La eficacia de las mascarillas y protectores faciales no puede determinarse con exactitud

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Un gráfico compartido miles de veces en redes sociales desde el 24 de julio indica las probabilidades exactas de contagio del nuevo coronavirus mostrando varios escenarios, en función de que las personas usen o no tapabocas y máscaras de protección. Expertos y organizaciones sanitarias consultados por AFP Factual afirman que, si bien las máscaras y las pantallas faciales disminuyen el riesgo de contagio por coronavirus, no existe evidencia científica sobre la posibilidad específica de transmisión cuando se usan ni el porcentaje de contagio. Su eficacia depende también de otros factores.

“Entre todos nos cuidamos mejor”, dicen estas publicaciones en Facebook (1) junto a la gráfica que muestra tres escenarios diferentes de la interacción entre un "portador de COVID-19" con otra persona no infectada. En el primer escenario el infectado no usa una máscara, pero la otra persona sí y además tiene un protector facial. De acuerdo con la imagen, el riesgo de contagio en ese contexto sería del 70%.

En el segundo escenario, el portador de coronavirus usa tapabocas y la máscara de acetato, pero la otra persona, no. Según la gráfica el riesgo sería del 5%. En el último escenario, tanto el infectado como la otra persona usan mascarilla y el protector facial. El riesgo sería del 1,5%, según la imagen.

La gráfica ha sido compartida al menos 11.000 veces en esa red social (1, 2, 3, 4, 5).

Captura de pantalla tomada el 31 de julio de 2020 de una de las publicaciones en Facebook

El equipo de verificación de la AFP consultó a expertos que coincidieron en que, si bien las máscaras y los escudos faciales disminuyen el riesgo de contagio por coronavirus, el porcentaje de transmisión depende de diversas variables y no hay forma de medir con tal exactitud la probabilidad de contagio. 

El infectólogo Juan Carlos Cataño, profesor de la Universidad de Antioquia, en Colombia, explica que la mascarilla es la seguridad mínima que debe tener una persona y que el “escudo facial añade protecciones porque el virus también puede ingresar a través de la mucosa de los ojos”. Sin embargo, precisa que la información sobre las probabilidades exactas de contagio carece de fundamento.

“Ese tipo de aseveraciones deben ir acompañadas de bibliografía que le dé peso a lo que allí se dice, no hay nada de esto ni entidades serias que se hagan responsables de esa información”, afirma.

La viróloga María Fernanda Gutiérrez, de la Universidad Javeriana de Colombia, coincide con Cataño y señala que “mientras no tenga bibliografía es imposible saber de dónde salen los datos”.

AFP Factual ya verificó anteriormente publicaciones similares, con idénticos porcentajes, aunque las personas representadas solo usaban tapabocas. En esa ocasión, el virólogo e investigador Juan Carballeda, miembro de la Asociación Argentina de Virología (SAV), explicó que una de las dificultades para dar con un porcentaje tan exacto tiene que ver con los modelos de mascarillas que se usan.

“No hay un único tipo de barbijo o tapaboca que se esté usando y no tenemos mucha evidencia de cuánto tiempo el virus puede vivir en las superficies o si se encuentra en gotas de tamaño grande o pequeño. De ninguna manera le pondría un porcentaje tan exacto”, señaló.

En las publicaciones que circulan desde julio, las gráficas muestran tanto a portadores del nuevo coronavirus como a contagiados usando doble protección: un tapabocas y un escudo facial. De acuerdo con José Luis Albarracín, médico internista de la UNAM de México y subespecialista de enfermedades infecciones de la Universidad de Antioquia, la pantalla facial puede adicionar un elemento de seguridad porque tiene protección ocular.

“Si uno utiliza el escudo facial con la mascarilla probablemente tiene doble protección, pero no hablo de una protección acumulativa, es decir, no es que esté dos veces más protegido que alguien que solo use el tapabocas. Simplemente proteges la mucosa de los ojos, es decir, resguardas esa parte de la cara. Perfectamente podrías cambiarlo por unas gafas y tendrías el mismo efecto”, explica.

