La palabra “fuck” no es la sigla de “Fornication Under Consent of King”

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Publicaciones compartidas miles de veces en redes sociales desde septiembre de 2019 afirman que el origen de la palabra “fuck”, un término de uso extendido y coloquial en inglés para hacer referencia a las relaciones sexuales, surge del acrónimo de “Fornication Under Consent of King” (“fornicación bajo consentimiento del rey”, en español). Es falso: el uso de esta palabra en inglés con un sentido sexual se remonta probablemente a comienzos del siglo XIV y no tiene nada que ver con la realeza inglesa.  

Varias publicaciones (1, 2, 3, 4) compartidas más de 6.000 veces en Facebook aseguran que “en el pasado, en Inglaterra [...] cuándo la gente quería tener hijos, tenían que pedir consentimiento al rey” quien, a su vez, “mandaba a entregarles una placa, que debería ser colgada en la puerta de la casa, con la frase "fornication under consent of king" (fornicación bajo el consentimiento del rey) Sigla: F.U.C.K , de ahí el origen de dicha palabra”.

La misma explicación también fue divulgada por usuarios de Twitter (1, 2, 3) e Instagram (1, 2), y se compartió miles de veces en francés.

Captura de una publicación en Instagram hecha el 14 de julio de 2020

Pero esta explicación es una vieja leyenda urbana que circula desde hace varias décadas, según Jesse Sheidlower, lexicógrafo y autor de The F Word, un libro que rastrea el origen de la palabra “fuck” y su evolución a través de los siglos. 

Contactado por la AFP el 10 de julio, Sheidlower explicó que el primer registro conocido del mito según el cual “fuck” es una sigla apareció el 15 de febrero de 1967 en el diario neoyorquino The East Village Other. En ese entonces la sigla fue presentada como “For Unlawful Carnal Knowledge” (“Para conocimiento carnal ilegal”, en español). 

La versión presentada en las publicaciones virales, “Fornicación Bajo Consentimiento del Rey”, apareció por primera vez en una carta dirigida a la revista Playboy en 1970, según el lingüista. 

En realidad, la palabra viene de las lenguas germánicas. “Existen muchas teorías sobre su origen (francés, latín, nórdico antiguo o incluso egipcio, que es el menos probable). Lo más probable es que ‘fuck’ venga de ‘fokken’ una palabra en bajo alemán que significa ‘golpear’”, explicó Kate Wiles, medievalista y jefa de redacción de la revista History Today, en una entrevista del 10 de julio con la AFP.

Los registros más antiguos

“Fuck”, usada en un sentido sexual, habría aparecido en la lengua inglesa entre comienzos del siglo XIV, como indica el diccionario estadounidense Merriam-Webster, y finales del siglo XV, cuando se encuentra “el primer ejemplo del que se tiene constancia”, según Jesse Sheidlower.   

En 2015, el historiador Paul Booth, de la universidad de Keele, en Inglaterra, descubrió en un registro legal de 1310 el nombre de Roger Fuckebythenavele, implicado en asunto criminal no sexual. Su nombre no está acompañado de ninguna explicación. 

Captura de un artículo del historiador Paul Booth publicado en 2015 por la revista “Transactions of the Historic Society of Lancashire and Cheshire".

“En ese entonces era común que las personas tuvieran nombres sugestivos o humorísticos”, comenta Sheidlower. “Lo más probable es que el Roger en cuestión fuera tan ignorante que creyera que la gente se reproducía por el ombligo [“navel”, en inglés]... Pero no podemos estar seguros”.

En 1475 la palabra fue escrita en un poema satírico titulado “Flen Flyys”, que se burla de los monjes de una abadía en una mezcla de latín e inglés. 

Sin embargo, la palabra está escrita en código, sustituyendo unas letras por otras para dificultar su lectura. En la imagen que aparece a continuación, la primera frase está en latín y la segunda (con la palabra “fuck” en negrilla) está en clave. 

Captura hecha el 11 de julio de 2020 de un artículo de la medievalista Kate Wiles publicado en febrero de 2014 por el Huffington post

El verso dice: “Los monjes no están en el cielo porque tienen relaciones sexuales con las mujeres de Ely”. Este último término podría ser un juego de palabras con “hell”, “infierno” en inglés, considera Kate Wiles. 

El hecho de que la mitad del texto esté en clave “quizá implique que tenía una intención subversiva”, analiza la medievalista Kate Wiles. Otras palabras sexuales también fueron codificadas en el texto, agrega Jesse Sheidlower. 

La explicación del origen de “fuck” como una sigla no solo es falsa, sino que también es anacrónica. “Los acrónimos en inglés son excepcionalmente raros antes de la década de 1940”, indica Sheidlower. Generalmente, el origen de las palabras en inglés que vienen de acrónimos (como “scuba” o “radar”) se establece tan pronto aparecen “y el acrónimo no se utiliza décadas o siglos más tarde como una explicación a posteriori”, agrega el lexicógrafo.

En conclusión, es difícil establecer de manera definitiva el origen preciso de la palabra “fuck”. Existen registros de la palabra usada con un sentido sexual entre los siglos XIV y XV. También existen registros aún más antiguos de la palabra usada para designar lugares (Ric Wyndfuk, cerca del bosque de Nottingham en 1287) o personas (William Smalfuk, en 1290), pero en estos casos probablemente hacía referencia al acto de “golpear”, anota Kate Wiles.

“Fuck” no es la única palabra que ha sufrido deformaciones etimológicas. El lingüista Jesse Sheidlower cita otros ejemplos notables como “tips” (propinas), que supuestamente significa “To ensure prompt service” (“Para garantizar una pronta atención”), o “cop” (policía), que serían las siglas de “Constable On Patrol” (“agente en patrullaje”). Pero en ambos casos, según el lexicógrafo, estas explicaciones son producto de la ficción. 

 
Traducción y adaptación