El dióxido de cloro no tiene propiedades que hayan sido aprobadas para tratar la hepatitis

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En un video visualizado decenas de miles de veces en redes sociales desde mayo de 2022, Andreas Kalcker, quien se presenta como “investigador biofísico”, asegura que el dióxido de cloro cura todos los tipos de hepatitis. Pero la afirmación es falsa. Esa sustancia de fabricación casera no tiene propiedades que hayan sido aprobadas como tratamiento para enfermedades hepáticas, y su utilización puede resultar tóxica, de acuerdo con expertos consultados.

En el video, compartido en Facebook, Twitter, Instagram, Telegram y TikTok, Kalcker asegura que el dióxido de cloro “es uno de los mejores tratamientos para enfermedades hepáticas” ya que logra “limpiar y oxigenar” el hígado. Incluso, dice, es efectivo para tratar “la hepatitis rara” que afecta a los niños, en referencia a la hepatitis aguda grave de origen desconocido registrada en abril de 2022.

El “biofísico” aconseja administrar la sustancia por vía oral o vía rectal, “dependiendo de la gravedad del caso”.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook hecha el 7 de junio de 2022

El fragmento, de casi dos minutos de duración, corresponde a un video más largo transmitido a fines de abril de 2022 en las redes sociales de la “Coalición Mundial por la Salud y la Vida” o Comusav, una organización que nació durante la pandemia de covid-19 y cuya misión -afirman- es promover “el uso terapéutico del dióxido de cloro” y “despertar la conciencia de todas las personas”. El grupo ofrece varios cursos de preparación y administración de la sustancia, incluido un “máster” virtual cuyo costo es de 595 euros (unos 630 dólares).

En el video, organizado para responder preguntas del público, Kalcker invita a los espectadores a postular a una pasantía para “investigar” el dióxido de cloro en su laboratorio de Lichtenstein durante junio. Quienes resulten seleccionados deben abonar 2.900 francos suizos (unos 2.960 dólares), valor que no incluye pasajes, estadía, alimentos ni transporte.

Dióxido de cloro: falsas promesas y denuncias

El dióxido de cloro o “CDS” es una combinación de clorito sódico y ácido clorhídrico de fabricación casera, que se promociona como “cura” o “solución” para cualquier afección, trastorno o enfermedad del ser humano, desde picaduras de insectos y acné, hasta cáncer, alzheimer o autismo. También se promociona como método anticonceptivo.

Andreas Kalcker es uno de sus principales promotores en América Latina y España. Ha sido objeto de varias investigaciones y denuncias debido a sus tratamientos pseudocientíficos, tanto por la justicia española en 2019, como por el Colegio Oficial de Médicos de Alicante (COMA), en 2018. En enero de 2021, un fiscal federal argentino abrió una investigación penal en su contra por promover el consumo de dióxido de cloro.

En 2016, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica de Argentina (Anmat) emitió un comunicado donde recomendaba abstenerse del consumo de la también denominada MMS ("Solución Mineral Milagrosa"), ya que no había sido aprobada para su uso como fármaco y “puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea e intoxicaciones”.

Ante la aparición del SARS-CoV-2, el virus causante del covid-19, Kalcker aseguró que el dióxido de cloro prevenía y curaba la enfermedad, afirmación falsa ya verificada por la AFP, y sobre la que alertaron autoridades sanitarias de varios países latinoamericanos (1, 2, 3), así como la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos.

En Argentina, el consumo de la sustancia ha dejado víctimas fatales. De acuerdo con reportes en la prensa colombiana, hubo cinco intoxicaciones en ese país durante los primeros meses de 2021.

Nelson Varela, doctor en ciencias biomédicas y académico en medicina de la Universidad de Chile, dijo a la AFP en diciembre de 2021 que no existe ningún estudio que demuestre que la sustancia tenga efectos beneficiosos para alguna enfermedad humana, y agregó que es “tremendamente irregular” que un fármaco se prepare en casa: “Nadie puede preparar un medicamento en su casa. Para que algo sea medicamento, debe pasar por estudios clínicos”, dijo.

En efecto, no hay estudios clínicos serios que avalen el uso médico del dióxido de cloro. Tanto Comusav como Kalcker se limitan a “demostrar” su eficacia únicamente a través de testimonios personales.

La hepatitis ya tiene tratamientos efectivos

La hepatitis es una inflamación de las células hepáticas originada, en la mayoría de los casos, por un virus. También puede producirse por consumo excesivo de alcohol o por intoxicación con algunos medicamentos o sustancias. Existe, además, una hepatitis autoinmune.

