Un avión deja una estela de vapor, con la Luna de fondo, en Argel el 20 de mayo de 2014 (Farouk Batiche / AFP)

Las estelas blancas tras los aviones no son restos de fumigaciones químicas

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Vídeos, fotos y textos compartidos decenas de miles de veces en redes sociales alertan desde 2009 de la presencia de productos tóxicos en las estelas de los aviones. Según las publicaciones, desde el aire “nos fumigan”, “nos envenenan” y esas “nubes alargadas (...) que no desaparecen por horas” en realidad son “químicos que nos enferman”. Estas afirmaciones no son ciertas. Las estelas o “chemtrails”, como estos usuarios las denominan, se producen por la condensación del vapor de agua al paso de un avión, lo que deja ese rastro blanco. Su duración depende de las condiciones atmosféricas, explicaron expertos a la AFP.

“Para los que siguen pensando que los aviones tiran “VAPOR” que no es dañino para la población y que las autoridades no tienen idea... se llaman Chemtrails y dejan esas “nubes alargadas” en el cielo que no desaparecen por horas y están llenas de químicos que nos enferman”, reza esta entrada de 2020. Las publicaciones alertando de que los “chemtrails nos envenenan” datan al menos de 2009, cuando se vinculó el fenómeno con la gripe aviar, y son compartidas desde entonces hasta la actualidad, con la misma idea: “NOS FUMIGAN !!!”.

Afirmaciones similares fueron también compartidas por miles de usuarios en francés.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook, realizada el 5 de abril de 2021

AFP Factual ha verificado afirmaciones virales relacionadas con supuestas estelas químicas en otras ocasiones.

Si bien es cierto que detrás de un avión pueden apreciarse estelas blancas que permanecen un tiempo en el cielo, éstas no demuestran la presencia de productos químicos.

“Cuando vemos estelas blancas, se trata de condensación, de gotículas de agua líquida” cuya duración en el cielo y tamaño dependen “de condiciones muy locales de temperatura y de presión”, explicó a la AFP la directora del Observatorio de Física del Globo de Clermont-Ferrand (OPGC), Nathalie Huret. Con un grado de temperatura de diferencia, “puede haber condensación de una gotícula o no”.

“En las altas capas de la atmósfera, la variabilidad de condiciones de temperatura es mucho más lenta porque depende de fenómenos meteorológicos a gran escala”, continuó Huret, poniendo como ejemplo un sistema de baja presión [caracterizado por una presión atmosférica más baja]: “Durante relativamente mucho tiempo y en una distancia larga tendríamos condiciones favorables a que hubiese condensación del vapor del agua”.

“Si la estela permanece mucho tiempo, eso significa que esta condensación se produce en un nivel de la atmósfera donde la humedad es mayor en una zona de “estabilidad atmosférica”, explicó al respecto Jean-Christophe Canonici, el director adjunto de SAFIRE (centro francés de investigación atmosférica), consultado por la AFP.

Cómo se produce la condensación

La Dirección General de Aviación Civil francesa (DGAC) expuso a la AFP que los aviones de línea vuelan a altitudes de “7.000 a 8.000 metros”, donde hay “una tasa de humedad relativamente importante, generalmente alrededor del 70%, y temperaturas que son inferiores a -35ºC”, por lo que es normal que “el fenómeno físico clásico que es la condensación” produzca estelas blancas tras las aeronaves.

La teoría conspirativa sobre las estelas de condensación fue analizada en este artículo por el profesor Xavier Giménez, del Departamento de Ciencia de los Materiales y Química Física de la Universidad de Barcelona. Giménez zanjó para AFP Factual sobre las estelas químicas: “No existen”.

Durante un vuelo, un avión expulsa vapor de agua, “pequeñas gotitas de agua que salen de la combustión de los gases [en los reactores, NDLR], que desaparecen rápidamente en las masas de aire más secas, en una zona de inestabilidad atmosférica”, detalló Jean-Christophe Canonici.

La condensación del vapor del agua se produce en una zona “de estabilidad de la atmósfera”, según Canonici: “Una capa de aire caliente supera una capa de aire más frío cuyas partículas de aire, más pesadas” no pueden remontar. La dispersión se ve entonces obstaculizada y “las gotitas de agua se ven atrapadas y solamente pueden extenderse en horizontal”.

En estas condiciones es en las que aparecen no los ‘chemtrails’ sino ‘contrails’ [de condensación + trail, estela o rastro en inglés], rastros de condensación que se esparcen y producen lo que llamamos un cirro artificial, generado por la actividad humana”, precisó el investigador a la AFP. Los cirros son las nubes que hay entre los 5.000 y los 13.000 metros de altitud.

Lo que vemos, según Canonici, “es la condensación o la congelación del vapor de agua en forma de cristales de hielo”. Los “contrails” se componen de moléculas de agua ya presentes en el aire, transformadas por el paso del avión.

“El avión no produce suficiente vapor de agua como para saturar el medio ambiente, libera impurezas que llamamos aerosoles”, explicó el científico. Atrapadas en la estabilidad atmosférica a la que hace referencia, las partículas atraen el vapor de agua y facilitan su condensación hasta “aumentar y expandir el rastro blanco”.

Por otra parte, en ciertos momentos de emergencia, los aviones pueden deshacerse en pleno vuelo de carburante. “Esta maniobra afecta principalmente a los aviones de largo recorrido” que están obligados a mantener “una altitud de vuelo” suficiente con tal de “prevenir cualquier contaminación del suelo y las aguas”, explicó al respecto la Oficina Federal de la Aviación Civil de Suiza (OFAC), precisando que el carburante se “vaporiza desde que sale del depósito en minúsculas gotículas” y enseguida “estos aerosoles en suspensión pierden altura, muy lentamente, o se evaporan completamente”.

¿Provocan el calentamiento global?

Algunas publicaciones hablan de la “geoingeniería” y mantienen que las estelas usan “aerosoles de aluminio evitando que llueva” y “causando el calent. global”, entre otros males. El profesor universitario Enrique Sánchez Sánchez, de la Universidad de Castilla-La Mancha y experto en Ciencias Ambientales y Bioquímica, explicó a AFP Factual que hablar de la geoingeniería “no es más que pura especulación”. Sánchez coincide, además, con los expertos consultados acerca de qué son las estelas químicas de los aviones.

La manipulación del clima o geoingeniería alimenta las teorías sobre las estelas químicas, expuso la profesora universitaria Huret, respecto a lo cual puso el ejemplo del Premio Nobel de Química Paul Crutzen (1995). Crutzen desarrolló una propuesta para esparcir ácido sulfúrico en la estratosfera, de forma que las partículas filtrasen los rayos del sol y descendiese la temperatura. Un estudio estadounidense de 2008 y las investigaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA) en Venus en 2010 desaconsejaron iniciar el proyecto y un estudio de la revista Nature también advirtió en 2018 de los riesgos de un proyecto semejante.

Las técnicas de manipulación del clima, descartadas durante mucho tiempo por los riesgos que implican, vuelven a estar en el debate científico.

Traducción y adaptación