Vista aérea de la isla de las Serpientes, en el mar Negro y perteneciente a Ucrania, en septiembre de 2005 ( AFP / Genya Savilov)

Los 13 ucranianos que no murieron en la isla de las Serpientes, un ejemplo de desinformación bélica

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Usuarios y medios de comunicación compartieron el 25 de febrero de 2022 y los días siguientes la noticia de la muerte de 13 soldados ucranianos en la isla de las Serpientes, tras negarse a rendirse ante las tropas rusas en el inicio del conflicto bélico entre ambos países. Pero días después, tanto las autoridades ucranianas como el ejército ruso informaron de que los soldados estaban vivos. Algunos usuarios y medios, en cambio, no corrigieron sus informaciones previas. Este caso de “propaganda” y “contrapropaganda”, compartido miles de veces en redes sociales, es un ejemplo de la desinformación en tiempos de guerra, como analizaron investigadores consultados por la AFP.

“‘Váyanse a la mierda’: 13 soldados ucranianos responden a rusos y mueren tras negarse a rendirse”, explica esta entrada, mientras que esta publicación cuenta que los militares “fueron bombardeados y todos murieron”. Otras entradas alababan a los héroes o comentaban que habían muerto defendiendo su tierra con honor y valentía hasta el final”. La información también fue compartida en Instagram y en Twitter.

Varios medios en español (1) también informaron de la muerte de los 13 militares ucranianos, que circuló en francés, tanto en medios como en publicaciones de usuarios.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook, realizada el 3 de marzo de 2022

Pero en los días siguientes la información sobre las 13 muertes fue desmentida del lado ruso y del lado ucraniano: los militares ucranianos fueron hechos prisioneros por las tropas rusas que llegaron a la isla.

Del lado ucraniano, rumores sobre las muertes

El jueves 24 de febrero, primer día de la ofensiva rusa sobre Ucrania, los guardias fronterizos ucranianos anunciaron que la isla de las Serpientes, en el mar Negro, estaba amenazada por embarcaciones rusas que se aproximaban a la costa. La publicación fue acompañada de un mensaje de audio del “agresor” ruso, en el que se pedía a las personas que se encontraban en la isla que se rindieran.

La isla de las Serpientes, llamada Zmiiniy, está a unos 50 kilómetros de las costas rumanas y ucranianas, y fue objeto de disputa entre Bucarest y Kiev antes de que la Corte Internacional de Justicia de La Haya atribuyera su propiedad a Ucrania en 2009. Un artículo publicado en agosto de 2021 por el instituto de investigación estadounidense Atlantic Council se preguntaba si la isla podría convertirse en un punto clave “en caso de guerra de Vladimir Putin en Ucrania”, debido a esa posición estratégica.

Durante la jornada del 24 de febrero, los guardias fronterizos ucranianos informaban desde Facebook de cómo iba el asalto ruso a la isla, para luego anunciar que había sido tomada por el ejército ruso.

El mismo día, Anton Herashchenko, consejero del ministro ucraniano de Interior, difundió en Telegram y Facebook un mensaje en el que decía que habían muerto “13 guardias fronterizos” de su país que intentaban defender la isla. Además, vinculó una grabación que comenzaba a viralizarse en redes sociales con las últimas palabras que habrían pronunciado los soldados antes de ser atacados, como recoge este artículo de verificación francés.

El 25 de febrero, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, habló del suceso en un mensaje a la ciudadanía de su país y calificó de “héroes” a los supuestos fallecidos. “Todos los guardias fronterizos de nuestra isla Zmiinyi han muerto heroicamente defendiéndola hasta el final. No han renunciado. Recibirán todos, a título póstumo, el título de Héroes de Ucrania”, declaró.

A partir de aquí es cuando comenzaron a circular en medios de comunicación y publicaciones de los internautas las informaciones y los homenajes a los 13 militares.

Del lado ruso, informaciones contradictorias

El 25 de febrero por la mañana, el portavoz del ministerio de Defensa ruso, Igor Konashenkov, anunció, según la agencia de prensa rusa Tass, que “82 militares de la isla de las Serpientes en el mar Negro se rindieron voluntariamente a las fuerzas armadas rusas”, sin mencionar que se hubiera producido fallecimiento alguno en las filas ucranianas.

