Enmiendas en actas de preconteo no prueban fraude en la primera vuelta de las elecciones colombianas de 2026
- Publicado el 1 de junio de 2026 a las 23:45
- 6 minutos de lectura
- Por Jhoandry SUAREZ, AFP Colombia
Tras las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026 en Colombia, en redes sociales se difundieron denuncias de un presunto fraude a favor del candidato opositor Abelardo de la Espriella, que lideró las votaciones y enfrentará en un balotaje al oficialista Iván Cepeda. Los mensajes, compartidos más de 10.000 veces, usan como prueba fotografías de actas de preconteo de votos con números sobrepuestos. Sin embargo, expertos aclaran que las enmiendas, que también suman votos a Cepeda, no confirman un fraude y que se requiere verificar los formularios en los escrutinios.
De la Espriella, un abogado que nunca había aspirado a un cargo de elección popular, consiguió el 43,7% de los casi 24 millones de votos en los comicios, seguido de Cepeda, con 40,9%. Ambos se enfrentarán en segunda vuelta el 21 de junio.
Cepeda, al igual que el presidente Gustavo Petro, puso en duda los resultados preliminares y dijo que solo se pronunciaría “cuando las comisiones escrutadoras dejen totalmente aclarado” el resultado. No obstante, al día siguiente reconoció que no tenía evidencia sobre “irregularidades”.
Durante el conteo de votos, los jurados diligencian tres copias idénticas de formularios llamados E-14, que resumen los resultados de cada mesa. Dos de esas copias, de “transmisión” y de “delegados”, son publicadas en el sitio web de la Registraduría Nacional. La tercera, de “claveros”, se guarda para el escrutinio.
Comparar las tres copias de los E-14 permite desestimar posibles sumas de votos irregulares, dijo a AFP Factual Yann Basset, director del Centro de Estudios de la Democracia de la Universidad del Rosario, de Bogotá.
Por ejemplo, circulan capturas de pantalla de actas de Bogotá, Cartagena (norte) y Caquetá (sur) con números escritos sobre un punto, en presunto beneficio de De la Espriella. Sin embargo, cuando se revisa la copia de “transmisión” en el sitio web de la Registraduría, se observan los dígitos sin tachones (1, 2, 3).
En el siguiente ejemplo, el acta de “delegados” muestra 88 votos a favor de De la Espriella, con el primer dígito sobrescrito. Pero en la versión de “transmisión” aparece sin tachones.
Si el primer dígito de “88” se hubiera agregado en el primer formulario para alterar el resultado, se modificaría el total de votos o no coincidiría con la otra acta.
“La idea de subir varias copias de los E-14 es justamente aclarar este tipo de dudas cuando hay un tachón o algo que ha sido corregido”, aclaró Basset.
Según las instrucciones de la Registraduría, los jurados de votación deben registrar “observaciones” en la última página de las actas E-14 cuando existen correcciones o enmendaduras.
Ese es el caso del acta de una mesa en la que aparece De la Espriella con 1.224 votos, difundida en Facebook y X como prueba de fraude (1, 2).
Los jurados reconocieron el error en el acta de delegados y aclararon que fueron 124 votos, una cifra que se corrigió en la copia de transmisión. El total de votos de la mesa, además, es 216 en ambos casos.
Diego Rubiano, coordinador del Observatorio Político Electoral de la Misión de Observación Electoral (MOE), explicó a AFP Factual que durante el conteo rápido se pueden producir fallas humanas si se llenan simultáneamente los tres E-14:
“Oficialmente, en el procedimiento se indica que un solo jurado debería completar las tres actas, pero en la práctica lo que hacen es contar rápido entre todos y repartirse los tres documentos. Si una persona llena mal una casilla, se equivoca en algún número, se empiezan a ver esas inconsistencias”.
Maura Achury, miembro del equipo de comunicaciones de la Registraduría, resaltó a la AFP que “los tres papeles deben estar iguales, de no ser así se haría un reconteo de votos y se corregiría”.
Durante el preconteo además están presentes testigos designados por los partidos o candidatos. Para estas elecciones eran más de 380.000 en todo el país, según el Consejo Nacional Electoral (CNE).
Los tachones también corrigen votos a favor de Cepeda (1, 2, 3). Por ejemplo, una publicación reporta una alteración en un formulario en el cual se superpuso un “6” encima de un “0”, lo que le daría al candidato 630 votos. Aunque el acta de delegados muestra este error, en el de transmisión aparece sin la enmienda, y el total de votos en ambos es de 128.
Otro caso difundido más de 10.000 veces en redes sociales (1, 2, 3), en cambio, se trata de un montaje. La supuesta acta muestra a De la Espriella con 528 votos en una mesa donde sufragaron 85 personas. “Le tacharon los votos a Cepeda y le sumaron una cantidad a Abelardo”, dice un usuario.
Sin embargo, al revisar las actas de transmisión y delegados oficiales en el sitio web de la Registraduría, se constató que el abogado solo obtuvo 22 sufragios y los votos totales coinciden con la participación en la mesa.
El escrutinio
Aunque durante el preconteo se puedan producir fallas, Basset precisó que este “no tiene validez jurídica, pues permite solo tener una información rápida”.
Los resultados de carácter vinculante son los obtenidos del escrutinio, un proceso más minucioso y manual, donde se verifican los votos y se entregan resultados definitivos. Esta labor alcanzaba un 90% de las mesas con corte al 1 de junio, según la Registraduría.
Para este proceso se usa la tercera copia de los E-14, llamada “claveros”, que el día de las votaciones se guarda en una bolsa con los tarjetones y otras actas electorales.
“Primero se revisa que la bolsa no esté alterada o rota, que los formularios no tengan daños, tachones o estén destruidos. Si es así, se procede a contar de nuevo los votos de esa mesa. También esto se hace cuando ha llegado la reclamación de un testigo o partido político sobre una mesa específica”, sostuvo Rubiano.
En esta etapa intervienen comisiones conformadas por notarios, jueces de la República y registradores.
Los escrutinios avanzan primero en un nivel zonal o municipal en el que se verifican los datos, se resuelven reclamos y se diligencia un nuevo formulario, llamado E-24
“En este punto, los representantes de cada partido pueden advertir que sus testigos encontraron irregularidades en algunas mesas, y entonces la comisión vuelve a contar esos votos, es decir, repite el trabajo de los jurados. Hay otras irregularidades que se pueden validar sin recontar, solo comparando las tres versiones de los E-14”, señaló Basset.
En el siguiente nivel, las comisiones reúnen los E-24 zonales y los consolidan en un formulario departamental o distrital. En esta etapa también se pueden hacer validaciones y resolver quejas.
El último nivel de escrutinio es el general o nacional, en manos del CNE. Aquí se consolidan los datos departamentales, se resuelven las reclamaciones de última instancia y se declaran los resultados oficiales.
Este artículo forma parte de El Filtro, una iniciativa colaborativa de El Tiempo y AFP Factual.
Referencias:
- Pronunciamiento de Gustavo Petro
- Instructivo de escrutinio
- Instructivo de jurados de votación en 2026
- Video del proceso de escrutinio de la Registraduría
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