Babear al dormir no demuestra que se respira de forma adecuada

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Varias publicaciones que afirman que babear al dormir es una señal de una "correcta" respiración, junto a una ilustración de un hombre durmiendo en estas condiciones, han sido compartidas en redes sociales más de 2.000 veces al menos desde agosto de 2021. Sin embargo, expertos consultados por AFP Factual aseguran que respirar por la boca y que caiga saliva al dormir es un “error” fisiológico y clínico. 

“Según estudios, cuando se descansa correctamente, el cuerpo se relaja por completo y la boca se abra un poco. Por eso, usted termina babeando. Además, las personas que babean cuando duermen, están respirando de forma correcta”, señalan las entradas difundidas en Facebook (1, 2), Instagram (1, 2) y Twitter.

Captura de pantalla realizada el 5 de octubre de 2021 de una publicación en Facebook

“La respiración normal es la respiración nasal”, declaró a la AFP Factual la magíster en Sueño y Neurociencia Experimental y Clínica, Marisa Pedemonte, también directora uruguaya de CEVIPO, un centro de postgrados sobre Medicina del Sueño virtual y presencial en Uruguay, Colombia y Perú. “La nariz es el órgano que tenemos para respirar, para entrar el aire, purificar partículas, y eso no cambia ni de día ni de noche”, sostuvo

De todos modos, “no es lo normal” ni “fisiológico” que la saliva sea excesiva y persistente al dormir, así como “no es correcto” babear, pues para eso se ha de tener la boca abierta cuando en realidad se debe respirar por la nariz.

Una búsqueda en Google sobre el hecho de salivar durante el sueño mostró un artículo publicado por el centro médico académico estadounidense PennMedicine que desarrolla las posibles causas del babeo al dormir: "El exceso de saliva, también conocido como hipersalivación o sialorrea, puede ser el resultado de una producción excesiva o una disminución del aclaramiento de saliva", explica la doctora Paula Barry, autora del artículo, y quien ha sido reconocida al menos cinco veces entre los mejores médicos de Estados Unidos. 

El exceso de saliva “puede provocar babeo, lo que generalmente no es motivo de preocupación, pero a veces puede ser un signo de un problema de salud mayor”, advierte Barry. Entre esos problemas menciona las alergias e infecciones, apnea del sueño, efectos secundarios de medicamentos o dificultad para tragar a causa de un accidente cerebrovascular o trastornos neurológicos.

“Expresado así es un error fisiológico y clínico”, manifestó al leer una de las publicaciones viralizadas el neumólogo uruguayo, especializado en fisiología respiratoria, José Pedro Arcos, tras ser consultado por la AFP Factual. “Durante el sueño la secreción salival disminuye considerablemente, así como también disminuye la frecuencia de la deglución. [Ese] hecho fisiológico puede explicar que la inmensa mayoría de las personas no se babean durante el sueño”, agregó.

Cuando el babeo aparece de forma constante, explica el especialista, “nunca hacer pensar [...] en que sea un hecho que responda a ‘sueño relajado’  ni a ‘respiración normal’, todo lo contrario: indica que hay que buscar patologías que lo expliquen”.

Un estudio realizado en 2001 por la Universidad de Montreal, la Universidad de Gotemburgo (Suecia) y el Hospital Sagrado Corazón en Montreal formula la hipótesis de que, si bien la producción de saliva disminuye “drásticamente” cuando se duerme y que la mayor cantidad es producida durante las horas de vigilia del día, cuando las personas duermen se mantiene la lubricación “necesaria” mediante la saliva para “proteger la integridad de los tejidos y la salud de las estructuras oroesofágicas”

En cuanto al supuesto de que cuando el cuerpo se relaja al dormir, la boca se abre, la especialista señaló que esto es falso: en ningún momento la boca se debería abrir, asegura, ni siquiera en el período del sueño de movimientos oculares rápidos (REM, por sus siglas en inglés), que es cuando hay una pérdida de la energía potencial de un músculo (tono muscular), “que no es total”.

El sueño

Para lograr un sueño de calidad, Pedemonte recomienda dormir de noche, atravesar las cuatro etapas de sueño (sueño ligero en fases 1 y 2, y profundo en 3 y 4) y descansar la cantidad de horas adecuadas para cada uno. 

La guía del sueño publicada en el sitio web de la Asociación Española de Enfermos del Sueño menciona que el número de horas de sueño “para estar descansados” varía según la persona: “Mientras que algunas sólo necesitan dormir entre 5 y 6 horas, otras precisan 10 o más. No obstante, lo normal es que un adulto sano duerma un promedio de 6 a 8 horas y media”. Además, la duración también varía “en función de la edad, estado de salud, estado emocional y otros factores”