El envejecimiento es un proceso natural y las células no se regeneran infinitamente

Copyright AFP 2017-2022. Todos los derechos reservados.

El proceso de envejecimiento en los seres humanos es complejo y multifactorial, pero los científicos conocen cada vez más sobre este mecanismo natural. Sin embargo, mensajes compartidos varios cientos de veces en redes sociales y en varios idiomas afirman que la vejez "no existe" porque las células "se renuevan constantemente". Según los usuarios, los pensamientos negativos son la causa del envejecimiento. En realidad, las células no se regeneran indefinidamente y el proceso de envejecimiento se basa esencialmente en el deterioro de las células y los tejidos del organismo, explicaron los expertos a la AFP. 

LA EDAD NO ESTÁ EN NUESTRO ADN. El envejecimiento es un programa de control”, afirman entradas en Facebook (1, 2, 3) y Twitter. Agregan: “Nos mienten y dicen que la gente se muere de vieja; ¡La "edad" no existe! Las células del cuerpo se renuevan constantemente, incluso en las personas mayores”.

Las publicaciones continúan: “Las personas no mueren de vejez, sino de enfermedades de sus mentes. No existe tal cosa como la edad. Fuimos adoctrinados desde cierta vida. Pero si las células se renuevan constantemente. Todo viene del pensamiento negativo”. La pieza afirma que “el secreto es que nuestro ADN no contiene información sobre el envejecimiento y la suerte. El programa de envejecimiento está todo en nuestras cabezas”.

Captura de pantalla realizada el 29 de agosto de 2022 de una publicación en Facebook

Entradas similares circulan en francés, alemán, portugués e inglés.

En su sitio web, el Instituto Max Planck para la Biología del Envejecimiento, de Alemania, explica que el proceso de envejecimiento sigue siendo objeto de debate en la comunidad científica. Sin embargo, "está ampliamente aceptado que los daños en el material genético, las células y los tejidos, que se acumulan con la edad y no pueden ser reparados por el organismo, son un factor causal del deterioro funcional asociado a la vejez. Pero lo que causa este daño a nivel molecular y por qué puede repararse en los organismos jóvenes pero no en los viejos está mucho menos claro", afirma el instituto. 

"Nos morimos por las consecuencias de la vejez, porque después de un tiempo, el cuerpo ya no renueva los tejidos y las células", declaró a la AFP Eric Gilson, especialista en la biología del envejecimiento y director del Instituto de Investigación sobre el Cáncer y el Envejecimiento de Niza, Francia.

Vincent Géli, director adjunto del Centro de Investigación del Cáncer de Marsella, también en Francia, explicó: "Siempre morimos por una causa concreta, que se ve muy favorecida por el envejecimiento". 

Las células no se renuevan indefinidamente

"El ADN no contiene información sobre el envejecimiento y la muerte", afirman las publicaciones virales, y aseguran que "las células del cuerpo se renuevan constantemente, incluso en las personas mayores". 

El alemán Instituto Fraunhofer de Biología Molecular y Ecología Aplicada explicó a la AFP que el ADN humano no contiene información que desencadene "activamente" el envejecimiento. 

"El hecho de que estemos programados para envejecer sigue siendo un debate entre los biólogos", dijo Gilson. "La cuestión es más bien sobre los mecanismos. No hay pruebas definitivas de que existan genes del envejecimiento. Por otra parte, es un hecho que el ADN cambia a lo largo de nuestra vida y que esto conduce al envejecimiento", añadió el investigador. 

De hecho, "el ADN desempeña un papel fundamental. Se utiliza para sintetizar toda la información, como una banda magnética. Si eres una célula del hígado, del intestino o del cerebro, tu cinta magnética te dirá lo que tienes que sintetizar o producir para ser una ‘buena célula del hígado o del cerebro’. Es una especie de programa interno que debe renovarse periódicamente", sostuvo Eric Gilson. 

