Cuidado con el video que recomienda lavados vaginales con dióxido de cloro

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El video se llama “Protocolo Vaginal” y ha sido compartido miles de veces en redes sociales desde mediados de 2020 con la recomendación de introducir dióxido de cloro en la vagina para tratar múltiples condiciones, incluyendo candidiasis, pólipos y enfermedades de transmisión sexual. Pero este protocolo, promocionado por Andreas Kalcker, un hombre que se presenta como “investigador biofísico” y que ha tenido problemas con la justicia por vender curas milagrosas, puede resultar dañino para la salud, de acuerdo con expertas en ginecología consultadas.

“Úsalo para todo tipo de problemas vaginales y tejidos anexos circundantes”, dice la voz de Andreas Kalcker en un video ampliamente compartido en Facebook (1, 2), Instagram (1, 2), Telegram (1, 2) y YouTube. “Resulta especialmente útil para candidiasis, cistitis, micosis, pólipos, problemas renales, VPH, enfermedades de transmisión sexual y un largo etc.”.

Este tratamiento también ha sido recomendado por Kalcker en talleres presenciales.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook hecha el 13 de abril de 2022

Andreas Kalcker se presenta a sí mismo como investigador biofísico”. Oriundo de Alemania, se dedica a promover el consumo de dióxido de cloro para tratar múltiples enfermedades, incluyendo el covid-19. Sostiene, además, que las vacunas son “el fraude médico más grande en la historia” y asegura que un protocolo de su invención puede curarel autismo.

En su sitio web, Kalcker no informa que tenga formación médica ni especializaciones en salud de la mujer. El único título que muestra es la fotografía de un honoris causa otorgado por la Universidad Ejecutiva del Estado de México.

Kalcker ha sido objeto de varias investigaciones y denuncias debido a sus tratamientos pseudocientíficos, tanto por la justicia española en 2019, como por el Colegio Oficial de Médicos de Alicante (COMA), en 2018. En enero de 2021, un fiscal federal argentino abrió una investigación penal en su contra por promover el consumo de dióxido de cloro.

¿Qué es el dióxido de cloro?

El dióxido de cloro es una combinación de clorito sódico y ácido clorhídrico que Andreas Kalcker alienta a fabricar en casa y promociona como “cura” para múltiples enfermedades, incluyendo cáncer o alzheimer. En 2016, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica de Argentina (Anmat) emitió un comunicado donde recomendaba abstenerse de su consumo, ya que no había sido aprobado para su uso como fármaco y “puede producir dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarrea e intoxicaciones”.

Ante la aparición del SARS-CoV-2, el virus causante del covid-19, Kalcker aseguró que el dióxido de cloro prevenía y curaba la enfermedad, afirmación falsa ya verificada por la AFP. Durante la pandemia, autoridades sanitarias de varios países latinoamericanos advirtieron acerca de los riesgos que entraña esa sustancia para la salud (1, 2, 3). La Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos también publicó una advertencia contra el uso de dióxido de cloro para tratar el coronavirus, describiendo el producto como “fraudulento y nocivo”.

En Argentina, el consumo de la sustancia ha dejado víctimas fatales. De acuerdo con reportes en la prensa colombiana, hubo cinco intoxicaciones en ese país durante los primeros meses de 2021.

Nelson Varela, doctor en ciencias biomédicas y académico en medicina de la Universidad de Chile, dijo a la AFP para esta verificación que no existe ningún estudio que demuestre que la sustancia tenga efectos beneficiosos para alguna enfermedad humana, y agregó que es “tremendamente irregular” que un fármaco se prepare en casa: “Nadie puede preparar un medicamento en su casa. Para que algo sea medicamento, debe pasar por estudios clínicos”, dijo.

Una estudiante de medicina participa en una manifestación para concienciar sobre la salud de las mujeres en Hyderabad, India, el 8 de marzo de 2022 ( AFP / Noah Seelam)

Inefectivo y contraindicado

El video sobre el “protocolo vaginal” tiene cerca de dos minutos de duración y presenta varias diapositivas con instrucciones para realizarlo. Estas consisten en llenar un irrigador o una botella de plástico transparente con dióxido de cloro, sentarse en la bañera, introducirlo en la vagina, vaciar su contenido dentro y devolverlo al irrigador una y otra vez, por varios minutos. Esto ayudará, asegura, a “limpiar la vagina completamente”. Kalcker dice que el protocolo “puede repetirse varias veces al día si fuera necesario”.

AFP Factual mostró el video a la ginecóloga argentina María Elisa Moltoni y a la gineco-obstetra de la Universidad de Chile Dominique Truan Kaplan.

Ambas coincidieron en que no existe ninguna evidencia científica seria que avale ese tratamiento. 

“Mucho menos para ese gran número de patologías que nombra el señor”, dijo Truan Kaplan. “No existe un solo tratamiento para todas esas afecciones porque tienen múltiples causas. Los pólipos no tienen nada que ver con la micosis vaginal y nada que ver con las enfermedades de transmisión sexual”.

Moltoni coincidió: “Hay tratamientos para todas esas condiciones, tan diversas, pero serán individualizados y acorde a cada patología. No hay una medicación o un tratamiento que lo mejore todo”.

Respecto de los lavados vaginales, ambas médicas desalentaron su utilización.

“La vagina tiene la capacidad de autolimpiarse, por lo tanto nunca ha sido necesario limpiarla. De nada. Ni siquiera cuando se tiene una infección hay que hacerse lavados”, dijo Truan Kaplan.

“Si bien hay culturas en las que se utilizan los lavajes vaginales, estos no son recomendables, todo lo contrario”, señaló Moltoni. “La vagina no se lava y la higiene de los genitales debe ser externa, es decir, a nivel de la vulva. La vagina tiene una microbiota que debe estar en equilibrio, un pH específico para cada edad que protege de agentes patógenos y molestias vulvovaginales. Hacer lavados vaginales altera ese equilibrio, por lo cual no solemos recomendarlos para nada”.

Truan Kaplan se mostró sorprendida por que se promocionara en redes sociales una sustancia no aprobada para uso médico o ginecológico, “cuando ya hay tratamientos efectivos, probados y seguros para las distintas patologías nombradas”. Indicó, además, que la práctica propuesta por Kalcker podría ser peligrosa para la salud de las mujeres.

Una vez más, Moltoni concordó: “Este tipo de videos son peligrosos. Si bien mucha gente lo verá en redes sociales y tendrá el criterio para darse cuenta de que no tiene sustento científico, otros podrían creerlo y ponerlo en práctica”. 

Para la ginecóloga, el uso de dióxido de cloro dentro de la vagina es particularmente preocupante: “Puede provocar daños. Recordemos que la mucosa vaginal tiene poder de absorción y muchas sustancias que pongamos en la vagina también se pueden absorber al organismo”, explicó. “Estamos frente a un potencial riesgo si esa sustancia se absorbe; riesgo que, a su vez, no ha sido estudiado y que podría afectar a una mujer que haga este tipo de tratamientos”.