Una persona durante la votación anticipada de las elecciones intermedias en Los Ángeles, California, el 1 de noviembre de 2022 ( AFP / Robyn Beck)

El resultado oficial de las elecciones en EEUU puede diferir del divulgado el día de las votaciones

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Los resultados definitivos de las elecciones de medio mandato, que se llevarán a cabo en Estados Unidos el 8 de noviembre de 2022, pueden no conocerse hasta varios días después de la votación. Si bien las cifras parciales ayudan a dar un primer vistazo de las tendencias que se van generando en el conteo de votos, hay varios factores que podrían hacer que estos primeros números difieran de los resultados certificados (o finales). Expertos explicaron a la AFP que el sistema está muy descentralizado y varía según el estado. Además, elementos como la votación temprana, provisional o el voto por correo pueden retrasar el conteo.

El 8 de noviembre de 2022 los estadounidenses están llamados a renovar la totalidad de los 435 escaños de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado en Washington en las “midterms”, como se llama en inglés a las elecciones de medio mandato. También varias gobernaciones y cargos electos locales.

A diferencia de las elecciones presidenciales, que se realizan bajo el parámetro del Colegio Electoral de Estados Unidos, las “midterms” se llevan a cabo mediante voto popular. En otras palabras, gana quien obtiene la mayoría de votos.

Así como pasó en los comicios presidenciales de 2020, los resultados finales de la votación de este año tampoco se conocerán hasta días después de la noche electoral.

El 3 de noviembre de 2020 Joe Biden se impuso sobre el entonces presidente Donald Trump (2017-2021). Casi de inmediato, este último cuestionó los resultados, sin aportar evidencias, y habló de un supuesto “robo” de votos favorables a él. Pero no fue hasta el 9 de diciembre, un mes después, que los 50 estados habían terminado de certificar los resultados en sus jurisdicciones.

En los meses siguientes, Trump promovió a través de redes sociales una serie de teorías de conspiración acerca de la votación. Sin embargo, ningún fraude quedó demostrado y algunas alegaciones de esta naturaleza fueron desmentidas por el equipo de verificación de la AFP.

Meses antes de la elección, funcionarios de la administración Trump ya planteaban dudas acerca de los resultados y exigían que estos se conocieran durante la noche electoral. "Lo que queremos es que (...) sea un sistema justo, una situación en la que sepamos quién es el presidente de los Estados Unidos la noche de las elecciones. Así es como debe funcionar el sistema”, dijo la entonces secretaria de prensa de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, en agosto de 2020.

Resultados parciales y certificados

Los resultados de la noche de las elecciones siempre son extraoficiales en los Estados Unidos. Son recuentos parciales de todos los votos emitidos legalmente, ya que lleva tiempo contar las papeletas, que son complejas”, dijo a la AFP David J. Becker, fundador del Centro de Innovación e Investigación Electoral, que añadió que “todos los estados no certifican oficialmente sus resultados hasta días o semanas después de la elección”. “Esto es normal y ha sido así a lo largo de nuestra historia”.

Richard Hasen, codirector del Centro de Elecciones Justas y Libertad de Expresión en la Universidad de California, añadió que el sistema electoral es “altamente descentralizado”. “Por lo general, los resultados se recopilan a nivel de condado o subcondado y tardan un tiempo en llegar”, señaló a AFP Factual.

Matthew Weil, director ejecutivo del Proyecto de Elecciones del Bipartisan Policy Center, recordó a la AFP que “un cambio en la noche de las elecciones después de que se contabilizan todos los votos no es una indicación de fraude ni de un problema con el sistema, solo un reflejo del orden que se utiliza para contar el distinto tipo de votación”.

Uno de los ejemplos es el de la votación provisional, que funciona cuando existe incertidumbre sobre la elegibilidad de un votante porque, por ejemplo, el nombre no está en la lista de electores. En estos casos, comentó Weil, pueden emitir un voto pero no se podrá contar hasta que se verifique su elegibilidad.

Votantes y trabajadores durante la votación anticipada para las elecciones intermedias de EEUU el 28 de octubre de 2022 en Silver Spring, Maryland ( AFP / Brendan Smialowski)

Voto por correo

La pandemia de covid-19 y el aislamiento social aumentaron el voto por correo en 2020: un 43% de los votantes utilizaron este método frente a un 21% en las elecciones de 2016. Esto generó que el proceso de conteo de resultados oficiales fuera más lento que de costumbre. Así lo recordó Biden durante una intervención el 2 de noviembre de 2022, algo que ha sido utilizado por distintos usuarios en redes sociales para cuestionar el funcionamiento del conteo previo a la votación (1, 2) del 8 de noviembre.