Pero esta renovación constante es lo que hace que el cuerpo envejezca. "Lo que nos permite renovar nuestras células son las células madre, que se dividen para dar una célula del hígado, una célula de la piel u otra célula que permanecerá en la memoria", explicó Gilson. Por tanto, estas células denominadas "neutras" son las responsables de la regeneración de los tejidos del organismo. 

Sin embargo, "cada vez que las células se dividen para renovarse, hay pequeños errores" que provocan mutaciones, detalló. "La mayoría se corrige, pero no todos. Con el tiempo, las mutaciones se acumulan y deterioran la célula. En algún momento, la célula está tan dañada que ya no puede renovarse”, aseguró el experto en biología del envejecimiento. 

"Un primer indicio del envejecimiento es la acumulación de mutaciones en el material genético. A pesar de la fenomenal capacidad de las células para reparar los daños en el ADN, las mutaciones se las arreglan para atravesar esta pantalla. Esta inestabilidad genética puede conducir a la pérdida de una función ligada a un gen mutado, a la autodestrucción o a la proliferación de las células", explican Vincent Géli y Eric Gilson en un artículo publicado en la página web del Journal del Centro Nacional de Investigación Científica (CNRS) francés. 

"A lo largo de nuestra vida, acumulamos lesiones en las moléculas de nuestras células. La reparación de estas lesiones se debilita con la edad y la carga de lesiones, y en particular las de ADN, se acumula con el tiempo. El daño en el ADN y los mecanismos de respuesta al daño en el ADN son protagonistas del envejecimiento", dijo Vincent Géli a la AFP.

Con el tiempo, cada vez se dañan más células. "Por lo tanto, no es cierto que las personas mayores renueven sus células de la misma manera que los jóvenes", sostuvo Gilson.

Un número limitado de divisiones 

Además, las células tienen un número limitado de divisiones posibles. Como explican Vincent Géli y Eric Gilson en el sitio web del CNRS Journal, los telómeros, situados en los extremos de los cromosomas, disminuyen con cada ciclo de replicación del ADN, lo que hace que la renovación celular se detenga al cabo de un tiempo. Se dice entonces que las células se vuelven senescentes

Como explicó en 2015 el investigador Szymon Tomczyk en el sitio web de la Radio Televisión Suiza (RTS), una célula envejece "porque un 'reloj' interno en el extremo de sus cromosomas controla cuántas veces puede dividirse la célula antes de volverse senescente. El número de veces que una célula puede dividirse depende del tipo de célula y de la edad del organismo”. 

La consecuencia de este sistema es el envejecimiento del organismo. Las células senescentes pueden provocar inflamaciones, la producción de residuos oxidados tóxicos para el organismo y el mal funcionamiento de tejidos y órganos, explica el Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica de Francia (INSERM) en su sitio web

"El sistema inmunitario elimina un cierto número de estas células senescentes, pero cuanto más envejece una persona, menos eficaz es su sistema inmunitario", añade Géli. 

"El envejecimiento puede considerarse, por tanto, como el precio a pagar para contener la proliferación de las células transformadas que causan el cáncer", concluyen en su artículo Géli y Gilson.

Además, algunas células "no se renuevan nunca, como ciertas células del corazón o casi todas las neuronas", apuntó Gilson, mientras que, por el contrario, las células sanguíneas “se renuevan todos los días”, no cada seis meses, como afirman las publicaciones virales. 

El poder de la mente

Todos los expertos entrevistados por AFP rechazan la afirmación de que "El programa de envejecimiento está todo en nuestras cabezas” y que se debe a pensamientos negativos.  Géli calificó esta afirmación de "inverosímil". 

Aunque las personas pueden crear las condiciones para una vida más larga adoptando un estilo de vida saludable, ésta sigue dependiendo del funcionamiento de sus células. "El pensamiento negativo y otros factores externos conducen efectivamente a enfermedades y, por tanto, a una reducción de la esperanza de vida. Pero esto no significa que, a la inversa, sin el pensamiento negativo, el hombre sea inmortal", dijo el Instituto Fraunhofer a la AFP.

Traducción y adaptación