El 5G no tiene una frecuencia de 60 GHz y no absorbe el oxígeno

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Publicaciones en redes sociales compartidas miles de veces desde el 2 de septiembre aseguran que el 5G “absorbe el oxígeno” y que la frecuencia de 60 GHz, presuntamente asociada a esta tecnología, provoca diversas afectaciones a la salud. Además, adjunta la imagen de un Boletín Oficial del Estado en el que supuestamente el Gobierno español reconocería estos riesgos. Es todo falso: el documento describe una regulación de radiofrecuencias superiores a las del 5G. Cuando habla de absorción del oxígeno no se refiere a que sea un efecto provocado por las ondas de radio, sino a lo contrario: el oxígeno presente en la atmósfera provoca interferencias en las radiocomunicaciones.

“El 5G es una frecuencia que absorbe el oxígeno allá por donde penetra. El gobierno de España lo reconoce en esta publicación de su boletín oficial del 2018. La Banda 60Ghz (5G) incide sobre la hemoglobina de manera perjudicial, rompe el flujo habitual de oxígeno en la sangre y produce shock respiratorio o hipoxia cerebral (...), comienza el texto de las publicaciones (1), que también circuló en Twitter (1) y en Instagram.

Posteriormente, relaciona el 5G con el covid-19, asegurando que el virus es una especie de tapadera para cubrir los efectos dañinos de esa tecnología en la salud humana.

Las publicaciones adjuntan una captura de pantalla del Boletín Oficial del Estado (BOE) con fecha del 13 de junio de 2018, sobre el cual destaca la siguiente frase de una tabla: “Debido a la gran absorción del oxígeno, se reducen los requisitos de planificación de frecuencias en esta banda”.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook, hecha el 18 de septiembre de 2020

El documento original coincide con la imagen compartida en Facebook. 

Ese boletín, sin embargo, no guarda ninguna relación con el 5G, como explicó por teléfono a AFP Factual José Manuel Riera, catedrático del Departamento de Señales, Sistemas y Radiocomunicaciones de la Universidad Politécnica de Madrid.

“No tiene ni pies ni cabeza”, aseguró respecto a las publicaciones en Facebook. “Este BOE no tiene nada que ver con ondas móviles, ni con el 5G. Se trata de unos requisitos técnicos de equipos fijos en frecuencias de 48 GHz o superiores”.

Riera explica que las ondas de radio se diferencian por su “rapidez de variación”, lo cual se denomina “frecuencia”. “Las frecuencias muy bajas podrían ser la radio de onda media, de 1 MHz. Las ondas de televisión, por ejemplo, tendrían una frecuencia de 500 MHz. Por último, las comunicaciones móviles varían entre 800 MHz a 3.600 MHz (o 3,6 GHz), donde habría que incluir al 5G”, añade el catedrático. 

Esto significa que las bandas de frecuencia asociadas al 5G no superan, en la actualidad, los 3,6 GHz, una frecuencia muy alejada de los 60 GHz de los que hablan las publicaciones virales. En un futuro, “hacia el 2021 y 2022 se está planteando aumentar la banda hasta los 26 GHz y, de cinco a 10 años, habrá más”, matiza Riera. Sin embargo, en la actualidad no es posible que el 5G alcance una banda de 60 GHz.

“Luego están los equipos fijos [a los que se refiere el BOE], que empiezan en frecuencias de 6 GHz Y 38 GHz”, continúa Riera. Sin embargo, “lo más habitual en equipos nuevos de este tipo son frecuencias más altas”, como a las que hace referencia el BOE, por encima de los 48 GHz llegando incluso hasta los 60 GHz.

Según explica el catedrático, por equipos fijos se entienden “parabólicas horizontales, por ejemplo, que transportan señales de radio entre un punto y otro”.

