La Nasa no dijo que se puede sobrevivir en un cuarto sellado si se tienen plantas de serpiente

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Un meme en el que se asegura que, de acuerdo con un estudio de la Nasa, sería posible sobrevivir en una habitación sellada si se cuenta con algunos ejemplares de la llamada “planta de serpiente” ha sido compartido más de 130.000 veces en redes sociales al menos desde fines de diciembre de 2021. Sin embargo, la investigación citada no hace tal afirmación y los experimentos de supervivencia en espacios cerrados o sin oxígeno no han utilizado esa planta como referencia.

“Según el Estudio de aire limpio de la NASA la planta de serpientes es tan eficaz en la producción de oxígeno que si estuvieras encerrado en una habitación sellada sin corrientes de aire podrías sobrevivir con solo 6-8 plantas en ella”, se lee en el meme, que circula en Facebook (1, 2, 3), Instagram (1, 2) y Twitter (1, 2).

También se lee que “para una calidad de aire óptima”, la Nasa recomienda tener de 15 a 18 plantas de tamaño medio a grande en una casa de 550 m2.

Captura de pantalla de una publicación en Facebook hecha el 10 de febrero de 2022

El estudio de la Nasa

Al buscar en Google “estudio de aire limpio de la Nasa” se llegó a la investigación a la que alude la publicación viral. Su título es “Interior Landscape Plants for Indoor Air Pollution Abatement” (“Plantas de interior para reducir la contaminación del aire en interiores”) y fue publicado en 1989. 

Durante la investigación, se exploró si las hojas, las raíces, el suelo y los microorganismos de distintas plantas en maceta son capaces de reducir partículas de las sustancias químicas benceno, tricloroetileno (TCE) y formaldehído en espacios interiores.

Algunas de las 12 plantas estudiadas fueron la Sansevieria laurentii, también conocida como planta de serpiente o espada de San Jorge, entre otros nombres, Chamaedorea seifritzim, conocida como palma de bambú, Chrysanthemum morifoliun o crisantemo y Ficus benjamina.

De acuerdo al documento, las pruebas se realizaron en cámaras de plexiglás, un tipo de plástico usualmente utilizado como sustituto del vidrio. Dos fueron de 0,76 m de ancho, profundidad y altura, y dos de 0,76 m de ancho y profundidad, y 1,53 m de altura. Se colocó una planta por vez en estas cámaras, en las que se introdujo alternativamente cada sustancia química. Para evaluar la calidad del aire, se recogieron muestras en tres momentos distintos, a lo largo de 24 horas.

Según el estudio, la planta de serpiente fue capaz de eliminar partículas de benceno, TCE y formaldehído. Sin embargo, otras plantas fueron más exitosas en ello, como la Gerbera o margarita africana, con el TCE y el benceno, y la palma de bambú en el caso del formaldehído.

Los investigadores, liderados por el ingeniero ambiental W. C. Wolverton, escribieron que las plantas "han demostrado potencial de mejora de la calidad del aire interior mediante la eliminación de trazas de contaminantes orgánicos del aire en edificios de bajo consumo". Añadieron asimismo que los filtros de carbón activado deberían incluirse en cualquier diseño de sistemas de ventilación para colaborar en la descontaminación del aire en interiores.

Pero el estudio no afirma que la planta de serpiente sea “efectiva en la producción de oxígeno”, ni dice nada acerca de la supervivencia humana en habitaciones selladas.

Tampoco es cierto que el estudio recomiende tener de “15 a 18 plantas” en una casa de “550 m²”. Sin embargo, en el año 2018 Wolverton publicó en su sitio web la recomendación de tener “al menos dos plantas de buen tamaño por cada 100 pies cuadrados [30 m²] de espacio dentro de una casa”.  

Agricultores cosechan flores de crisantemo de un campo en las afueras de Bangalore, India, el 5 de octubre de 2021 ( AFP / Manjunath Kiran)

La AFP no encontró otros estudios de la Nasa acerca de la incidencia de las plantas en la purificación de aire de espacios interiores.

Críticas

La prensa del momento hizo varias coberturas de los hallazgos de Wolverton y su equipo, pero también se hizo eco de algunas críticas.

El 13 de enero de 1991, por ejemplo, el diario Los Angeles Times citó a Thad Godishm, profesor de recursos naturales en Indiana, diciendo que “todo el mundo debería tener plantas en sus casas, pero es muy improbable que sean útiles para la limpieza del aire". El docente señaló que colocar algunas plantas en los hogares no marcaría diferencia a la hora de contrarrestar sustancias contaminantes.

En 1992, un documento de la División de Aire Interior de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos señaló que el trabajo de Wolverton en cámaras de plexiglás no podía trasladarse a condiciones reales y que para eliminar el equivalente de contaminantes en una casa típica se necesitarían 680 plantas, lo que traería aparejado, entre otros, problemas de humedad.

En 2019, investigadores de la Universidad de Drexel, Estados Unidos, publicaron un estudio basado en la revisión de investigaciones desarrolladas a lo largo de 30 años y concluyeron que las afirmaciones sobre la capacidad de las plantas de interior para mejorar la calidad del aire son exageradas y que la ventilación natural supera con creces ese objetivo.

