Un hombre transporta garrafas de aceite de girasol en Colonia, Alemania, el 22 de marzo de 2022 ( AFP / Ina Fassbender)

La dirección en una botella de aceite de girasol no muestra el origen de la materia prima

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Publicaciones en redes sociales compartidas más de 25.000 veces desde el 10 de marzo de 2022 señalan la dirección de una botella de aceite de girasol para decir que el 95% de este producto es originario de Sevilla, España. Con base en esa información, argumentan que el conflicto ruso-ucraniano no debería afectar su precio. Sin embargo, la dirección mostrada no indica la procedencia de las materias primas, sino la ubicación de la empresa, que aseguró a la AFP que Ucrania tiene un “peso importante” como proveedor de semillas para la elaboración de su aceite.

“Si os fijáis en las etiquetas de los aceites de girasol, comprobaréis que en el 95% tienen su origen en Sevilla. Dicho esto, el aceite de girasol ha subido prácticamente un 100% y culpan la guerra de Rusia y Ucrania…” se lee en una publicación en Facebook, junto a una imagen del dorso de una botella de aceite en la que se remarca una dirección de Sevilla.

Además de en Facebook, el contenido circula en Twitter (1, 2), en un momento en que varios supermercados de España limitaron la venta de aceite de girasol, ante el temor de que la guerra en Ucrania provoque escasez de semillas para su producción, al ser uno de los principales países exportadores a nivel mundial.

Tras el estallido del conflicto bélico, algunos supermercados limitaron la venta de la cantidad de botellas de aceite de girasol por cliente.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook, realizada el 22 de marzo de 2022

En la etiqueta que muestran las publicaciones aparece el nombre de la empresa productora de aceites Sovena.

Contactado por el equipo de verificación de la AFP, el responsable de prensa de Sovena dijo que la dirección señalada en la botella (carretera la Rinconada) correspondía a la embotelladora que tienen en la localidad sevillana de Brenes, pero aclaró que eso no quiere decir que la materia prima proceda de esa provincia del sur de España.

“Trabajamos con proveedores de diferentes mercados y, lógicamente, Ucrania, que es el más relevante, tiene un peso importante”, añadió sobre el origen de las materias primas de su aceite de girasol, sin especificar el porcentaje de importación de productos ucranianos.

Ana Robles, responsable técnica en seguridad alimentaria de Laborcan y miembro de la Sociedad Española de Seguridad y Calidad Alimentarias (Sesal), dijo a la AFP que lo que se muestra en la etiqueta “solo indica quién es la empresa responsable” y “no el origen de la materia prima”.

La experta señaló que el registro sanitario de Sovena, disponible en la página del Ministerio de Consumo, tampoco especifica si el origen de la materia prima del aceite de girasol es de Sevilla.

Sobre la normativa, Robles apuntó que la ley europea sobre etiquetado de alimentos obliga a que los productos envasados indiquen claramente el origen del artículo final, para evitar la confusión entre la ubicación de la empresa que envasa y la procedencia del contenido. Y añadió:

Producción del aceite de girasol

“España, a pesar de ser productor de aceite de girasol, es deficitario, ya que gastamos más [aceite de girasol] del que producimos”, explicó Robles. “Aunque no es el tipo de aceite que se consume más en los hogares, es el que más se utiliza en la industria alimentaria”, remarcó.

Según datos proporcionados a la AFP por cooperativas agro-alimentarias de Andalucía, el cultivo del girasol andaluz está concentrado en la comarca del Valle del Guadalquivir, en la provincia de Sevilla. En 2021, la producción sevillana fue de 129.058 toneladas, un 47,4% de la cosecha de girasol en Andalucía.

Esta región es la segunda más importante de España en el cultivo de girasol, con el 38,2% de la cosecha nacional, solo por detrás de Castilla y León. A pesar de ello, “la comunidad es deficitaria en semilla de girasol y necesita importar semilla para atender al mercado”, aún de acuerdo con las informaciones enviadas por la agrupación de cooperativas.

España importó un total de 368.323 toneladas de aceite de girasol en 2021 de Ucrania, según datos del Ministerio de Agricultura.

Un informe de la Comisión Europea publicado el 24 de febrero, el día que comenzó la guerra en Ucrania, estimaba que la producción de aceite de girasol en la temporada 2021/22 en Ucrania sería de 17,5 millones de toneladas. El informe del Ejecutivo europeo se basaba en datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos. Sin embargo, en su reporte sobre oleaginosas de marzo de 2022, este organismo daba ya cuenta de los efectos del conflicto bélico, señalando que “las exportaciones de semilla [de girasol de Ucrania] se redujeron 57% y las de aceite, 14%”.

Botellas de aceite de girasol en un supermercado de Buenos Aires, el 15 de agosto de 2019 ( AFP / Juan Mabromata)

Racionamiento del aceite de girasol

En marzo de 2022, varios supermercados españoles comenzaron a racionar la venta de aceite de girasol para evitar que los consumidores se lanzaran a por grandes reservas ante el temor de que la guerra en Ucrania acabe con los suministros. Una situación agravada por los paros de los transportistas, que protestan por la subida del precio de los carburantes.

La cadena de supermercados Mercadona, la más importante de España, limitó la compra de aceite de girasol a cinco litros por cliente en su página web, y varios supermercados de El Corte Inglés colgaron carteles acotando la máxima cuantía por cliente y día en hasta tres unidades de un litro o una unidad de cinco litros. El precio de este producto se disparó.

La asociación de defensa del consumidor Facua denunció a varias cadenas de supermercados por racionar productos, contradiciendo el artículo 9.2 de la Ley 7/1996, de Ordenación del Comercio Minorista, que establece que “los comerciantes no podrán limitar la cantidad de artículos que pueden ser adquiridos por cada comprador ni establecer precios más elevados”.

Contactada por la AFP, la portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) en España dijo que el hecho de que en algunos supermercados empiecen a racionar la cantidad de productos es “una práctica no permitida”, que “facilita la psicosis de los consumidores que compran y almacenan más en su casa y eso puede producir subidas de precio injustificadas y desabastecimiento temporal en las estanterías”.

En la misma línea, el encargado de comunicación de Sovena atribuyó la falta de aceite de girasol al “momento de incertidumbre” que se vive debido a la guerra en Ucrania, al igual que ocurrió con determinados productos durante la pandemia de covid-19. “Esto suele llevar al consumidor a una sensación de carestía que le conduce a realizar un aprovisionamiento puntual y cuya consecuencia lógica es la ruptura momentánea de stock”.

No obstante, la misma fuente descartó una afectación tan inmediata en los supermercados, pero apuntó que la situación bélica les obliga a prepararse para las campañas futuras y a buscar alternativas para garantizar la producción el próximo año.

Algunas de las opciones que baraja Sovena son acudir al mercado argentino o incentivar a los agricultores, particularmente en Portugal y España, a producir girasol.

OCU insistió en un comunicado en marzo de 2022 en que actualmente “no debería existir un déficit de aceite de girasol en los supermercados, ya que el que se vende ahora procede de la cosecha del pasado verano, antes de la guerra”.

24 de marzo de 2022 Actualiza origen de la cita de la agrupación de cooperativas.
Conflicto ucraniano-ruso