Las fuentes citadas en un gráfico sobre variantes y eficacia de tapabocas no respaldan el estudio

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Una infografía compartida más de 3.000 veces en redes sociales al menos desde el 9 de enero de 2022 indica que el nivel de efectividad de los cubrebocas para prevenir el contagio de covid-19 cambia de acuerdo a cada variante del virus. La imagen cita como fuente a la Organización Mundial de la Salud, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis. Sin embargo, las tres instituciones descartaron a la AFP haber publicado dicho estudio. Además, los expertos explican que las distintas cepas no cambian el tamaño de las gotículas que filtran las mascarillas.

"% de efectividad de cubrebocas", dice el título de la infografía que relaciona el nivel de protección de distintos tipos de mascarillas de acuerdo con las variantes ómicron, delta y alpha del virus del covid-19, difundida en Facebook (1, 2), Twitter (1, 2) e Instagram.

Captura de pantalla de un tuit tomada el 14 de enero de 2022

La infografía compara la efectividad de los tapabocas quirúrgicos, de tela, y otros tipos como N95 y KN95.

En una de las comparaciones, la imagen apunta que la mascarilla quirúrgica tiene una efectividad del 35% para prevenir el contagio de la variante alfa, pero ese porcentaje se reduce al 15% si se trata de la variante ómicron.

Ni la OMS ni la UNAM ni la WUSTL

Al final de la infografía un texto señala: "Fuente: UNAM - OMS - Washington University School of Medicine", en referencia a la Escuela de Medicina en San Luis, Misuri.

AFP Factual consultó a la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, sobre la publicación de algún estudio relacionado con la infografía, y su oficina de comunicaciones lo descartó: "No tenemos información de que algún investigador de la UNAM haya participado en esto. Podría ser una fake news".

Contactada también por la AFP, la oficina de prensa de la Organización Mundial de la Salud, OMS, contestó: "Hasta la fecha, la OMS no ha emitido una guía con ese tipo de detalle que compare diferentes tipos de máscaras para diferentes tipos de variantes, esto parece ser información errónea o desinformación".

A su vez, la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en San Luis dijo a la AFP: "El gráfico no se basa en alguna investigación que hayamos realizado".

Efectividad de filtración y variantes

De acuerdo con la explicación de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, las mascarillas "están hechas para contener las gotitas respiratorias y las partículas” que las personas diseminan “al respirar, toser o estornudar". Además, proporcionan "cierta protección" frente a las partículas que propagan las demás personas, "incluido el virus que causa el COVID-19".

Los CDC describen algunos tipos de mascarillas de acuerdo a su material de fabricación, como la tela, las de clase quirúrgica o desechables, y algunas catalogadas como "respiradores", entre ellas KN95 o FFP2.

Sin embargo, estas instituciones no hacen ninguna diferencia de acuerdo a las variantes del virus: "Usar una mascarilla es una manera efectiva de reducir la propagación de las primeras formas del virus, la variante delta y otras variantes conocidas", señalan.

"La eficiencia de los tapabocas radica en cuál es el entramado de fibras y el tamaño del poro de cada tipo, que los hace más o menos herméticos y permiten atrapar o filtrar cierto porcentaje de pequeñas gotas respiratorias que se expelen. Pero estas gotículas no cambian de tamaño de acuerdo a la variante viral, son las mismas", explicó a la AFP el médico virólogo Manuel Antonio Vargas, docente de la Universidad Nacional de Colombia.

"Lo que cambia con las variantes es la transmisibilidad del virus, es decir, la eficiencia con la cual el virus se transmite de una persona a otra. El problema con la variante ómicron es que parece ser muy eficiente en la transmisibilidad, por ello se ha pedido extremar las mismas medidas de prevención, como el distanciamiento, lavado de manos y uso de tapabocas de forma correcta", añadió Vargas.

Sobre ómicron, el 7 de enero de 2022 la OMS describió en un documento técnico que esta variante "tiene una ventaja de crecimiento sustancial sobre Delta" y "se está propagando significativamente más rápido". Cuatro días después, en su informe epidemiológico semanal del 11 de enero, la entidad informó que ómicron ya era la variante dominante en el mundo.

Una empleada trabaja en la producción de mascarillas N95 en una fábrica en Ciudad de México, el 21 de mayo de 2020 ( AFP / Alfredo Estrella)

El médico infectólogo Daniel Pryluka, jefe de infectología del Hospital Vélez Sarsfield de Buenos Aires, también explica: "La capacidad de filtrar gotas o microgotas de las mascarillas no cambia porque el virus cambie de cepa, es la misma capacidad de filtración de acuerdo al tipo de mascarilla, su horma y su material".

Y así también el académico Daniel Pahua Díaz, investigador del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la UNAM: "La efectividad de las mascarillas no depende del tipo de variante de un virus. Son efectivas para disminuir la probabilidad de transmisión independientemente de la cepa".

Efectividad de filtración de acuerdo al tipo de mascarilla

Como indicaron los expertos citados a la AFP, la eficiencia de filtración de cada tipo de tapabocas o respirador depende de su material y hermetismo.

Investigaciones publicadas en revistas indexadas (1, 2) han encontrado que los respiradores de tipo N95, hechos con telas de poliéster o polipropileno, tienen "al menos" un 95% de eficiencia de filtración para el tamaño de partículas "más penetrante", de 0,1 a 0,3 micras.

Con ese mismo porcentaje de filtración cuentan los respiradores KN95, cuya diferencia en el nombre responde al lugar donde fueron certificados, según explica el Departamento de Salud del estado de Oklahoma, en Estados Unidos.

El respirador KF94, que también menciona la infografía, fue certificado en Corea del Sur. Un estudio publicado en julio de 2021 encontró que su eficiencia varía entre 91% y 95%, de acuerdo al tamaño de las partículas.

Los respiradores FFP1, FFP2 y FFP3 son mascarillas autofiltrantes que cumplen el estándar europeo EN 149, y logran un porcentaje de filtración de aerosoles del 80%, 94% y 99%, respectivamente, describe un estudio de la Sociedad Francesa de Higiene Hospitalaria y el Consejo Superior de Salud Pública de Francia.

En cuanto a las mascarillas quirúrgicas, una investigación que evaluó la eficiencia de algunos modelos fabricados con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), mostró niveles de filtración de partículas entre el 83,4% y el 92%.

"Hay tapabocas artesanales o algunos quirúrgicos que dejan al lado de la mejilla salidas de aire, ahí es menor su capacidad para filtrar. Y hay tapabocas más seguros como FFP2, N95 o KN95, porque se fijan más a la cara", dice el médico virólogo Vargas.

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