La inflamación de ganglios axilares tras vacunarse contra el covid-19 no indica cáncer de mama

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Publicaciones que sugieren una relación causal entre las vacunas para prevenir el covid-19 y el cáncer de mama han sido compartidas más de 900 veces en redes sociales al menos desde el pasado 25 de febrero. Las entradas afirman que los ganglios linfáticos axilares de algunas mujeres se inflaman tras recibir la inmunización, pero omiten que ese efecto secundario es esperable y no tiene relación con el cáncer.

“Boooomm. MUJERES VACUNADAS DE COVID ESTÁN MOSTRANDO EFECTOS SECUNDARIOS TÍPICOS DE CANCER DE MAMA”, se lee en una publicación que circula en Facebook (1, 2). “Los médicos de Intermountain Healthcare’s Breast Care Centre de Utah (...) han observado inflamación de los ganglios linfáticos en las mamografías de detección de mujeres que se vacunaron recientemente contra el COVID-19”.

La entrada agrega que cuando se detecta esa inflamación en una mamografía de rutina, podría indicar “cáncer de mama metastásico que viaja a los ganglios linfáticos, o linfoma o leucemia".

En el texto se afirma que la inflamación de los ganglios —también llamada adenopatía— ha aparecido en un 11% de las mujeres vacunadas con la primera dosis de la vacuna Moderna y en un 16% con la segunda dosis, y que la vacuna Pfizer podría producir un cuadro similar.

Las mismas afirmaciones circularon en Twitter (1, 2) y en publicaciones en alemán (1, 2).

Captura de pantalla de una publicación en Facebook hecha el 1 de marzo de 2021

Las publicaciones —compartidas por varias cuentas que habitualmente difunden contenidos falsos y engañosos acerca del covid-19—, omiten datos clave para comprender que no existe evidencia alguna que relacione los efectos secundarios de la inmunización con las vacunas Moderna y Pfizer/BioNTech y la aparición de cáncer de mama.

¿Qué dice Intermountain Healthcare?

AFP Factual realizó una búsqueda por palabras clave dentro del sitio Intermountain Healthcare, al que aluden las publicaciones virales. Se trata de un proveedor de atención médica que brinda servicios en Utah, Idaho y Nevada, Estados Unidos.

La búsqueda arrojó como resultado un artículo del 15 de febrero pasado firmado por el doctor Brett Parkinson, titulado “Para proteger su salud y tranquilidad, posponga la mamografía después de recibir la vacuna COVID-19”.

“La mayoría de nosotros conoce los posibles efectos secundarios de la vacuna COVID-19, que incluyen dolor leve, hinchazón y sensación de cansancio, dolor o fiebre”, escribe Parkinson, quien se desempeña como director médico de diagnóstico por imágenes y detección de patologías mamarias en Intermountain Healthcare. “Pero hay otro efecto secundario que debe tenerse en cuenta, especialmente por las mujeres que necesitan una mamografía. La vacuna puede causar inflamación de los ganglios linfáticos axilares debajo del brazo”.

El artículo señala que los ganglios linfáticos inflamados son una señal de que el cuerpo está desarrollando la inmunidad que necesita para combatir el virus. “Pero, por lo general, cuando veo ganglios linfáticos inflamados en una mamografía, es un indicio de algo mucho peor, como cáncer de mama metastásico, linfoma o leucemia. La única forma de saber si se trata de una reacción a la vacuna o de algo más grave es realizando pruebas adicionales”, escribe el especialista.

A continuación y en nombre de la institución, recomienda a las mujeres que programen su mamografía de rutina antes de recibir la primera dosis de la vacuna o que esperen hasta cuatro semanas después de la dosis final. De ese modo, un eventual caso de ganglios axilares inflamados como consecuencia de la vacuna habrá desaparecido al momento del estudio de mamas. También aconseja priorizar la aplicación de la vacuna contra el covid-19 a un chequeo de rutina.

El artículo incluye una entrevista a Parkinson, donde se extiende sobre el tema:

En el video, el doctor señala que se ha podido ver inflamación de los ganglios linfáticos axilares en un 11% de casos tras recibir la primera dosis de la vacuna Moderna y en un 16% tras recibir la segunda dosis, lo que se condice con lo afirmado por las publicaciones virales.

Moderna anunció dicha inflamación entre los posibles efectos secundarios de su vacuna, lo mismo que Pfizer/BioNTech.

Al minuto 3:30, Parkinson señala que otras vacunas también causan adenopatías, como la de la viruela o la BCG, pero en la vacuna contra el covid-19 la incidencia es mucho mayor.

Si la mujer encuentra un bulto en su pecho, ve enrojecimiento o piel descamada en el área del pezón u otros síntomas de alarma, Parkinson recomienda hacer una consulta inmediata haya recibido o no la vacuna contra el covid-19. 

