tienen el virus y por tanto son capaces de transmitirlo”. Sin embargo, detalló: “Lo que puede pasar es que sean menos infectantes que una persona que tenga síntomas. Es simple: alguien que tose o estornuda es más infeccioso que alguien que no lo hace, pero eso no significa que si ambos tienen el virus, el que no tose o no estornuda no lo transmite, porque solo con hablar lo puede contagiar”.

Cambios y actualizaciones

La posición sobre el uso de mascarillas de la OMS ha ido cambiado desde que surgió el brote en Wuhan (China) a fines de 2019. Las recomendaciones iniciales estaban centradas en reservar las máscaras quirúrgicas para los trabajadores de la salud y los enfermos. 

Estas fueron actualizadas el 5 de junio de 2020, cuando la OMS pasó a recomendar a los gobiernos que alentaran al público en general a usar tapabocas.

"A la luz de la evolución de la evidencia, la OMS aconseja que los gobiernos alienten al público en general a usar máscaras en los lugares donde la transmisión es generalizada y el distanciamiento físico es difícil", dijo ese día el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus.

Otros organismos de salud también apoyan su uso.

El 14 de julio, el director de los CDC, el Dr. Robert Redfield, dijo en una declaración: "Las máscaras de tela son una de las armas más poderosas que tenemos para frenar y detener la propagación del virus - en particular cuando se usan universalmente dentro de un entorno comunitario".

Las autoridades sanitarias argentinas indican que el uso de tapabocas “no reemplaza las medidas de distanciamiento social ni la necesidad de mantener la distancia de dos metros con otras personas, pero es una medida adicional más de seguridad y prevención” y enfatizan la importancia de que la tela utilizada cubra por completo completo la nariz, boca y mentón.

Silverman dijo a la AFP: "Es desafortunado que tantas muertes evitables ocurrieran antes de que el uso de la máscara fuera considerado por la mayoría como efectivo, o al menos como algo que valiera la pena".

AFP Factual ha verificado varios (1, 2 y 3) contenidos falsos y engañosos que circulan en redes sociales respecto de los tapabocas.

En conclusión, el supuesto documento sobre el uso de las mascarillas durante la pandemia del COVID-19 atribuido a la OMS no es auténtico. Además incluye aseveraciones que fueron sacadas de contexto. La organización, al igual que muchos otros organismos de salud, recomienda el uso de máscaras para ayudar a frenar la propagación del nuevo coronavirus, como parte de un conjunto de medidas que incluyen la distancia social y la buena higiene de manos.

EDIT 27/08: añade metadatos detrás de esta verificación.
 
Nadia Nasanovsky
CORONAVIRUS