De acuerdo con los autores, “el experimento de gran repercusión que pareció crear el mito de las plantas domésticas como purificadoras del aire tuvo lugar en 1989, cuando la Nasa, en busca de formas de limpiar el aire en las estaciones espaciales, declaró que las plantas podían utilizarse para eliminar las sustancias químicas cancerígenas del aire”.

“Pero el problema de ese experimento, y de otros similares, es que se llevaron a cabo en una cámara sellada en un laboratorio —un entorno contenido que tiene poco en común con una casa o una oficina— y los datos de estos estudios no se interpretaron con más profundidad para reflejar cuáles serían los resultados si la planta estuviera en un entorno interior real con intercambio de aire natural o de ventilación”.

¿Se podría sobrevivir con el oxígeno producido por “6-8 plantas”?

AFP Factual consultó a Raymond M. Wheeler, investigador del Centro Espacial Kennedy de la Nasa y autor del estudio de 2017 “Plants for Human Life Support and Space Exploration” (“Plantas para el soporte de la vida humana y la exploración espacial”), acerca de la versión de que “6-8 plantas de serpiente” serían suficientes para la supervivencia de una persona.

“Ciertamente no”, respondió, y explicó que los estudios que se hacen sobre mantenimiento de vida en el espacio, en el que no hay aire respirable, hablan de “superficie de crecimiento” y no de ejemplares individuales de plantas.

“La Nasa y otras agencias espaciales han demostrado que puede haber entre 20 y 25 m² de superficie de crecimiento de plantas para proporcionar suficiente oxígeno a una persona. Puede ser menos si se utiliza una iluminación de mayor intensidad, o más superficie si se utiliza una iluminación de menor intensidad”, dijo el especialista. “Así, para proporcionar tanto oxígeno como alimento (calorías dietéticas) para una persona se requieren unos 40-50 m² de plantas (cultivos) bajo una alta intensidad de luz”. 

Y detalló: “En ambos casos la masa corporal del individuo juega un rol importante. Por ejemplo, una persona que pesa 50 kg necesitaría menos oxígeno y menos alimentos que una persona que pesa 75 kg”.

En el estudio citado, así como en otro artículo de Wheeler, “Agriculture for Space: People and Places Paving the Way” (“Agricultura para el espacio: Personas y lugares que allanan el camino"), algunos de los cultivos involucrados incluyen trigo, papa, lechuga y tomate. En ningún caso se utilizó la planta de serpiente.

La instalación de investigación Biosphere 2 en Tucson, Arizona, el 25 de septiembre de 1993 ( AFP / Tim Roberts)

No solo la Nasa ha emprendido investigaciones sobre supervivencia humana apoyada en la vegetación. En 1991, el ambicioso proyecto privado Biosfera 2, en Arizona, investigó la supervivencia en espacios cerrados a través del oxígeno emanado por plantas. Ocho personas permanecieron encerradas en un terreno plantado de 8.370 m² durante dos años. 

Los niveles de oxígeno disminuyeron de forma constante durante los primeros 16 meses hasta alcanzar solo el 14,5% (en condiciones normales, el aire que respiramos contiene un 21%). Eventualmente se decidió bombear oxígeno al sistema.

Años después, en 2011, el profesor de geociencias y divulgador británico Iain Stewart se encerró en una cámara de plástico transparente durante 48 horas para demostrar que la fotosíntesis de las plantas es esencial para que haya vida en la Tierra.

Ubicada en el Rainforest Biome del Proyecto Edén, en Cornualles, en el suroeste de Inglaterra, la cámara, de cerca de 130 m², contenía 274 plantas elegidas por su rápido ritmo de fotosíntesis y estaba iluminada continuamente por luz natural y artificial. El nivel de oxígeno se fijó inicialmente en un 12,5%, asemejando grandes altitudes, para ver si las plantas podían llevar los niveles al 21%.

Durante el primer día, Stewart produjo más dióxido de carbono del que las plantas podían absorber, con lo que se volvieron menos eficientes en la fotosíntesis y produjeron menos oxígeno. Por eso el investigador pasó el segundo día tendido en una hamaca, sin hacer ningún tipo de actividad física. Los niveles de oxígeno aumentaron, llegando a un tope del 18,1%. Reportes de prensa indicaron que, al terminar el experimento, Stewart presentaba un intenso dolor de cabeza (1, 2).

En el estudio resultante, publicado en 2012, se detalla que el experimento puso de manifiesto la importancia de la vida vegetal para restablecer y garantizar una concentración de oxígeno que favorezca el proceso químico que mantiene con vida a los habitantes del planeta. “Sin la presencia de plantas en el recinto sellado, la concentración de oxígeno habría disminuido y la de dióxido de carbono habría aumentado”, se lee, “con lo que el sujeto habría sucumbido a los efectos de la hipoxemia severa”.

Algunas de las plantas utilizadas en el experimento fueron maíz, menta y lechuga. La lengua de serpiente no se encontraba entre ellas.