La muerte asistida está regulada en Nueva Zelanda en una ley previa a la pandemia de covid

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Desde principios de enero de 2022 circula en redes sociales, en entradas compartidas cientos de veces, un video de un canal de televisión español que asegura que Nueva Zelanda aprobó la eutanasia para quienes sufran covid-19. En ese país rige desde noviembre de 2021 una ley que permite la muerte asistida, en ciertos casos, para personas que sufren una enfermedad terminal. Sin embargo, la norma fue aprobada antes de la pandemia, en 2019, y no específica que sea aplicable para pacientes de covid-19.

Nueva Zelanda aprueba Eutanasia por Covid”, se lee en publicaciones en Facebook (1, 2) y Twitter (1, 2) y sitios web. “#COVID2019 #NuevaZelanda Aprueba Ley Eutanasia a pacientes con Covid 19. Muerte súbita. Cero esperanzas de vida, cero compasión, cero salvación. Falta de Dios en ese gobierno. #coronavirus arma biológica”, asegura otra.

Las entradas incluyen el video de una emisión del canal español 7NN Noticias en el que la periodista Lucía Abajo dice: “En Nueva Zelanda, la nueva ley de eutanasia permitirá que los pacientes enfermos por coronavirus decidan si quieren continuar con su vida o no. El Gobierno neozelandés ha asegurado que los médicos que presten este servicio reciben un bono de 1.087 dólares, casi 960 euros, además también les pagan los gastos de viaje. Esto se llevará a cabo si un médico pronostica que le quedan menos de seis meses de vida”.

Captura de pantalla realizada el 4 de enero de 2022 de un tuit

También circulan otras versiones con la misma supuesta noticia de la eutanasia para pacientes de covid-19 en ese país.

Publicaciones similares se viralizan en inglés, portugués y francés.

La ley neozelandesa

Podemos confirmar que esta afirmación no es cierta”, dijo a la AFP un portavoz del Ministerio de Salud de Nueva Zelanda el 4 de febrero de 2022. “Nueva Zelanda no ha aprobado la eutanasia para las personas con covid-19”, añadió.

La ley que garantiza el derecho a la muerte asistida en ese país, conocida como End of Life Choice Act, entró en vigor el 7 de noviembre de 2021 pero fue aprobada antes de la pandemia, en 2019. Su finalidad, según el cuerpo legal, es “dar a las personas que padecen una enfermedad terminal y que cumplen determinados criterios la opción de solicitar legalmente asistencia médica para poner fin a su vida; y establecer un proceso legal para asistir a las personas elegibles que ejercen esa opción”.

Según información oficial, la norma “da a las personas que experimentan un sufrimiento insoportable por una enfermedad terminal la opción de pedir legalmente asistencia médica para acabar con su vida”.

En ninguna parte del texto se menciona el covid-19.

La ley define quiénes pueden ejercer este derecho: los ciudadanos neozelandeses o residentes permanentes de 18 años o más que padezcan una enfermedad terminal “que probablemente pondrá fin a su vida en un plazo de seis meses” y que se encuentren “en un estado avanzado de deterioro irreversible de su capacidad física”, experimentando “un sufrimiento insoportable que no puede ser aliviado de una manera que la persona considere tolerable”. A su vez, la persona debe ser “competente para tomar una decisión informada sobre la muerte asistida”.

Además, detalla que el solo hecho de sufrir alguna enfermedad mental, discapacidad de cualquier tipo o tener una edad avanzada no vuelve a alguien elegible para la muerte asistida.

El vocero del Ministerio de Salud neozelandés detalló a la AFP que un mínimo de dos doctores deben evaluar la elegibilidad de la persona, y, de ser necesario, se suma la evaluación de un psiquiatra.

Si la persona es apta, se comienza a planificar la muerte asistida, incluyendo la fecha, la hora y el método de administración de la medicación

“La muerte asistida no sustituye a los cuidados paliativos ni a los servicios sanitarios. Es una opción para las personas con una enfermedad terminal en determinadas circunstancias”, sostiene el sitio del ministerio.

Consultado por el supuesto “bono” para quienes “presten este servicio”, mencionado en el video, el portavoz del Ministerio de Salud dijo: “Los médicos y enfermeros pueden recibir financiación por las partes del servicio de muerte asistida que prestan” y detalló que quienes “se desplacen para prestar servicios de muerte asistida pueden recibir una compensación” por los gastos que esto genere. “Esto es para asegurar que el servicio sea accesible”, explicó.

Según la información del ministerio, estos montos varían según el rol del trabajador sanitario en el proceso. Los 1.087 dólares mencionados en el video son el pago por cuatro horas y media de trabajo para el médico que haga los arreglos para suministrar la medicación, la prescriba y certifique la muerte.

En la emisión española viralizada aseguran que ese monto equivale a “casi 960 euros”. Sin embargo, dado que se trata de dólares neozelandeses y no estadounidenses, el equivalente en euros es de unos 630 euros (unos 720 dólares estadounidenses).

El origen de la desinformación

El 20 de diciembre de 2021, un artículo en inglés del portal británico Catholic Herald, compartido más de 11.000 veces según la herramienta CrowdTangle, aseguró: “El Ministerio de Salud [de Nueva Zelanda] confirmó que el derecho a una inyección letal en virtud de una nueva ley de eutanasia podría extenderse a los pacientes que estuvieran o bien muriendo a causa del coronavirus o sufriendo de manera insoportable por sus consecuencias”.

Esto se basa en una interpretación de la respuesta dada por las autoridades a un pedido de acceso a la información pública hecho por Defend NZ, organización que se opone a la ley de muerte asistida.

En el sitio web del grupo se publicaron extractos de la respuesta oficial, no el documento completo, y se indica que en el último párrafo las autoridades expresaron: “La elegibilidad se determina caso por caso; por lo tanto, el Ministerio no puede hacer declaraciones definitivas sobre quién es elegible. En algunas circunstancias, una persona con covid-19 puede ser elegible para la muerte asistida".

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