Los antiguos egipcios usaban pan mohoso en heridas, pero no conocían la penicilina

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Publicaciones que aseguran que los antiguos egipcios trataban a algunos pacientes con la ingesta de pan mohoso se han compartido más de 100.000 veces en redes sociales desde 2020. Las entradas sugieren que los egipcios se habrían adelantado “cinco mil años” al descubrimiento de la penicilina por el científico Alexander Fleming. Aunque hay registros de que en el Antiguo Egipto se aplicaba pan con moho para curar heridas, varios expertos explicaron a la AFP que en aquella época no se disponía del conocimiento para llevar a cabo la extracción de penicilina ni se sabía de la existencia de las bacterias.

Las entradas incluyen la siguiente explicación: “‘Los antiguos egipcios trataban a algunos pacientes comiendo pan mohoso, y nadie entendía por qué’. ‘Hasta el año 1928, cinco mil años después, llegó la ciencia moderna y el científico Alexander Fleming descubría que la penicilina tenía un gran efecto como antibiótico en las bacterias’”

Y continúan: “¿Cuál es la relación del pan con el tema? Cuando el pan se pudre, secreta un hongo llamado Penicillium, del cual se deriva la penicilina, el antibiótico más famoso usado hasta ahora para tratar algunos tipos de bacterias conocidas por los egipcios hace 5.000 años”.

Además, las publicaciones incluyen una imagen con el estilo del arte pictórico del Antiguo Egipto en la que un individuo parece estar atendiendo a otro colocándole un tubo sobre el ojo.

Varias entradas en Facebook (1, 2, 3) reproducen este contenido que ya se había compartido más de 80.000 veces en 2020 (1). Mensajes similares también fueron difundidos en portugués (1, 2).

Captura de pantalla de una publicación en Facebook, realizada el 2 de junio de 2021

Algunas publicaciones citan como fuente un artículo de National Geographic en el que aparece la misma imagen. Sin embargo, el texto no menciona en ningún momento el uso del “pan mohoso” para curar a las personas enfermas, ni hace referencia al hongo “Penicillium” al que aluden las entradas en redes sociales. 

“En Egipto convivían sin estridencias el tratamiento farmacológico con el rito y la plegaria mágica, complementándose mutuamente”, señala la nota de National Geographic.  

Además, cuenta que “los médicos egipcios no tenían conocimientos avanzados de fisiología y anatomía”, pero uno de los grandes pilares de la medicina egipcia “fue la enorme experiencia práctica debida a la observación de los enfermos y la enfermedad”.  

Daniele Cozzoli, profesor de Historia de la Ciencia en la Universitat Pompeu Fabra, explicó el pasado 3 de junio a la AFP que el penicillum notatum es un moho, una sustancia natural, que en muchas culturas se usaba para curar heridas”. Sin embargo, “una cosa es usar un remedio, que no se sabe hasta qué punto podía funcionar y otra cosa es extraer la penicilina u otro antibiótico del brote de cultivo, que requiere un complejo sistema de extracción bioquímico que los antiguos egipcios, evidentemente, no tenían”, explicó el profesor. 

Además, Andrés Diego, científico titular en el Instituto de Lenguas y Culturas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en España, aseguró que el mensaje de las publicaciones es “falaz”, ya que “los egipcios no ingirieron pan mohoso como medicamento”. No obstante, apuntó que “el Papiro Ebers (ca. 1.500 a.C.), uno de los papiros médicos más conocidos, recoge en su receta 533 una solución para curar una herida en la que, tras aplicar carne o grasa animal encima de ella, se añadía pan de cebada mohoso”.

Sin embargo, el científico señaló que “este mismo pan aparece en un par de recetas más para dolencias mal identificadas y, por tanto, no es posible saber su función o uso”. En cualquier caso, “este remedio apenas se repitió en los papiros médicos que se conocen”, afirmó. 

Por otro lado, “los egipcios no conocieron las bacterias”, a diferencia de lo que afirman las publicaciones. “Tampoco hay evidencias de que conocieran o intuyeran la presencia de microorganismos invisibles como posibles causas de las enfermedades, algo que parece haberse intuido ya en la tardoantigüedad y en el medievo”, explicó Diego.

Continuó el científico del CSIC: “En algunos papiros se habla de ‘algo que entra desde el exterior’ como el causante de la enfermedad, aunque parecen haberlo achacado más a seres malignos o a dioses”. Los primeros microorganismos fueron descubiertos en el siglo XVII gracias a la invención del microscopio.

La penicilina no fue descubierta hasta 1928, cuando Alexander Fleming la halló en una placa de Petri contaminada por el hongo penicillium, que demostró ser tóxico para las bacterias pero seguro para el ser humano, según explica la Organización Mundial de la Salud (OMS).  

No obstante, varios indicios apuntan a que, mucho antes del descubrimiento de la penicilina, los humanos ya aprovechaban las propiedades medicinales de algunas sustancias. Por ejemplo, investigadores de la Universidad de Emory, en Atlanta (Estados Unidos), dirigidos por George Armenlagos, hallaron trazas del antibiótico tetraciclina en huesos humanos procedentes de la antigua Nubia, en el actual Sudán, de personas que habrían vivido entre los años 350 y 550 de nuestra era. 

Jesús Herrerín, doctor en antropología física, explicó a la AFP que “la cantidad de tetraciclina en los restos analizados era demasiado alta para ser causada por una ingesta esporádica. Todo apuntaba a que se trataba de algo habitual el consumo de este antibiótico en estas personas y que el consumo se extendía a periodos de tiempo largos”.

“Evidentemente, los nubios desconocían totalmente la naturaleza de este hongo, pero, la ingesta de determinadas sustancias y la evidencia de posterior mejora en algunas dolencias podría ser la causa del uso de esa sustancia en el futuro”, detalló.

“Esta colonia de hongos podría producirse en la cerveza, actuando junto con la levadura, produciendo un color dorado en el líquido final que podría haber atraído la atención de los artesanos cerveceros”, apuntó Herrerín.

La imagen representa a un oftalmólogo

Una búsqueda inversa en Google de la imagen que ilustra las publicaciones llevó a sitios web sobre Egipto o sobre curiosidades médicas. También se encuentra en el catálogo de la agencia de fotografía Getty Images.

Según la leyenda de la imagen en Getty, esta muestra a un “oftalmólogo tratando a un paciente, en papiro, reconstrucción de un fresco de la tumba tebana de Ipuy, originariamente de la dinastía XIX. Civilización egipcia. El Cairo, Instituto del Papiro”. El artículo de National Geographic citado anteriormente detalla en el pie de foto: “Un oculista cura el ojo de un artesano”

Además, la arqueóloga polaca Halszka Przychodzdzeń explicó al equipo de verificación de la AFP que el dibujo es una copia del que está en una tumba del Valle de los artesanos de Deir el Medina, en Egipto, concretamente en la de Ipuy, uno de los constructores de las tumbas del Valle de los Reyes durante la dinastía XIX, alrededor de los años 1279-1213 antes de Cristo.

La ilustración completa puede verse en el sitio web del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.

Przychodzdzeń explicó que la obra completa representa la construcción de un sepulcro en la que participó el propio Ipuy, dueño de la tumba. Dentro de ella, la imagen que se ha difundido en redes, representa “la extracción de un cuerpo extraño del ojo por parte de un oftalmólogo”, aclaró la arqueóloga polaca.

La imagen ya fue verificada por la AFP, asociada a las pruebas PCR para detectar el covid-19. 

Traducción y adaptación