Desde la oficina de prensa de Intermountain Healthcare confirmaron a la AFP por correo electrónico que la institución modificó sus pautas para hacer mamografías, ya que “la vacuna podría causar una inflamación de los ganglios linfáticos, lo que podría confundirse con cáncer, cuando no lo es”. El correo detalla que la decisión se tomó para evitar el pánico o citas de seguimiento innecesarias, porque la hinchazón suele disminuir después de cuatro a seis semanas de recibida la vacuna.

En el correo, Intermountain Healthcare negó asimismo que sus pautas sugirieran que la inmunización contra el covid-19 cause cáncer de mama.

Efecto secundario esperado

La inflamación de los ganglios linfáticos es un efecto esperado no solo de la vacuna contra el covid-19, sino de otras, como la triple o doble viral (sarampión, rubéola y paperas) y la BCG.

“El rol de una vacuna es siempre generar un fenómeno inmunológico, y que la respuesta inmunológica propia [del cuerpo] ataque al patógeno, en este caso un virus”, dijo a AFP Factual el oncólogo clínico argentino Tomás Soulé. “Es una redundancia decir que si uno se pone una vacuna, tendrá los ganglios inflamados, porque justamente el sistema inmunológico actúa sobre los ganglios linfáticos. No es lo mismo que un antibiótico, que lo que hace es matar directamente al patógeno”.

Una enfermera administra una vacuna Moderna contra el covid-19 en Los Ángeles, California, el 24 de febrero de 2021 (Frederic J. Brown / AFP)

Por su parte, la doctora Kristin Robinson, radióloga del Centro Jacoby para Salud Mamaria de Mayo Clinic, detalló a AFP Factual que el agrandamiento o hinchazón de los ganglios linfáticos “es parte de la respuesta a una vacuna, lo que puede indicar que el cuerpo está trabajando para generar inmunidad contra cualquier enfermedad a la que se dirija la inmunización”.

La especialista agregó que, en general, dicha inflamación temporal pasa desapercibida por el paciente. “Sin embargo, en nuestra experiencia inicial con la vacuna del covid-19, observamos inflamación de los ganglios linfáticos más que con otras vacunas. Este efecto secundario, no obstante, aún no se observa en la mayoría de las personas vacunadas”.

A diferencia del doctor Parkinson de Intermountain Healthcare, Mayo Clinic desaconseja a las mujeres aplazar una mamografía si han sido vacunadas.

En un comunicado que la institución remitió a la AFP, señala que conservar la cita para la mamografía “es tan importante como vacunarse contra el covid-19 en cuanto sea posible, puesto que las pacientes con cáncer tienen más riesgo de enfermar gravemente por el covid-19, y la vacuna es un medio para prevenir la infección”.

“Es importante no retrasar las pruebas de detección del cáncer de mama, y es igualmente importante no retrasar la atención médica por cualquier problema relacionado con las mamas, como la detección de un bulto”, dijo Robinson a AFP Factual.

El oncólogo Soulé concuerda en no aplazar los estudios si se ha recibido una vacuna, señalando que un ganglio patológico es distinto de un ganglio inflamatorio. “Los ganglios patológicos del cáncer tienen una alteración del eje que no es la misma que el ganglio inflamatorio. Un ganglio inflamatorio aumenta de tamaño porque está inflamado y lleno de linfocitos; si normalmente mide 7 mm puede aumentar a 1 cm. En cambio los ganglios oncológicos cambian el eje, se vuelven redondos. Eso está clasificado por imágenes, y es fácil demostrar si un ganglio es patológico o no, y se puede confirmar con una biopsia”.

A su vez, Soulé cuestionó la supuesta correlación entre la aplicación de una vacuna y la aparición de cáncer, enfatizando que esa no es la manera en la que funciona la fisiopatología tumoral.

“El cáncer no es una sola enfermedad, es un conjunto de enfermedades”, dijo a la AFP. “Toda enfermedad oncológica es una enfermedad genética en la que hay una mutación, un error en el ADN, que hace que una célula crezca más de lo normal o se muera menos de lo normal”. Y agregó: “Por suministrarte una vacuna con un fragmento de ARN [como la Moderna o la Pfizer, NDLR] no voy a generarte un tumor”.

Robinson concuerda: “A la fecha, no hay vacunas que hayan demostrado desencadenar una respuesta cancerígena en el cuerpo”.

En resumen, uno de los efectos secundarios de las vacunas contra el covid-19 puede ser la inflamación de los ganglios linfáticos axilares, síntoma que también se presenta en el cáncer de mama y otros tipos de cáncer. Sin embargo, la inflamación como consecuencia de la vacuna es normal y esperable, desaparece a las pocas semanas, y no es señal de que la persona tenga cáncer.

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