Albarracín también indica que el tipo de mascarilla y el ámbito en el que se usa influyen igualmente en el nivel de protección.

“El ejemplo más claro es el hospital. Allí se producen aerosoles, que son gotas más pequeñas que las habituales. Ahí sí que son necesarias las mascarillas N95 y los cascos faciales. En ese escenario puede haber un paciente tosiendo, un paciente al que se le va a hacer algún procedimiento, como entubarlo, y se necesita que el personal médico se cubra toda la cara”, señala.

Carballeda explica que, además, debe tenerse en cuenta cómo las personas están usando las máscaras.

“Pongamos como ejemplo los tapabocas N95 que son los recomendados. Con estos, el riesgo bajaría prácticamente a cero, pero siempre y cuando se usen correctamente. ¿Qué significa esto? Que no hay que tocarlos, que se deben higienizar las manos antes de ponerlos y quitarlos y que, aunque tienen más longevidad, debe saberse que solo sirven durante cierta cantidad de tiempo, etc. Eso también dificulta la precisión del posible contagio”, asegura.

Por su parte Shelley Payne, directora del Centro LaMontagne para Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Texas, en Estados Unidos, indica que si bien el orden relativo de riesgo que se muestra en el gráfico es correcto, "los números reales dependerán de una serie de factores, incluida la cantidad del virus dispersados por el portador o caso [positivo], la distancia entre los dos individuos, el tipo de material de la máscara, el ajuste de la máscara".

Demasiadas variables y la falta de datos experimentales, excepto en entornos hospitalarios, dificultan el cálculo del riesgo de contagio, dijo Payne a la AFP por correo electrónico. 

"No creo que haya cifras confiables sobre cuánta protección proporciona una máscara […] pero la probabilidad de propagación es más alta si el portador no lleva una máscara y más baja si tanto el infectado como las personas que tienen contacto con él usan tapabocas", dijo Payne.

“La idea es que todos usemos el tapabocas en todo momento”, coincide Albarracín, señalando que igual su uso no servirá de nada si no se hace una higiene adecuada de manos y no se respeta el distanciamiento social.

Máscaras y protectores faciales

La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene algunas recomendaciones sobre cuándo y quiénes deben usar o no las máscaras. Ese organismo indica que la población general debería usar máscara “cuando haya una transmisión comunitaria generalizada, y particularmente en lugares donde no sea posible aplicar el distanciamiento físico”. Aquí se pueden ver sus orientaciones sobre los distintos tipos de tapabocas.

Además del uso de las mascarillas, la OMS indica que para protegerse y prevenir el contagio de la enfermedad se deben adoptar precauciones como lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón o un desinfectante a base de alcohol, mantener una distancia mínima, evitar lugares concurridos, entre otras.

Sobre los protectores faciales, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) afirman  que aún se desconoce si “proporcionan algún beneficio como control de fuentes de infección para proteger a otras personas de la dispersión de las partículas respiratorias”.

“Los CDC no recomiendan el uso de los protectores faciales para las actividades cotidianas habituales o como reemplazo de las mascarillas. Algunas personas pueden elegir usar un protector facial cuando se espera que se produzca un contacto directo sostenido con otras personas. Si se utilizan protectores faciales sin una mascarilla, deben ajustarse en los laterales de la cara de quien los usa y se deben extender hasta debajo de la barbilla”, explican los CDC, agregando que este tipo de elementos solo debe usarse una vez.

En resumen, de acuerdo con expertos consultados por la AFP no es posible determinar con exactitud la probabilidad de contagio del nuevo coronavirus con base en el uso o no de tapabocas o escudos faciales por parte de infectados y personas sanas. Los investigadores afirman que si bien las máscaras y protectores faciales disminuyen el riesgo de contagio por coronavirus, la posibilidad específica de transmisión depende de diversas variables.

*Esta verificación fue realizada con base en la información científica y oficial sobre el nuevo coronavirus disponible a la fecha de esta publicación.

AFP Colombia
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