Consultada por el mismo documento, una portavoz de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales aclaró por correo electrónico que ese BOE “incluye los requisitos técnicos de equipos de radioenlaces con el fin de que sean conocidas las características para los fabricantes, y las especificaciones, que a su vez están armonizadas a nivel europeo”. Esos equipos no tienen nada que ver con la tecnología 5G.

“La normativa establece que en España solo podrán ser puestos en servicio los equipos radioeléctricos que hayan sido fabricados de acuerdo con el uso del dominio público radioeléctrico establecido en el Cuadro Nacional de Atribución de Frecuencias y de acuerdo con las interfaces de radio españolas, donde se define en cada caso, el uso del servicio, las frecuencias que pueden ser usadas y la potencia de las emisiones (...), añadió en su respuesta.

“Absorción de oxígeno”

Pero, ¿y qué significa que el BOE hable de “absorción de oxígeno” en esos niveles de frecuencias? 

Riera lo explica de la siguiente manera: “El oxígeno de la atmósfera, un 21% del volumen de esta, absorbe estas ondas, que se atenúan con la propagación. La publicación pretende señalar que es la onda la que absorbe el oxígeno, pero realmente sucede lo contrario; las ondas se ahogan porque falta oxígeno en la atmósfera”.

La Secretaría de Estado explica lo mismo: “Hace referencia a que, en esas frecuencias, hay un máximo de atenuación atmosférica por los gases, fundamentalmente por el oxígeno (...) Es la disminución de la intensidad a medida que te alejas del foco”.

También añaden que lo que recoge específicamente el BOE es que, debido a la absorción atmosférica en esa banda de frecuencias, “no es preciso realizar cálculos de compatibilidad entre enlaces (estudios que se hacen para evitar interferencias) salvo que estén a menos de unos 2km y además en misma dirección, lo que significa que se reducen los requisitos de planificación y los estudios son más sencillos”.

5G y coronavirus

Por último, no hay ninguna evidencia científica sobre las afectaciones a la salud de la tecnología 5G, ni tampoco sobre su relación con la propagación del nuevo coronavirus, como ha verificado AFP Factual en ocasiones anteriores.

El doctor Luis A. Pérez Romasanta, jefe de Oncología Radioterápica en el Complejo Asistencial Universitario de Salamanca, dijo, en declaraciones a AFP Factual en mayo: “No se ha observado en los seres vivos expuestos a ondas 5G ninguna alteración respiratoria ni del metabolismo energético a nivel celular. Mucho menos las alteraciones respiratorias dramáticas propias de la neumonía por SARS-CoV-2”, como se denominó el nuevo coronavirus.

La Secretaría de Estado añadió al respecto que “los niveles de emisiones radioeléctricas están altamente regulados en España y Europa”. En concreto, sobre el 5G, hizo referencia a un informe de marzo de 2020 de la Comisión Internacional sobre la Protección contra la Radiación No Ionizante (ICNIRP, por sus siglas en inglés), sobre la exposición del público a campos electromagnéticos entre 100 kHz y 300 GHz. El reporte considera que, en base a los últimos estudios científicos, “no hay motivos para cambiar” y mantiene “los mismos niveles de referencia”, vigentes en España.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) niega que las redes o antenas 5G de telefonía móvil puedan facilitar la propagación del virus. “Los virus no se desplazan por las ondas electromagnéticas ni las redes de telefonía móvil. La COVID-19 se está propagando en numerosos países en los que no existe una red 5G”, asegura la organización.

En resumen, las frecuencias de 60 GHz son incompatibles de momento con la tecnología 5G y, en este caso, están asociadas a redes de comunicaciones fijas. El BOE difundido detalla los requisitos técnicos para este tipo de equipos en frecuencias superiores a los 48 GHz y, cuando habla de absorción de oxígeno, se refiere a la atenuación de las ondas de radio por la presencia de este gas en la atmósfera. Por último, no hay ninguna evidencia de que el 5G provoque alteraciones de salud como las descritas en seres vivos.

Rafael Martí
5G