La sublimación y la combustión explican que la nieve no se funda y quede negra al acercar la llama

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Durante una nevada histórica sobre Madrid varios usuarios empezaron a subir vídeos a redes sociales el 9 de enero diciendo que la nieve que caía era “artificial”. Para demostrarlo, en la grabación agarran una bola y acercan la llama de un mechero, observando que la nieve “no se deshace rápidamente, se pone negra y huele a plástico”. Pero las imágenes, que han sido compartidas unas 10.000 veces desde entonces, tienen explicación científica: la nieve se sublima, pasa del estado sólido al vapor, y el color negro o el olor a plástico se deben a la combustión del mechero.

“No es #NIEVE lo que cae en España, siembran #yodurodeplata en las nubes, produce nieve #artificial”, dice esta publicación que adjunta varios vídeos. Las entradas en Facebook hablan de nieve artificial en Madrid” o de “nieve falsa respecto a la nevada que cayó sobre la capital española y otras regiones del país del 7 al 9 del pasado enero. “Yo creo que esto nieve no es. No se deshace rápidamente , se pone negra y huele a plástico”, resume esta publicación.

Los vídeos se han difundido en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube. También fue viral en polaco un vídeo con una demostración similar, grabado en Cataluña.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook, realizada el 18 de enero de 2021

Una borrasca llamada Filomena afectó desde el 7 de enero pasado gran parte de España y provocó la mayor nevada en siete décadas en Madrid, colapsando la circulación de la ciudad. En este contexto se difundieron las imágenes virales.

Por qué esa nieve no se derrite

Al contacto con una llama, el hielo (o la nieve compactada) sublima (sólido a gas), no se licúa. Poco hielo se transforma en bastante vapor y parece que ‘no pasa nada’”, explicó a AFP Factual el profesor universitario Enrique Sánchez Sánchez, de la Universidad de Castilla-La Mancha y experto en Ciencias Ambientales y Bioquímica

De su lado, el profesor Xavier Giménez, del Departamento de Ciencia de los Materiales y Química Física de la Universidad de Barcelona, dijo a AFP Factual: “Las llamas del mechero están a unos 600ºC, [y] provocan que el hielo se caliente rápidamente (...) El vapor formado es incoloro, por eso parece que el hielo no se derrita”, amplió.

“La nieve tiene un gran espacio poroso”, explicó a AFP Factual en correo electrónico Javier Almendros, coordinador del Máster en Geofísica y Meteorología de la Universidad de Granada, para explicar el comportamiento de la nieve al acercarse la llama. “Que prueben a meter la bola de nieve en un cazo y a calentarla y verán que todo es agua”, propuso.

Color negro, olor a plástico

“El color negro y el olor a plástico se deben a la mala combustión de la llama del mechero”, comentó Almendros, adjuntando como ejemplo este vídeo de 2014 donde se hace un experimento similar al de las secuencias virales. Allí explican el proceso y hablan de combustión imperfecta o incompleta.

El investigador de la UB, Giménez, contó que esa parte negra que se ve en los vídeos “se debe al combustible que se quema en la llama. Esta, al entrar en contacto con la superficie del hielo, enfría la combustión, y la hace incompleta”.

El “hollín” que se produce en la combustión “genera olores, que se pueden percibir por algunos como plástico quemado”, dijo por su parte Sánchez. El profesor Giménez subrayó: “El olor a plástico no es tal. Es olor al combustible del mechero”.

De plásticos, yoduros y “chemtrails”

Algunas publicaciones virales afirman que la nieve “es plástico o “polímeros plásticos”. Giménez aclaró que la nieve “no puede contener microplásticos, puesto que se trata de agua que proviene de las nubes, y los microplásticos no pueden evaporarse junto con el agua para formarlas”.

Por su parte, esta publicación afirma: “Siembran #yodurodeplata en las nubes, produce nieve #artificial”. Sobre el yoduro de plata, de cuya eficacia para producir lluvia artificial no hay evidencia científica, el profesor Sánchez confirmó que lleva investigándose “décadas”. El objetivo es “intentar producir precipitación forzada”. Pese a que de momento los resultados son “nulos o escasísimos”, países y regiones lo utilizan. “A nivel macroscópico es imposible controlar la cantidad de humedad” en torno a núcleos de condensación, así como “a dónde el movimiento del aire los transporte” para poder generar gotas que desemboquen en lluvia. “No se ha conseguido controlar”, destacó, y subrayó: “En una nevada como la de esos días, es absurdo plantear que haya este tipo de núcleos de manera apreciable en el aire”.

El Palacio Real de Madrid bajo la nieve el 9 de enero de 2021 (Gabriel Bouys / AFP)

Sobre los chemtrails (“estelas químicas” en castellano), una teoría conspirativa según la cual las estelas de condensación que dejan los aviones contienen químicos tóxicos con diversos fines, como controlar el clima, Giménez remite a este artículo de su autoría y sentencia: “No existen”. Desinformaciones sobre esta teoría conspirativa ya han sido verificadas por la AFP.

Sánchez coincide respecto a las estelas químicas y, sobre la “geoingeniería”, también mencionada en esta entrada, afirma: “No es más que pura especulación”.

A raíz de los vídeos virales, varios hilos de tuits realizados por expertos analizaron el experimento y su posible origen.