Las cepas principales del virus de la hepatitis son las de los tipos A, B, C, D, y E. Si bien todas ellas causan enfermedad hepática, se diferencian en los modos de transmisión, la gravedad de la enfermedad, la distribución geográfica y los métodos de prevención y tratamiento.

De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), 325 millones de personas sufren hepatitis B y/o C en todo el mundo, y estos tipos son la causa más común de defunciones relacionadas con cirrosis hepática, cáncer y hepatitis viral. Las hepatitis A y B pueden prevenirse con vacunas.

El hepatólogo Esteban González Ballerga, jefe del servicio de gastroenterología del Hospital de Clínicas en Buenos Aires, dijo a AFP Factual que dichas vacunas han sido altamente efectivas para prevenir la enfermedad, sobre todo en la población infantil. “La gran deuda es que los adultos se vacunen”, señaló.

 “La recomendación de la OMS y de todas las sociedades científicas es testearse una vez en la vida. Si no tuviste ni tenés hepatitis A o B, vacunate. Si sos positivo para hepatitis C, que es muy poco probable, hoy es una enfermedad fácilmente curable con dos meses de tratamiento”, dijo.

 

Patricia Gallardo, especialista en hepatología y trasplante hepático y directora ejecutiva de Fundación Sayani en Argentina, dijo a la AFP que no existe un tratamiento específico antiviral para la hepatitis A.

“Son cuadros agudos que generalmente se resuelven espontáneamente”, explicó. “Las formas graves pueden desencadenar fallas hepáticas fulminantes y requerir internación y/o trasplante. Antes era la primera causa de trasplante hepático en niños. Pero, desde que existe la vacuna, no hay reportes de trasplante en niños por esta causa”.

Respecto a la hepatitis B, el tratamiento antiviral administrado por vía oral “es altamente efectivo y disminuye el desarrollo de cirrosis, cáncer de hígado y mortalidad global”, subrayó la especialista.

No hay tratamiento específico para la hepatitis aguda grave de origen desconocido de reciente aparición, de la que, al 9 de junio de 2022, se reportaron 700 casos en todo el mundo. “Sí hay tratamiento de sostén, que dependerá de la evolución de la hepatitis”, dijo Gallardo.

Un niño posa cerca de una representación del virus de la hepatitis en el Día Mundial de la Hepatitis en Mumbai, el 28 de julio de 2014 ( AFP / Punit Paranjpe)

Peligro de intoxicación

En la base de datos PubMed de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos no hay registro de estudios que demuestren la efectividad del dióxido de cloro en tratamientos hepáticos. En cambio, hay varias investigaciones (1, 2, 3) relacionadas con envenenamiento por dicha sustancia.

El doctor W. Charles Huskins, médico de enfermedades infecciosas pediátricas de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, dijo a AFP Factual que no hay estudios científicos que prueben que el dióxido de cloro es eficaz en el tratamiento de las enfermedades hepáticas, y aclaró que ningún tratamiento de las causas infecciosas de la hepatitis implica "limpiar y oxigenar" el hígado, como asegura Andreas Kalcker.

Para Gallardo, “esa sustancia y sus componentes o derivados son considerados oxidantes, por lo cual podría provocar daño celular y llevar a una hepatotoxicidad”. 

Huskins opina en la misma línea: “Podría haber toxicidad directa en los tejidos del tracto gastrointestinal superior e inferior por la administración de dióxido de cloro por vía oral o rectal. Y puede producir consecuencias en otros órganos internos dependiendo de la cantidad absorbida”.

Sara Hassan, hepatóloga de trasplantes pediátricos del Centro Infantil de la Clínica Mayo en Rochester,  fue enfática: “Si el dióxido de cloro se ingiere o se introduce por vía rectal, puede causar daños en el tracto gastrointestinal. Los daños dependerán probablemente de la dosis, la concentración y la duración de la exposición”, señaló. 

“Además de la lesión química, puede provocar diarrea y vómitos y una profunda deshidratación, insuficiencia respiratoria y muerte. También se han notificado casos de insuficiencia hepática aguda por ingestión de dióxido de cloro”, explicó.

González Ballerga remarcó que ya existen tratamientos efectivos contra los distintos tipos de hepatitis: “No es necesaria ninguna terapia innovadora, peligrosa, que no tiene ningún sustento científico. No hace falta inventar nada”.

AFP Factual ya ha verificado desinformación de Andreas Kalcker (1, 2, 3) y relacionada con la hepatitis aguda de origen desconocido (1, 2, 3).