Los guardias fronterizos ucranianos publicaron al día siguiente un comunicado en Facebook donde expresaban una “sólida esperanza” en que todos los soldados que creían muertos estuvieran, finalmente, “con vida”.

Mientras, varias cadenas de televisión rusas difundían imágenes que decían mostrar a los 82 prisioneros ucranianos en Sebastopol. En un reportaje emitido el 26 de febrero por la principal cadena de televisión rusa (cuyo acceso desde YouTube está bloqueado para los usuarios europeos), un periodista afirma que los prisioneros ucranianos de la isla de las Serpientes, que habían “entregado sus armas”, iban a ser llevados “con sus familias”. Según el reportaje, las autoridades ucranianas habían “enterrado a sus muertos” prematuramente y habían calificado de héroes póstumos a hombres vivos, calificándolo de “propaganda horrible”.

La armada ucraniana confirma que están vivos

El lunes 28 de febrero la armada ucraniana publicó un comunicado en Facebook en el que afirmaban que los militares de la isla de las Serpientes estaban vivos, aunque detenidos por el ejército ruso. “Respecto a los marinos y los guardias fronterizos hechos prisioneros por los invasores rusos en la isla de las Serpientes, estamos muy felices de saber que nuestros hermanos están vivos y bien”, dice el texto.

Todos estos acontecimientos ilustran “la confusión informativa por la guerra” y el “deseo de propaganda” de los dos campos, analizó para la AFP Arnaud Mercier, profesor de Comunicación de la Universidad Paris-II Panthéon-Assas, y autor del análisis Armas de comunicación masiva, sobre la información bélica en Irak.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, da una rueda de prensa en Kiev el 3 de marzo de 2022 ( AFP / Sergei Supinsky)

“La rapidez con la que el gobierno ucraniano se apropió de la historia de estos soldados muestra sobre todo la fluidez de la situación, y cómo cambia lo que es verdad en un momento y puede dejar de serlo al siguiente en una zona de guerra”, añadió por su parte Stephanie Lamy, especialista de operaciones semánticas y autora de Agora Tóxica, en la que desentraña mecanismos de desinformación política destinados a fragilizar las democracias.

“Con esta guerra, es la primera vez que los civiles tienen a su disposición recursos estatales en la lucha de la guerra informativa, incluyendo la conectividad, asegurada por el Estado, y la coordinación de campañas en las redes sociales”, lo que puede favorecer que surjan relatos de coraje y heroísmo, según Lamy.

Crear heroísmo

La historia de los soldados en la isla de las Serpientes es “un episodio en el que todos pierden” en el combate por la información, consideró Arnaud Mercier.

Del lado ucraniano, las supuestas últimas palabras de los soldados se presentan como un “acto considerado heroico” y permiten “mostrar que el pueblo ucraniano da pruebas de su coraje”. Según el experto, “las autoridades ucranianas prefirieron sobreinterpretar antes que esperar las confirmaciones, para mostrar heroísmo en la guerra”.

Del lado ruso, el ejército “se apresuró para utilizar el asunto afirmando que el ejército ucraniano hacía propaganda falsa, intentando hacer de esta historia un símbolo para mostrar que el resto de ejemplos de heroísmo ucraniano serán mentira”, ahondó en el tema el especialista francés.

Dos hombres caminan entre escombros y junto a edificios dañados tras bombardeos sobre la ciudad ucraniana de Chernigov, el 4 de marzo de 2022 ( AFP / Dimitar Dilkoff)

Sin embargo, este primer choque entre las armas comunicativas rusas y ucranianas desde el inicio de la invasión no tendrá un impacto negativo en la confianza de los ucranianos hacia su gobierno, según Mercier. “Las autoridades ucranianas han encontrado una salida honrosa al reconocer que están felices porque los hombres de la isla de las Serpientes sigan vivos: esto no resta credibilidad, probablemente, a las autoridades ucranianas ante los ciudadanos. Y a la inversa, la comunicación rusa confirma la desconfianza antiucraniana”, resumió el investigador.

Por su parte, Lamy recuerda a los internautas, sobre todo los que no se encuentran sobre el terreno, que hagan “un ejercicio de moderación” y que se “alejen de este tipo de contenidos, que son conmovedores”, y así “eviten compartir” publicaciones cuyas informaciones son llamativas, para limitar la “desinformación”.

Traducción y adaptación
Conflicto en Ucrania