La Orden Ejecutiva sobre energía firmada por Trump no tiene relación alguna con Tesla

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Publicaciones compartidas más de 1.000 veces en redes sociales desde el 3 de mayo aseguran que mediante una Orden Ejecutiva firmada por Donald Trump el 1 de mayo pasado, se “liberó” una patente de 1888 del físico, ingeniero e inventor de origen serbio Nikola Tesla concerniente a la “energía libre”. La Orden Ejecutiva del gobierno estadounidense, sin embargo, prohíbe ciertas transacciones que involucran equipamiento eléctrico de “adversarios extranjeros” y no tiene relación con la patente de Tesla a la que se hace referencia, ni con la “energía libre”.

“Donald Trump liberó antes de ayer una patente de Nikola Tesla de 1888! La Energía Libre es un hecho! El Ser humano recobra la libertad!!” afirma una publicación en Facebook acompañada por un meme en el que puede verse una captura de pantalla de una Orden Ejecutiva firmada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el pasado 1 de mayo, y la captura de pantalla del documento de la concesión de una patente de Nikola Tesla, fechada el 1 de mayo de 1888.

En otra publicación acompañada por el mismo meme se afirma que “Donald Trump patentó la energía libre de Nicolás Tesla dando un golpe de muerte a los gobiernos tras las sombras [sic]”.

Afirmaciones similares circularon también en Twitter (1, 2) y en inglés (1, 2, 3).

Captura de pantalla de una publicación en Facebook realizada el 7 de julio de 2020

El documento firmado por Trump hace referencia a restricciones en la compra e instalación de determinados componentes usados en las plantas de energía o el sistema de transmisión eléctrica de Estados Unidos a países extranjeros considerados “adversarios”.

La patente de Tesla a la que se alude en las publicaciones virales, por su parte, refiere a un tipo de transformador eléctrico, y no a la “energía libre”.

El meme remarca en rojo la fecha de publicación de la Orden Ejecutiva de Donald Trump, y la fecha de concesión de la patente de Tesla: un 1 de mayo. Es lo único que tienen en común, con una diferencia de 132 años.

La Orden Ejecutiva de Donald Trump

El 1 de mayo pasado Donald Trump firmó la “Orden Ejecutiva sobre la seguridad del sistema de energía a granel de los Estados Unidos”.

El documento afirma que “los adversarios extranjeros están creando y explotando cada vez más vulnerabilidades en el sistema de energía a granel de Estados Unidos”, el que se ha convertido en un objetivo para “aquellos que buscan cometer actos maliciosos [contra el país] y su gente”.

La Orden asegura que la adquisición o uso sin restricciones de equipos eléctricos para sistemas de energía a granel diseñados, desarrollados, fabricados o suministrados por “adversarios extranjeros” aumenta la capacidad de estos para incidir en los sistemas energéticos de Estados Unidos “con efectos potencialmente catastróficos”.

En ninguna sección del documento se establece cuáles son esos “adversarios extranjeros” ni tampoco los componentes específicos cuya adquisición queda prohibida, aunque sí se enumeran los equipos potencialmente implicados, como “reactores, condensadores, transformadores de subestación, condensadores de acoplamiento de corriente, generadores de respaldo, reguladores de voltaje de subestación”, entre otros.

Para que estos equipamientos entren dentro de la prohibición de la Orden Ejecutiva, el secretario de Energía, en consulta con el secretario de Defensa, de Seguridad Nacional, el director de Inteligencia y otros actores relevantes deben haber establecido que tales equipamientos provienen de un “adversario extranjero” y pueden causar un “riesgo indebido” para la seguridad, la infraestructura o los habitantes de Estados Unidos.

En la Orden Ejecutiva tampoco se menciona a Tesla ni su patente.

El presidente estadounidense, Donald Trump, tras firmar una Orden Ejecutiva sobre trabajo el 26 de junio de 2020 en la Casa Blanca, en Washington

La patente de Nikola Tesla

El invento del físico e ingeniero Nikola Tesla (1856-1943) a la que las publicaciones virales hacen referencia fue patentado el 1 de mayo de 1888 bajo el nombre US381.970 - Sistema de Distribución Eléctrica.