Según Charles Stewart III, director del Laboratorio de Datos y Ciencias de Elecciones en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), el voto por correo puede influir en una diferencia considerable entre los resultados parciales y los certificados porque hay “un pequeño número de estados” que permiten que esas papeletas lleguen después del día de las elecciones “siempre y cuando haya una prueba de que fueron enviadas el día de las elecciones o antes”.

El experto del MIT comentó que cuando el recuento de votos se pone en marcha “los votos presenciales suelen contarse más rápidamente que los votos por correo”. Stewart defendió que los únicos resultados que pueden “asegurarse” la noche de elecciones son de los votos emitidos presencialmente en los recintos electorales y, en algunas ocasiones, los presenciales que se emitieron antes del día de elecciones.

Además, añadió que el análisis del recuento de votos debe incluir perspectivas de “dónde, geográficamente, están las papeletas que ya se han contado y dónde quedan por contar”, así como el tipo de modalidad del voto que ha predominado: por ejemplo, si ha habido más votos presenciales que por correo.

Los condados pequeños y rurales tienden a comunicar sus votos antes que los grandes, urbanos y suburbanos, lo que significa que los factores geográficos hacen que los primeros resultados comunicados sean predominantemente republicanos, pero los resultados empiezan a cambiar en dirección demócrata a partir de entonces”, señaló Stewart.

Por su parte, Hasen incidió en que “independientemente de la forma de votación, ningún resultado es oficial la noche de las elecciones”. “Ese es el primer conteo, pero siempre hay correcciones a medida que se vuelven a verificar los números y se cuentan las papeletas adicionales, como las de votos ausentes (incluidos los militares) y los provisionales. A menudo pasan semanas después del día de las elecciones antes de que los resultados sean oficiales”, detalló.

Cómo se garantiza que no haya fraude

La Comisión de Asistencia Electoral (EAC) de Estados Unidos publica en su página web que “cada jurisdicción estatal y local utiliza procedimientos y herramientas de sentido común para salvaguardar el proceso de votación”.

Además del uso de candados en las urnas, cámaras de seguridad, pruebas del sistema antes y después de las elecciones y auditorías, la EAC menciona que incluso el hecho de registrarse como votante ya supone una medida de seguridad en sí misma para controlar el fraude electoral: “El registro garantiza que sólo aquellas personas que cumplen con los requisitos estatales de elegibilidad podrán votar y ayuda a realizar un seguimiento de quién ha emitido un voto en una elección”.

A la hora de asegurar el correcto conteo de los votos, Becker explicó que “casi todos los votos (más del 95%) en Estados Unidos son boletas de papel, contadas por tabuladores electrónicos (...) Y esas tabulaciones se auditan a mano para confirmar que es correcta. En caso de un recuento, la boleta de papel es la boleta oficial y se vuelve a contar”.

Por su parte, Weil afirmó que se sabe que “los sistemas de conteo son muy precisos, porque se hacen pruebas antes y después”. Aun así, explicó, los estados tienen distintas formas de auditar para verificar los votos después del día de las elecciones: “Algunas auditorías son elegir al azar uno o dos lugares de votación y recontar todos esos votos a mano. También puede ser una auditoría estadística”.

Sobre esto, Stewart resaltó lo que se conoce como el proceso “canvass. En este, los resultados no oficiales son verificados junto a la documentación de cada colegio electoral con el fin de asegurar que todas las papeletas hayan sido contabilizadas y que “ningún error administrativo haya ocurrido durante el recuento”, dijo.

El experto agregó que en una elección siempre habrá “errores aritméticos inevitables” que deben ser corregidos y que “normalmente entre el 2% y el 5% se apartan debido a algún problema de registro del votante”.

Para evitar dudas de un supuesto fraude, Becker recordó que en Estados Unidos “nunca” se ha sabido quién ganó oficialmente una carrera en la noche de las elecciones. “Los medios pueden mencionar un resultado porque el margen es grande y los votos restantes no lo cambiarán, pero si hay márgenes estrechos debemos ser pacientes y dejar que los funcionarios electorales hagan su trabajo”.

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7 de noviembre de 2022 Actualiza metadatos.
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