Kenia nunca ha propuesto castigar a los cazadores furtivos con la pena de muerte

Desde mayo de 2018, decenas de artículos compartidos miles de veces en redes sociales en varios idiomas aseguran que Kenia planea condenar a muerte a los cazadores furtivos. Los artículos citan al ministro de Turismo Najib Balala, que supuestamente hizo el anuncio durante un encuentro el 10 de mayo de 2018. Sin embargo, Balala no estuvo en esa reunión y confirmó a la AFP que no existía ese plan.

Al igual que otros países africanos, las poblaciones de elefantes y rinocerontes de Kenia se han visto diezmadas por la caza furtiva, espoleada por la demanda global de colmillos y cuernos. El marfil del elefante se usa normalmente en ornamentos y joyería, mientras que los cuernos de rinoceronte son un elemento muy codiciado en la medicina tradicional asiática, siendo China el primer consumidor de ambos bienes.

Los artículos sobre el supuesto plan de aplicar la pena de muerte en el país africano comenzaron a circular en mayo de 2018, poco después de la reunión donde se dijo que Balala había hecho el anuncio.

En marzo de 2019, una nueva oleada de artículos (1, 2, 3, 4, 5, 6) inundó internet, siendo compartidos cientos de miles de veces en redes sociales, como se pudo comprobar con la herramienta CrowdTangle. En febrero de 2020, una usuaria se puso en contacto por correo electrónico con el equipo de AFP Factual para verificar algunos de esos textos (1, 2).

Captura de pantalla de los artículos que difundieron la información falsa, hecha el 6 de febrero de 2020

La mayoría de artículos señalan que el ministro Balala dijo que las sanciones existentes contra los cazadores furtivos (cadena perpetua o multas hasta 200.000 dólares) no los disuadían de seguir con la caza. Gran parte de los textos no señalan dónde fueron hechas estas declaraciones, aunque algunos mencionan a The Independent como fuente, en concreto, un artículo del 13 de mayo de 2018.

La noticia del periódico británico atribuía las declaraciones a la agencia china Xinhua. Esta publicó un despacho con las citas de Balala desde el condado de Laikipia en Kenia el 11 de mayo de 2018.

Según Xinhua, el ministro hizo estos comentarios “durante el lanzamiento oficial de los sellos postales conmemorativos del rinoceronte blanco del norte en Ol Pejeta Conservancy, localizado en el condado de Laikipia a los pies del monte Kenia”.

El evento lo organizó la Corporación de Correos de Kenia. Sin embargo, una publicación de la empresa en su página de Facebook reveló que Balala no estaba en el acto y que, en su lugar, acudió Patrick Omondi, antiguo director de Investigación y Estrategia en el ministerio de Turismo keniano.

Omondi, que ahora trabaja como director de Biodiversidad en la agencia estatal para la fauna silvestre (KWS, por sus siglas en inglés), dijo a la AFP que había leído una declaración en nombre del ministro, y que no hubo mención alguna a la pena de muerte. AFP Factual tuvo acceso al borrador del discurso, en el que se pudo comprobar que no había ninguna referencia a la pena capital.

“Es desinformación”, dijo Omondi a una periodista de la AFP en Kenia. “Fui yo quien leyó la declaración del ministro en aquel encuentro y le puedo asegurar que nada que dije en nombre del ministro estaba relacionado con la pena de muerte o los cazadores furtivos”.

Añadió: “Recuerdo que en aquel acto uno de los líderes locales dijo casualmente que los furtivos merecían morir, pero nada oficial vino de parte del ministerio”.

Una búsqueda en Google y en los medios locales no dio resultados sobre que el gobierno de Kenia haya anunciado un plan para introducir la pena de muerte a los cazadores furtivos.

Por su parte, The Independent dijo que había contactado a las autoridades kenianas para confirmar si habría un movimiento en ese sentido. El periódico actualizó su artículo después de que la AFP aportase la información previa apuntando al error de Xinhua, en un primer artículo publicado en el blog en inglés de AFP Factual, el 12 de abril de 2019.

Kenia no planea introducir la pena de muerte para los furtivos

El director de Biodiversidad de la KWS añadió que no había planes de introducir la pena de muerte en Kenia como castigo a los furtivos.

El 31 de marzo de 2018, durante el funeral del último macho de rinoceronte blanco del Norte, Balala advirtió a los cazadores furtivos que recibirían mayores castigos, pero no hizo mención a la pena capital.

“Vamos a cambiar nuestras leyes. Cualquiera que sea sorprendido con marfil o matando animales será encarcelado de por vida. Eso es lo que queremos hacer”, aseguró.

El ministro de Turismo abogó por penas mayores a los furtivos en una entrevista telefónica con AFP el 11 de abril de 2019 en la que se le consultó sobre la información que circulaba. Dijo que las penas actuales no eran proporcionales a los daños causados por estos cazadores.

“He estado presionando a favor de un castigo más severo porque lo que tenemos en la actualidad no cuadra para nada. Un kilo de marfil cuesta unos 60.000 dólares y la multa para un cazador furtivo capturado con varios kilos de marfil es solo de 199.000 dólares. Si tu comparas esto, parece una mera palmadita en la espalda”, dijo.

“Sin embargo, esto no significa la pena de muerte, fue sacado de contexto. Podemos aumentar las multas, los períodos de cárcel y asegurarnos de que los furtivos no se salgan fácilmente con la suya pagando multas”.

Balala añadió que, aunque la caza furtiva está en descenso en Kenia, las campañas para cerrar los mercados legales en Asia y en otros lugares tienen que ser más rigurosas.

Los furtivos que cumplen condena por crímenes graves en Kenia pueden de hecho recibir sentencias de cadena perpetua bajo la Wildlife Conservation and Management Act (Ley de Conservación y Gestión de la Fauna) de 2013.

La ley en Kenia castiga los delitos contra la fauna salvaje en un rango que va desde el millón de shillings (9.909 dólares) por comerciar con colmillos, cuernos y otros trofeos, hasta los 20 millones de shillings en multas o penas de cadena perpetua en caso de tratarse de “especies amenazadas o en peligro”.

El código penal de Kenia avala la pena capital (artículo 25), pero en diciembre de 2017 la Corte Suprema estableció que la condena a muerte directa por los delitos de asesinato, traición y robo armado era inconstitucional.

En la práctica, hay un veto efectivo a la pena de muerte en Kenia: nadie ha sido ejecutado desde 1987 y, en 2009, el entonces presidente Mwai Kibaki, conmutó las sentencias de todos los reos en el corredor de la muerte a la prisión permanente.

En conclusión, no es cierto que el ministro de Turismo keniano dijo en un evento en 2018 que Kenia planeaba la pena de muerte para los cazadores furtivos, como aseguraron diversos artículos compartidos miles de veces en redes sociales. El ministro nunca estuvo en aquel evento y el discurso que se leyó en su nombre en ningún momento hizo referencia a los furtivos ni a la pena capital.

Mary Kulundu
AFP España