La patente perteneció en un 50% a Tesla y en un 50% al abogado Charles F. Peck quien, junto al ingeniero Alfred S. Brown, había ayudado a instalar la “Compañía Eléctrica Tesla” en 1887, como se explica en la biografía Wizard. The Life and Times of Nikola Tesla, de Marc Seifer.

Consultado por AFP Factual, el ingeniero electrónico Javier Smidt, profesor adjunto de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, Argentina, explicó que “la patente en cuestión corresponde a un tipo de transformador eléctrico inventado por Tesla con el objetivo particular de ser utilizado en la transmisión de energía eléctrica mediante corriente alterna”.

Un transformador es un dispositivo eléctrico que tiene diversos usos, pero el más común es el de “transformar” una corriente eléctrica de una determinada tensión en otra, con otro valor de tensión, detalló. “Estos dispositivos están presentes en la mayoría de los aparatos electrónicos de uso cotidiano. Por ejemplo, el cargador de un teléfono celular utiliza un transformador para convertir la tensión de la línea eléctrica —220 voltios eficaces en Argentina, por ejemplo—, en otra apta para cargar el celular de, por ejemplo, 5 voltios”.

El especialista observó que la particularidad del diseño de Tesla en esta patente es que permite usar un único transformador para alimentar distintas cargas que podrían tener distintos requisitos de alimentación. “Fue una idea ingeniosa en el momento de su patentamiento, considerando que el primer transformador se había inventado 3 años antes”.

La patente expiró en 1905 y, como otras patentes de Tesla, se encuentra a disposición del público. Si Donald Trump quisiera materializar una creación del inventor, no necesitaría “liberar” la patente ni emitir una Orden Ejecutiva con rango de ley para hacerlo.

Por lo demás Smidt descartó la utilidad de recuperarla, como sugieren las publicaciones virales. “No es necesario volverla a la vida; los dispositivos derivados de esas ideas ya son de uso masivo, pero se utilizan en versiones modernas con mejores propiedades y nuevos materiales y diseños que suponen menores pérdidas de energía y menor ruido”.

Tesla y la "energía libre"

El concepto de “energía libre”, según el cual el ser humano podría beneficiarse de un canal de energía ilimitado, global y gratuito, forma parte de una teoría conspirativa que surge del sueño de Nikola Tesla de crear un sistema inalámbrico mundial desde la estación Wardenclyffe en Long Island, Nueva York, cuya construcción no llegó a culminar por falta de fondos.

La teoría afirma que el financista J.P. Morgan, quien ya había invertido 150.000 dólares, no quiso seguir apoyando el proyecto de Tesla al descubrir que, de resultar exitoso, la humanidad ya no tendría que pagar por la electricidad, perjudicando así sus negocios. En realidad, Morgan no tuvo intenciones de colaborar con más dinero tras su desembolso inicial, en un contexto económico empantanado por un colapso en el mercado de valores de la Bolsa de Nueva York en 1901.

En palabras del inventor, su proyecto en la estación Wardenclyffe estaba encaminado a “que un hombre de negocios en Nueva York dicte instrucciones y haga que aparezcan instantáneamente en su oficina en Londres o en cualquier otro lugar [...] Un instrumento económico, no más grande que un reloj, permitirá a su portador escuchar en cualquier lugar, en el mar o en la tierra, música o canciones, el discurso de un líder político, la dirección de un eminente hombre de ciencia, o el sermón de un clérigo elocuente, pronunciado en otro lugar, por distante que sea”.

El proyecto visionario de Tesla, inicialmente encaminado a crear un telégrafo inalámbrico, se adelantó en su tiempo a las posibilidades de la transmisión inalámbrica, y no tiene relación con la teoría de que estuvo cerca de descubrir cómo generar energía gratuita e ilimitada de uso global, y fue castigado y desfinanciado por ello. Por lo demás, Tesla patentó varios prototipos (1, 2, 3) relacionados con sus investigaciones al respecto, y la información es de libre acceso desde hace décadas.

En conclusión, es falso que Donald Trump haya “liberado” una patente de Nikola Tesla para su aplicación. La patente del físico e inventor de origen serbio a la que aluden las publicaciones virales tiene que ver con una mejora en los transformadores eléctricos de fines del siglo XIX, mientra que la Orden Ejecutiva de Trump refiere a la prohibición de adquirir determinados equipamientos extranjeros para los sistemas energéticos de Estados Unidos.

 
Ana Prieto